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La poesía es un género al que siempre me ha costado mucho acercarme porque nunca he llegado a encontrar algo “que me guste” y que me haya hecho seguir buscando títulos y autores. No obstante, últimamente he estado intentando leer algo de poesía, ya sea porque nos lo “mandan” en el club de lectura, o simplemente por curiosidad, por probar.

Pues bien, uno de estos intentos ha sido esta recopilación de la obra poética de John Berger, Poesías de 1955 a 2008 y, si bien es cierto que no puedo decir que me haya hecho tilín cada uno de sus escritos, sí he encontrado poesías en las que detenerme y disfrutar.

Al ser una recopilación de toda su obra, los temas son muy variados y, como es de esperar en mi caso particular, me han gustado más los poemas de amor. Los hay, además, sobre las guerras, la vida rural, la muerte… Es una obra muy ecléctica.

Os dejo con una que me gustó especialmente:

Shirt on the chair

My heart born naked
was swaddled in lullabies.
Later alone it wore
poems for clothes.
Like a shirt
I carried on my back
the poetry I had read.

So I lived for half a century
until wordlessly we met.

From my shirt on the back of the chair
I learn tonight
how many years
of learning by heart
I waited for you.

En fin, seguiré probando. He encontrado una nueva manera de leer cosas diferentes a las que estoy acostumbrada y, como apenas hay reseñas sobre este género, voy jugando a dejarme sorprender.

Y vosotros, ¿leéis poesía?

Como muchos sabéis, este fin de semana tuvo lugar el “Readathon”, una fiesta para los lectores que consiste en leer todo lo que uno pueda durante 24 horas seguidas , con un montón de pruebas y premios y, sobre todo, muchos libros.

Ir a la biblioteca a buscar posibles lecturas es una de las partes que más me gusta del readathon; intento ir sin nada en mente, rebuscando entre los estantes hasta encontrar alguna sinopsis que me atrape. En todo caso, siempre intento elegir libros cortitos, porque así terminas por lo menos un par de ellos, y sientes que has avanzado un montón, y me apetece reseñarlos antes de que lo vaya dejando “para otro día”, como sucede a menudo.

Leporella, de Stefan Zweig

Pocos relatos me quedan pendientes de este autor, y este era uno de ellos. Cogí una edición que incluía también “Carta de una desconocida”, pero este ya lo había leído.

Leporella coincide en parte con el libro de la reseña siguiente (El viejo y el mar) en que son historias que comienzan de manera muy triste y que terminan, si cabe, peor. En esta, Zweig nos presenta una protagonista burda cuya vida sigue un estricto guión, hasta que en un breve momento algo sucede que abre su mundo… ¿Pero para bien o para mal?

En fin, una de esas historias de Zweig no tan intensas, pero de Zweig al fin y al cabo.

El viejo y el mar, de Ernest Hemingway

Os parecerá imposible, pero no sabía apenas nada de esta historia. Prácticamente, solo conocía el título y el autor, sin saber muy bien qué me podría esperar al abrir sus páginas… Pues bien, sabed que he pasado mucha angustia con este viejito que se empeña en pescar un pez demasiado grande para su edad, su barca y su soledad…

Hemingway nos presenta a un personaje por el que sentimos lástima y simpatía desde el principio del relato, y nos va matando poco a poco de preocupación a medida que avanzan las páginas. Para ser sincera, me esperaba un final distinto, pero me alegro de que terminara de la manera en que terminó.

Tres veces al amanecer, de Alessandro Baricco

Este libro tan cortito de Baricco, al parecer, es un libro que aparece en otra de sus novelas y, ante las dudas de los lectores, decidió que tal lectura dejaría de ser un libro imaginario para convertirse en uno real, y así nació Tres veces al amanecer.

Consta de tres relatos en los que dos personajes, un hombre y una mujer, se encuentran en el mismo hotel al amanecer en diferentes periodos de su vida y, aquí está la gracia del asunto, con diferentes edades, de tal manera que en el primer relato pueden tener la misma edad, pero en el segundo el hombre es mayor y la mujer una adolescente, y en el tercero la que es mayor es la mujer; pero en todos hay parte de los otros.

Es un ejercicio curioso; innovador. No he encontrado un “significado profundo” tras la lectura, pero ha sido agradable de leer.

¡Buenos días!

Hoy os traigo un libro de los llamo “de pasatiempos”, cuya máxima expresión han sido los libros para colorear, y que ahora ha ido un paso más allá para traernos libros con los que divertirnos decorando con pegatinas.

Jardines para decorar es un libro grande, cuadradito, y lleno de ilustraciones que recrean jardines famosos de todo el mundo. Solamente las ilustraciones, sin que haya uno empezado con las pegatinas, son una preciosidad, y luego, cuando les añades las hojas, flores, mariposas y pececitos, quedan las láminas maravillosas.

No os voy a engañar: esto de las pegatinas, aunque me ha gustado, no me ha parecido tan divertido como los libros de colorear, pero tiene otras ventajas, como el hecho de no necesitar una colección enorme de pinturas y, por consiguiente, espacio para ponerte a hacerlo, y que se puede terminar una lámina en poco tiempo, para cuando quieres hacer algo “rápido”.

Ejemplos de algunas láminas

El libro contiene una lista con los nombres, lugares y tipos de vegetación de todos los jardines; tiene también miniaturas que sirven de guía para saber dónde pegar las pegatinas, y láminas con pegatinas al final del libro, ordenadas por jardines (porque para cada uno hay unas pegatinas diferentes).

Además, me parece que queda espacio para la imaginación: yo he ido recopilando plantitas del parque para añadir en alguna lámina, y me apetece también poner en cada lámina el lugar del mundo donde se encuentra el jardín. Supongo que iré enseñando mis progresos en Instagram.

A la izquierda una lámina terminada, y a la derecha una sin terminar

En fin, Jardines para decorar es una idea más como pasatiempo creativo, y me ha gustado tanto la idea como las ilustraciones.

Título: Jardines para decorar
Ilustradoras: Angela Mckay y Mouni Feddag
Editorial: Aguilar
Páginas: 60
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN:978-84-03-51733-2

Solamente hay una librería en León donde encontrar una selección decente de libros en inglés, y hace tiempo que compré este por la fama que estaba teniendo por la blogosfera. Luego estuvo aburriéndose en la estantería un par de años, hasta que lo elegí como lectura durante los pasados exámenes de enero y febrero, y resultó ser perfecta porque, aunque tenía muy poco tiempo para leer y tardé bastante en terminarlo, la historia consigue trasladarte en cuestión de segundos al lugar donde se desarrolla: Islandia.

Sí, fui al cementerio para hacer esta foto porque me parecía el lugar apropiado 🙂

Para comenzar, debéis saber que Ritos funerarios se basa en un hecho real, la última condena a muerte y ejecución pública de una persona en Islandia en el año 1830 y que, a partir de este hecho, la autora ha querido indagar en lo que podría haberle sucedido a esta persona, Agnes Magnúsdóttir, durante los meses transcurridos desde la sentencia hasta su fatídico final.

Agnes es condenada a muerte, junto a otras dos personas, por asesinar a su patrón, que además era el amante de la protagonista. Desde este momento, el lector adivina que en el lugar en el que nos encontramos no se cometen muchos crímenes ni delitos en general, ya que las autoridades ni siquiera disponen de un lugar donde dejar encarcelada a la mujer mientras se solventa el recurso en la metrópoli, así que deciden llevar a Agnes a una granja, donde la familia terrateniente la custodiará. Además Agnes, ejerciendo su derecho a elegir un confesor que la ayude a presentarse dignamente ante los ojos de Dios, requiere los servicios de un joven sacerdote que conoció en una ocasión anterior. Así, nos encontramos con un grupo de personajes, la familia custodia y el joven confesor de Agnes, que son forzados a compartir su casa, su comida y su tiempo con una asesina, decididamente en contra de su voluntad.

Como buena trabajadora que es, Agnes ayuda en las tareas de la granja, muchas veces por encima de lo que se espera de ella. El trabajo la ayuda a no pensar en el futuro, a centrarse en lo que tiene entre manos y a seguir adelante, día tras día. Recibe las visitas de Tóti, el joven confesor que tratará de limpiar el alma a esta mujer, y por las noches, al calor de la lumbre y mientras ella teje alguna labor, porque estar parada la pone muy nerviosa, le va contando la historia de su corta vida; y es que Tóti tampoco sabe qué es lo que tiene que preguntarle o qué es lo que Dios, o las autoridades, esperan que haga con Agnes.

Y así, a través de la voz de esta mujer islandesa, Hannah Kent nos detalla la historia de muchas otras contemporáneas suyas que, pobres, comienzan a trabajar desde niñas yendo de granja en granja para realizar las labores más duras durante toda una vida, o en todo caso hasta poder casarse, si una es lo suficientemente afortunada. Nos habla de un lugar inhóspito, gélido, donde los vecinos viven a kilómetros de distancia, y la gente lucha contra los elementos tan solo para asegurarse la comida para el próximo invierno, año tras año.

Es una novela curiosa porque realmente no sucede nada, pero sucede todo; nos vamos desprendiendo de esa sensación hostil contra una asesina y, a fuerza de convivir junto a ella durante las páginas de la novela, va haciéndose un hueco en nuestro corazón. Es una lectura invernal y calentita, todo a un tiempo.

Título: Ritos funerarios
Autor: Hanna Kent
Editorial: Alba
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-8428-971-5
Páginas: 368
Precio: 19,90 €

 

 

 

Hace tiempo que leí mi primera novela de Margaret Atwood, Ojo de gato (reseña), y me quedé muy impresionada con la relación entre las niñas protagonistas, pero no volví a la autora hasta ahora, que están a punto de estrenar una serie de televisión basada en esta otra novela suya que tanta fama ha tenido: El cuento de la criada.

Esta novela es una distopía ambientada en el país que antes fue Estados Unidos, en el que se ha implantado un patriarcado extremo (más extremo que el actual…) que sigue dos líneas básicas: las mujeres no pueden acceder a ningún tipo de cultura, prohibiendo que aprendan incluso a leer y escribir, y son utilizadas básicamente para hacer las tareas domésticas y proporcionar hijos, en una época donde la natalidad ha descendido de forma drástica.

Offred (que significa “de Fred”, nombre que cambiará según el comandante al que es asignada) es una criada cuya función es poco más que salir a hacer la compra y acostarse con su dueño, el comandante, con la finalidad de tener hijos que nunca verá crecer. Es la narradora de la historia, y es una joven que ha vivido la transición del mundo “de antes”, el normal, como el nuestro, hasta la dictadura patriarcal que viven ahora. Y claro, ella sufre por todo lo que le han arrebatado, pero tampoco puede hacer nada para salir de su situación porque se arriesga a ser ejecutada.

La vida que nos cuenta es tan triste, tan solitaria, tan desesperanzadora, que según vas leyendo te gustaría estar allí con ella, aunque solo sea para poder charlar y sacarla así de su cárcel de silencio. Porque dos mujeres hablando es algo peligroso que no está permitido, no sea que estén planeando acciones contra el régimen. Tampoco es una de esas protagonistas proactivas que encontramos en otras novelas, pero precisamente por ello me pareció de lo más realista: no puede evitar las cosas que le pasan, y tampoco puede revelarse contra ellas porque estaría cavando su propia tumba. Es esa situación en la que uno se encuentra paralizado por el miedo.

El régimen totalitario que nos presenta es aterrador, pero no muy lejos de muchas realidades que vemos hoy en día estupefactos, y creo que es un tema muy actual. Supongo que la autora lo escribió (en los años ochenta) basándose en la aparición de métodos anticonceptivos que hacían más libres a las mujeres, y de ahí se originó la idea de esta sociedad que quiere volver a controlarlas y utilizarlas solo por su función reproductiva para regresar “a lo natural”, pero es que cualquier avance que permita a la mujer ser más libre se vuelve una amenaza para según qué sectores y, por lo tanto, es como si el libro pudiera convertirse en realidad en cualquier momento.

En fin, una lectura muy recomendable, y necesaria. Quiero destacar el final, que es abierto pero no es abierto, y me ha parecido espectacular. Y me quedo con muchas ganas de ver la serie de televisión. Un 4,5.

Solo encuentro ediciones descatalogadas de este libro, así que os dejo los datos de la más actual:

Título: El cuento de la criada
Autor: Margaret Atwood
Editorial: Bruguera
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 978-84-02-42096-1
Páginas: 480
Precio: 19,90 €
Premios: Príncipe de Asturias 2008

Empezaré diciendo que he disfrutado mucho de esta novela, a pesar de haberla leído un poco “a la carrera”; estaba participando en una lectura conjunta con un plazo bastante cortito y surgió un imprevisto este fin de semana que me ha hecho dejar de leer precisamente en los días en que dispongo de más tiempo para ello. Me hubiera gustado saborearlo un poquito más, precisamente porque ha sido una lectura muy agradable.

La primera parte de la novela nos presenta a Sophie, una joven a cargo del hotel familiar en un pueblecito francés ocupado por los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Sophie vive con sus hermanos y sobrinos mientras Édouard, su marido, lucha en el frente. Por si esto no fuera suficientemente doloroso, los alemanes que ocupan el pueblo deciden utilizar el restaurante del hotel para celebrar sus cenas, exponiendo a Sophie y a su familia a las habladurías del pueblo por cocinar y atender a los soldados, a cambio de alguna ventaja con respecto a las raciones de comida, ropas y leña, según las lenguas viperinas que habitan el lugar. El único consuelo de Sophie es la fe que tiene en volver a ver a Édouard, y lo único que la reconforta en este tiempo de locos es el retrato que él la hizo cuando se conocieron, un cuadro titulado La chica que dejaste atrás.

Después de conocer, en parte, la suerte que sufre Sophie durante la ocupación, la autora nos traslada repentinamente al tiempo presente: La chica que dejaste atrás está colgada en la pared del dormitorio de Liv, una joven que no puede superar la pérdida de su marido David ocurrida unos años atrás. Y su vida se tambalea cuando, además, es posible que pierda la casa y, sobre todo, el cuadro, del que desconocía su valor. Precisamente será Paul, el único hombre por el que ha sentido algo después de la muerte de David, la persona que tratará de arrebatarla el retrato y devolvérselo a los descendientes de la familia de Sophie.

Creo que es de las pocas veces en que ambas historias, la del presente y la del pasado, me enganchan por igual. Incluso diría que me ha calado un poco más Liv, una chica que se aferra al recuerdo de su marido y que sufre con la posibilidad de perder un regalo suyo. Puede parecer que sus sentimientos son exagerados, pero me parece que cualquiera haría lo mismo: intentar conservar un regalo de la persona que más has querido; algo cuyo valor sentimental no puede medirse. También Sophie ha sido un personaje que se deja querer; muy resuelta y siempre intentando mantener el buen humor y la educación en tiempos de guerra, aunque al final fuera tan injustamente juzgada por sus vecinos y amigos.

A través de la historia del cuadro, en  La chica que dejaste atrás se van transformando las vidas de estas dos mujeres y nos habla del valor que le damos a un objeto cualquiera que nos recuerda un tiempo feliz, y puede ser un motivo de alegría y celebración, sí, pero también un ancla que nos deja varados en una determinada época o nos ata a una determinada persona.

Otra de las cosas que quiero destacar son los personajes secundarios de la vida de Liv, que le aportan mucho colorido (ahora que lo pienso, Jojo Moyes suele crear secundarios que me gustan mucho, ¡incluso mascotas!). Está Mo, la forzosa compañera de piso de Liv, que es gótica y tiene un concepto bastante peculiar sobre las citas y el amor en general; o el padre de Liv, al que casi tiene miedo de visitar porque suele recibir a la gente en cueros, porque así se está más cómodo en casa.

En fin, la autora ha creado unos personajes femeninos con los que me he encariñado y, por ello, he disfrutado mucho de sus historias, unidas por los sentimientos que el cuadro provoca en ambas. Le pongo un 4,5/5.

Título: La chica que dejaste atrás
Autor: Jojo Moyes
Editorial: Suma de Letras
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-9129-080-3
Páginas: 520
Precio: 19,90 €

 

Ganadores del sorteo

Muchísimas gracias a todos los participantes por haberos pasado por el blog y haberlo promocionado en las redes; ojalá tuviera un libro para cada uno de vosotros.

He grabado un vídeo para que quede constancia de la realización del sorteo, y lo podéis ver aquí (perdonad la pésima calidad). Las ganadoras son:

Inma y Pi

¡Enhorabuena chicas!

Por favor, enviadme un email con vuestra dirección y teléfono para pasársela cuanto antes a la editorial.

Os dejo la lista de participantes, por si hubiera algún problema para que me lo digáis a lo largo del día de hoy.

He contestado a todos los comentarios adjudicando a cada uno el número de puntos según los anuncios en las redes. Mañana publicaré una entrada con los dos ganadores. ¡Suerte a todos!

  • La hierba roja: 1-2
  • Osheaa: 3
  • Jesús: 4-5
  • Inma: 6
  • Pi: 7-8
  • Ursula: 9-10-11-21
  • Natalia: 12-13
  • Nisi: 14-15-16-17
  • Sofía: 18-19-20

¡Buenos días a todos!

Me alegra comunicar que voy a participar junto con otras compañeras blogueras en la lectura conjunta de la novela La chica que dejaste atrás, de la autora Jojo Moyes.

En esencia no es un nuevo libro de la autora, sino que es un libro anterior a Yo antes de ti que se publica ahora en nuestro país. Aquí tenéis la sinopsis:

La autora de Yo antes de ti vuelve con una historia que te emocionará.Dos mujeres separadas por un siglo pero unidas por su determinación a luchar por lo que más aman.

A cualquier precio.En 1916 el artista francés Édouard Lefèvre ha de dejar a su mujer, Sophie, para luchar en el frente. Cuando su ciudad cae en manos de los alemanes, ella se ve forzada a acoger a los oficiales que cada noche llegan al hotel que regenta. Y desde el momento en que el nuevo comandante posa su mirada en el retrato que Édouard pintó a su esposa nace en él una oscura obsesión que obligará a Sophie a arriesgarlo todo y tomar una terrible decisión.Casi un siglo más tarde, el retrato de Sophie llega a manos de Liv Halston como regalo de boda de su marido poco antes de su repentina muerte. Su belleza le recuerda su corta historia de amor. Pero cuando un encuentro casual revela el verdadero valor de la obra, comienza la batalla por su turbulenta historia, una historia que está a punto de resurgir, arrastrando con ella la vida de Liv.

Como veis, es una historia contada en dos tiempos, una estructura literaria que suelo disfrutar muchísimo y que difiere de las otras novelas de la autora que he tenido ocasión de leer, así que tengo curiosidad por leerla.

Sorteo express de dos ejemplares de
La chica que dejaste atrás

La editorial nos ha obsequiado con dos ejemplares para sortear entre los seguidores del blog, así que vamos a ello:

El sorteo es solo para personas que tengan una dirección postal en España.

Requisitos para participar:

  • Obligatorio: Dejar un comentario en este post diciendo que participas (+1 punto)
  • Optativo: Anunciar el sorteo en las redes sociales enlazando a esta entrada (+1 punto por cada anuncio)

Si optas por anunciar el sorteo, no te olvides de dejar el enlace directo en un comentario.

Plazo para participar: el sorteo estará activo desde hoy hasta el lunes día 20 de marzo de 2017 a medianoche.

El día 21 publicaré una lista con los participantes, y el día 22 anunciaré los dos ganadores junto con la reseña del libro.

¡Mucha suerte a todos!

Lectura conjunta

La lectura conjunta acaba de empezar, pues los libros nos están llegando estos días, y comenzaremos a publicar las reseñas muy pronto.

No es obligatorio participar en la lectura conjunta para participar en el sorteo. No obstante, si ya tienes el libro o si eres uno de los ganadores y te apetece participar, puedes hacerlo usando los hashtags #Lachicaquedejasteatrás #JojoMoyes y #Megustaleer, y aprovechar que las reseñas serán enlazadas en las cuentas de twitter de @megustaleer y de facebook de Libros de Jojo Moyes.

Un año más, puedo lucir -y luzco- orgullosa los marcapáginas del blog que me hace Mork.

Me hace una ilusión tremenda tener marcapáginas propios y enviarlos a los confines del mundo para mis amigos “virtuales”, y no tan virtuales. Es que son preciosísimos, no lo podéis negar:

Y aquí está la colección al completo desde el año 2012 hasta el 2017. Siempre han ido por parejas: uno para darme gusto a mí y el otro para que Mork se explaye y diseñe el estilo que más le apetece a él. Pero siempre son muy especiales.

¿Cuál es vuestro favorito? Os dejo que adivinéis el mío…

Es hora de recopilar todos los libros que han llegado a casa durante este otoño e invierno. Feria del libro antiguo, compras de Navidad, caprichos irresistibles, premios que me doy de vez en cuando… Son tantísimos esta vez, que solo os enseño lomos, porque de otra manera no me caben en la foto 😉

En español:

El invierno en tu rostro (Carla Montero): este libro me llegó a través de la editorial para leer y reseñar. Lo leyó primero Mork y no le entusiasmó, así que ahora me da un poco de pereza a mí… Pero bueno, hay que dejar a un lado los prejuicios.

La última confidencia del escritor Hugo Mendoza (Joaquín Camps): fue una compra en la feria del libro antiguo y creo que me va a encantar, por los comentarios de otras lectoras en las redes sociales.

La víspera de casi todo (Víctor del Árbol): lo pedí a Popular libros porque Un millón de gotas me dejó muy impresionada y quiero leer más novelas de este autor.

Liberados (Mills Fox Edgerton y Julio Santiago): es un poemario con algunas ilustraciones que recibí gracias a la editorial, y que reseñaré pronto porque ya lo he leído.

El abanico de seda (Lisa See): lo añado porque es el libro que tenemos ahora en el club de lectura y lo he empezado este fin de semana. Me está gustando muchísimo, aunque llevo muy poquito aún.

Tierra sin hombres (Inma Chacón): este libro se lo regalé a mi abuela en Navidad gracias a las reseñas que vi en algunos blogs y, ahora que ya lo ha leído, me lo ha pasado a mí. (Yo regalo con doble intención, como veis jiji).

En inglés:

Cuando me enteré de que Bruce Springsteen iba a sacar una autobiografía, pues me la compré sin más; estas cosas son así. Gracias a mi padre, me he pasado los primeros años de mi vida escuchando a este señor, y creo que aprendí inglés leyendo los libretos de los CDs con las letras de las canciones mientras los escuchaba (estos y los de Bon Jovi, todo hay que decirlo).

La edición ilustrada de La princesa prometida ha sido un autorregalo. En septiembre tuve 6 exámenes y me prometí a mí misma este libro (que era un poco caro) si aprobaba las seis. Y… ¡henos aquí! Celebración por partida doble. He de adelantar que la edición es hermosísima, con papel de buena calidad e ilustraciones muy bonitas de los personajes.

Por otra parte, Loque ha estado preocupadísima por mantener mi nivel de inglés; tanto es así que me ha enviado varios libros para que no pierda la costumbre de leer en este idioma (¡gracias guapa!):

Money (Martin Amis): no lo conocía, así que poco os diré hasta que no lo lea. Solo he visto que tiene buenas reseñas en GoodReads.

A girl could stand up (Leslie Marshall): lo mismo que el anterior.

The goldfinch (Donna Tartt): esta novela me apetecía muchísimo, aunque he de reconocer que no me había planteado leerla en inglés. ¿Quién dijo miedo?

Death on the Nile y The mirror crack’d from side to side, dos clasicazos de Agatha Christie que no, no he leído aún.

The personal history of Rachel Dupree (Ann Weisgarber): este lo compré en la feria del libro de segunda mano, sin saber nada sobre él…

To the bright edge of the world (Eowyn Ivey): me lo compré en Navidad con el dinero de mi tarro-libros, ya que la primera novela de esta autora me encandiló (reseña), y quiero repetir.

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Bueno, ahora ya sabéis que leo mucho menos “gracias” al grado en Derecho que estoy a puntito de acabar.

Os parecerá mentira que tenga que recurrir a estos métodos, pero me he propuesto obligarme a leer al menos 30 minutos diarios, porque hay días que no leo nada, aunque lo esté deseando. Y he decidido que es “necesario” dedicarme esos minutos “a mí”, es decir, a hacer algo que me gusta y que últimamente tengo abandonado. Además me viene muy bien para no quedarme atrás con los libros del club de lectura, ya que me encanta y algunas veces he tenido que ir con el libro a medias.

En fin, ya no me enrollo más. ¡¡A leer!!

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