Feed de
Artículos
Comentarios

¡Buenos días!

Como muchos sabéis (porque os he dado la vara con ello hasta la saciedad; si no lo sabéis, consideraos afortunados), me ha quedado una asignatura para septiembre que es, además, la única asignatura que me queda para acabar la carrera (luego vendrá el Máster, pero eso forma parte de otra historia que será contada en otra ocasión).

Lo que quiero decir es que lo único que se interpone entre mi título de graduada en Derecho y yo es Administrativo IV, y estoy dispuesta a solucionar este problemilla de raíz.

El examen es el día 8 de septiembre, y me diréis que tengo todo el verano, y especialmente todo agosto, pero ahí está el problema: en agosto es cuando tengo vacaciones en el trabajo, así que no me apetece ni lo más mínimo estar sin trabajar pero estudiando, por muy pocas horas que sean y por mucho que tenga el resto del día para hacer otras cosas. Me sería mucho más cómodo trabajar en julio por las mañanas y estudiar por las tardes, disfrutar de unas vacaciones de verdad en agosto, y repasar diez días antes del examen. Pero aquí viene el problema: me da miedo “relajarme” porque quede muy lejano el examen y, al final, estar pringada todo el verano porque en julio estudié, pero poco, y en agosto tengo que terminarlo todo porque no me da tiempo.

Así que me he retado a mí misma para hacerlo: estudiar 5 semanas intensivamente (última de junio y todo julio) y no volver a tocar un libro hasta que queden unos días para el examen. Además, quiero estudiarla a conciencia, porque es una asignatura que no me resulta nada fácil, así que pretendo leer los temas del libro, hacer mis propios apuntes y esquemas, y grabar unos audios que me ayudarán a repasar antes del examen.

Y ahora viene la locura, inspirada por la comunidad de #studygram: pretendo sumarme al postureo estudiantil en Instagram, y quizás también en el blog, compartiendo mi progreso durante estas semanas. Además, me apetece invitar a quien se quiera sumar a compartir su planning y progresos académicos estivales con el hashtag #StudythonVerano2017, porque sé que hay muchos universitarios, estudiantes de idiomas y opositores por el ancho mundo que seguramente estén interesados en programar el verano para adelantar materias sin renunciar a tener vacaciones de verdad, y oye, también se anima uno sabiendo que hay otras personas en tu misma situación, derritiéndose delante de libros y apuntes sobre leyes de costas y de urbanismo… ¿o no?

Así que os animo a comentar vuestras intenciones por aquí, en Instagram o en Twitter (usando el hashtag –#StudythonVerano2017– o mencionándome –@IsiOrejas en ambas redes- para que no me despiste), y luchar por darle un empujón a esas asignaturas que nos van a amenizar el verano. Por mi parte, os cuento mis intenciones.

Objetivos para el verano:

Estudiar 5 semanas: del 26 de junio al 28 de julio, descansando los fines de semana completos (sábado y domingo).

Descansar (=no tocar un libro) del 29 de julio al 27 de agosto.

Repasar desde el 28 de agosto hasta el día del examen.

⋅ Seguir el planning a rajatabla. He dividido la asignatura por páginas, más que por temas, para saber cuántas páginas deberé estudiar por semana, e incluye estudiar, hacer apuntes, repasar especialmente las preguntas de exámenes anteriores, y grabar audios.

⋅ Compartir semanalmente mis progresos, para que se vea que soy una persona de provecho (postureooo!).

Y, lo más importante:

⋅ Acabar aprendiéndome el Administrativo tan requetebién que al profesor que me corrija le broten lágrimas de felicidad leyendo mi examen.

¿Alguien se anima?

Hace unos meses, cuando salió a la venta esta novela, las buenas opiniones que iba leyendo sobre ella (especialmente la de Margari) hicieron que me decidiera a regalársela a mi abuela a ciegas, es decir, sin haberla leído yo primero. Pues bien, ahora que ya la hemos leído las dos, nos sumamos a las críticas positivas.

Tierra sin hombres se ambienta a principios del siglo XX en un pueblecito gallego de gentes humildes que trabajan de sol a sol para ganarse el sustento y que, en aras de buscar mejor fortuna para los suyos, emigran a América sin encontrar, a veces, esa fortuna, pero siempre dejando escindidas a las familias que los quisieron y que ahora viven en constante preocupación por la suerte de esos emigrantes que cada vez tardan más en volver.

Este es el caso de Rosalía que, al marchar su marido a Cuba, tiene ella que redoblar sus esfuerzos para sacar adelante a sus dos hijas, Elisa y Sabela. Rosalía tiene grandes planes para sus hijas, pues no quiere que tengan la misma vida de pobreza y castillos en el aire que le ha tocado vivir a ella, y por eso intenta que ambas sigan el guion que ha preparado para ellas, aunque no le saldrá como ella esperaba.

La principal protagonista es Elisa, y frustra los planes de su madre al enamorarse de uno de los mineros que vienen de fuera a trabajar en el pueblo en lugar de casarse con un chico con estudios que viene de una familia humilde pero trabajadora. No obstante Elisa, aunque enamorada de su marido, pronto se da cuenta del error que ha cometido, pues se verá en la misma situación que su madre: sola y con una niña a la que cuidar. Por otra parte, Sabela es la “rarita” del pueblo, siempre foco de habladurías y chismes por su carácter seco y por la costumbre que tiene de ir a su aire, sin importarle lo que piensen los demás, aunque al final siempre acaba poniendo la buena reputación de su hermana y madre por encima de todo.

En fin, es una novela costumbrista que, a pesar de retratar un pueblo gallego, se la puede imaginar uno en su propio pueblo por lo cercano de los personajes y las situaciones que narra. Quizás peca a veces de ser un poco “culebrón” pero se lee con gusto; me gustan las historias sobre mujeres que, pese a las promesas de felicidad y prosperidad de sus maridos, se ven al final destinadas a luchar solas por salir adelante.

PD: Me sorprendo a mí misma pensando que esta era la primera novela de Inma Chacón que leo, pero he visto que Tiempo de arena (reseña) también es una novela suya que leí hace 5 años y, aunque apenas recuerdo la trama, sé que me gustó bastante, así que me quedo con ganas de leer más libros de esta autora.

 

Título: Tierra sin hombres
Autor: Inma Chacón
Editorial: Planeta
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Páginas: 478
ISBN: 978-84-08-15975-9
Precio: 21,00 €

¡Buenos días!

Como muchos sabéis, siempre me ha gustado escribir cartas (las tarjetas de Navidad son algo sin lo que no podría vivir 🙂 ), pero desde hace un par de años la correspondencia con amigas (virtuales o no) se ha ido haciendo un hueco en mi día a día, y ya lo considero como uno de mis hobbies.

En el mundillo de Instagram sigo varias cuentas dedicadas a las cartas y correspondencia (mail art lo llaman), y he visto que organizan algunos eventos en fechas puntuales en los que intento participar a mi ritmo. Por ejemplo, abril es el “mes nacional de la correspondencia” en Estados Unidos, y se organizan retos para escribir una carta o postal diaria durante ese mes; y comentándolo con Ana Liyu, se nos ha ocurrido organizar nuestro propio mes de las cartas en Julio.

El verano es una época para descansar, realizar actividades que se salen de la rutina que tenemos a lo largo del año, engancharse a novelas interesantes, viajar… ¡Hay muchas cosas que contar! Por eso nos ha parecido la época ideal para intentar que la gente escriba más cartas y, para hacerlo más divertido, os vamos a proponer una actividad para cada semana del mes de julio. ¡Vamos allá!

Semana 1: Escribe una postal o una tarjeta

(del 1 al 7 de julio)

Vamos a empezar suavecito para no agobiarnos. Igual estás de vacaciones y puedes comprar una bonita postal de ese lugar, o puede que estés en tu ciudad y te apetezca enviar una postal a alguien que nunca la ha visitado, a ver si se anima a conocerla. Incluso puedes hacer tú mismo una postal y enviarla; yo lo hago mucho últimamente con flores que voy recogiendo en mis paseos por el río. ¡Usa tu imaginación!

Y, si coincide que el facebook te avisa del cumpleaños de alguien en los próximos días, puedes aprovechar para escribir y enviar una tarjeta al cumpleañero; seguro que le encanta recibir tu felicitación en su buzón.

Semana 2: Escribe a una persona mayor

(del 8 al 14 de julio)

En el pasado, nuestros mayores recibían muchísimas cartas y felicitaciones en fechas señaladas y, como esta tradición está casi extinta, te aseguro que les hará muy felices recibir noticias tuyas. Ya sé que hablamos con ellos por teléfono, que les vemos a menudo… Pero ¿por qué no? Cuéntales tus planes para el verano, haz una crónica de tus vacaciones si ya las has tenido, o simplemente escribe diciendo lo mucho que te acuerdas de ellos.

Semana 3: Escribe a un amigo que esté lejos

(del 15 al 21 de julio)

Lo más seguro es que, a estas alturas, estemos cogiendo gusto a esto de enviar cartas. Los destinatarios de las anteriores semanas ya han recibido la suya y te han llamado entusiasmados porque les ha hecho mucha ilusión recibir una carta tuya, y a ti también te ha dado mucha alegría sorprenderles y enviarles un pedacito de ti.

Ahora vamos a escribir a algún amigo al que veamos poquito por la distancia. Cuéntale lo de este proyecto, háblale de recuerdos que compartáis sobre el pasado. Yo me escribo bastante a menudo con mi mejor amiga, que vive en un pueblo no muy lejos, pero nos hace ilusión contarnos las novedades y pequeñas cosas del día a día por carta en lugar de usar mensajes. Es una bonita experiencia, os lo aseguro.

Semana 4: Escribe a un niño

(del 22 al 28 de julio)

¿Hay algún pequeñajo en tu círculo familiar o de amistades al que te gustaría escribir? Los niños ya no reciben cartas, y es muy probable que cuando crezcan ya se haya perdido esta costumbre, así que les va a hacer una ilusión tremenda recibir una carta en el buzón a su nombre. Yo creo que incluso te van a contestar (con ayuda de sus padres), ya lo verás.

Semana 5: Escribe a un desconocido

(del 29 de julio al 4 de agosto)

Esta es la semana más difícil, pero también la más interesante de las actividades. Después de darle un par de vueltas, hemos pensado en escribir una carta a una persona desconocida y dejar el sobre en algún lugar de la ciudad: quizás en una estación de metro o de tren, escondido en tu libro preferido de la biblioteca, en un banco del parque…

En cuanto al contenido de la carta, es libre, por supuesto, pero se me ocurre que se puede hablar sobre este pequeño proyecto y animar a ese desconocido a escribir, a su vez, a alguien de su entorno. En todo caso, se admiten ideas.

**********

Y, ahora, las cuestiones de intendencia: ¿Qué hay que hacer para participar?

Lo primero, deja un comentario en esta entrada diciendo que quieres participar en el Mes de las cartas (lo más seguro es que hagamos un sorteo al final del mes, así os vamos apuntando).

Como habrás deducido, la idea es escribir cada semana la carta propuesta y compartir fotos sobre tu “experiencia postal” en Twitter e Instagram con el hashtag #mesdelascartas2017, aunque también puede ser en tu blog o en Facebook, lo que mejor te venga. Eso sí, lo del hashtag es importante porque así no se nos despistará ninguna foto de ningún participante.

No hace falta compartir nada pero, si lo haces, te estaremos muy agradecidas (¡y no te olvides del hashtag, porfi!).

Y, por supuesto, pásatelo bien, porque es lo que realmente queremos: que disfrutéis de la correspondencia.

¿Te animas?

Tsukiko es una mujer de casi 40 años que ha renunciado al amor y huye de su soledad emborrachándose varios días por semana en una taberna, el mismo refugio que también utiliza el maestro, un antiguo profesor de Tsukiko, para escapar de la suya. Los personajes ya se conocieron en el pasado, pero se reencuentran en un momento de sus vidas en que están resignados a su infelicidad. No son conscientes de la necesidad que tienen de sentirse otra vez humanos, de tener ilusión; y este reencuentro inesperado es la chispa que lo propicia.

El cielo es azul, la tierra blanca es una novela corta con un sentimiento predominante: la tristeza. Tsukiko y el maestro son dos personajes tan solos, que dotan al relato de un halo de melancolía, sin espacio para la esperanza. Pero, a pesar de todo, la autora hace que cada momento en la vida de estos dos personajes sea, de alguna manera, bello. Las comidas, los planes inesperados, la esperanza de ver al otro en el lugar de siempre, la decepción, el miedo de comenzar algo que se aleja de la idea que cada uno tiene del resto de su vida…

Ha sido una bonita historia de amor que quiero recomendaros. La autora, Hiromi Kawakami, es japonesa y, si bien es cierto que la narración en sí es muy diferente a las historias que escribiría un autor occidental, creo que es un libro que todo el mundo puede disfrutar, como me ha sucedido a mí. Estos dos personajes son de esos que uno vuelve a recordar de vez en cuando.

Título: El cielo es azul, la tierra blanca
Autor: Hiromi Kawakami
Editorial: Acantilado
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-92649-14-3
Páginas: 210
Precio: 18,00€

Headhunters, de Jo Nesbø

¿Qué puedes hacer para llevar al altar a un pivón cuando eres bajito? Compensarlo con una billetera bien abultada, por supuesto. Y no importa de dónde venga el dinero: si hay que recurrir a las actividades ilícitas, sea pues, como bien sabe Roger Brown, el protagonista de Headhunters. A pesar de ser un importante cazatalentos para grandes empresas, debe mantener el tren de vida que lleva con su mujer así que, ¿por qué no robar obras de arte?

Este no es uno de los libros que yo escogería por voluntad propia, pero nos lo “mandaron” en el club de lectura y tuve que hacer los deberes. Había visto la película hacía tiempo pero apenas recordaba cuatro escenas, aunque sí es cierto que iba viendo imágenes mientras leía la novela. En todo caso, podemos decir que lo empecé sin saber qué me encontraría, y la verdad es que ha sido un libro muy entretenido.

El protagonista es un cachondo mental; primero te explica cómo hace su trabajo (no lo de los robos; el otro trabajo) entrevistando a los posibles candidatos mediante técnicas de interrogatorio del FBI que tiene ya más que dominadas y, de paso, otea el horizonte en busca de posibles víctimas de su otra fuente de ingresos. Además, pese a su estatura por debajo de la media, él se ve a sí mismo como un gran hombre, merecedor de la adoración que, según él mismo, le profesa su mujer, y poseedor de un gran intelecto que le permite suplir con creces esos centímetros que le faltan y desvalijar casas ajenas sin preocuparse de las consecuencias. De buenas a primeras es un pedazo de chulo. Pero, oh, al hombre todo se le vuelve en contra en cuestión de horas después de entrevistar a uno de esos candidatos perfectos que le reportarán un montón de beneficios (legales e ilegales), y la verdad es que lo pasa tan mal que al final consigue enternecer un poquito al lector.

Es un libro perfecto para pasar un rato de diversión; avanzas por las páginas casi sin darte cuenta, está narrado por el protagonista con mucho humor, y la trama tiene giros sorpresivos hasta en la última página. Quizás tenga un par de escenas sangrientas y una decididamente escatológica, en fin, pero dentro del límite de lo soportable.

No pensaba que me fuera a gustar una novela de Jo Nesbø y, aunque los crímenes no son lo mío, puede que me anime con algún otro.

Título: Headhunters
Autor: Jo Nesbo
Editorial: RBA
Encuadernación: Bolsillo
ISBN: 978-84-9056-145-4
Páginas: 288
Precio: 9,95 €

La poesía es un género al que siempre me ha costado mucho acercarme porque nunca he llegado a encontrar algo “que me guste” y que me haya hecho seguir buscando títulos y autores. No obstante, últimamente he estado intentando leer algo de poesía, ya sea porque nos lo “mandan” en el club de lectura, o simplemente por curiosidad, por probar.

Pues bien, uno de estos intentos ha sido esta recopilación de la obra poética de John Berger, Poesías de 1955 a 2008 y, si bien es cierto que no puedo decir que me haya hecho tilín cada uno de sus escritos, sí he encontrado poesías en las que detenerme y disfrutar.

Al ser una recopilación de toda su obra, los temas son muy variados y, como es de esperar en mi caso particular, me han gustado más los poemas de amor. Los hay, además, sobre las guerras, la vida rural, la muerte… Es una obra muy ecléctica.

Os dejo con una que me gustó especialmente:

Shirt on the chair

My heart born naked
was swaddled in lullabies.
Later alone it wore
poems for clothes.
Like a shirt
I carried on my back
the poetry I had read.

So I lived for half a century
until wordlessly we met.

From my shirt on the back of the chair
I learn tonight
how many years
of learning by heart
I waited for you.

En fin, seguiré probando. He encontrado una nueva manera de leer cosas diferentes a las que estoy acostumbrada y, como apenas hay reseñas sobre este género, voy jugando a dejarme sorprender.

Y vosotros, ¿leéis poesía?

Como muchos sabéis, este fin de semana tuvo lugar el “Readathon”, una fiesta para los lectores que consiste en leer todo lo que uno pueda durante 24 horas seguidas , con un montón de pruebas y premios y, sobre todo, muchos libros.

Ir a la biblioteca a buscar posibles lecturas es una de las partes que más me gusta del readathon; intento ir sin nada en mente, rebuscando entre los estantes hasta encontrar alguna sinopsis que me atrape. En todo caso, siempre intento elegir libros cortitos, porque así terminas por lo menos un par de ellos, y sientes que has avanzado un montón, y me apetece reseñarlos antes de que lo vaya dejando “para otro día”, como sucede a menudo.

Leporella, de Stefan Zweig

Pocos relatos me quedan pendientes de este autor, y este era uno de ellos. Cogí una edición que incluía también “Carta de una desconocida”, pero este ya lo había leído.

Leporella coincide en parte con el libro de la reseña siguiente (El viejo y el mar) en que son historias que comienzan de manera muy triste y que terminan, si cabe, peor. En esta, Zweig nos presenta una protagonista burda cuya vida sigue un estricto guión, hasta que en un breve momento algo sucede que abre su mundo… ¿Pero para bien o para mal?

En fin, una de esas historias de Zweig no tan intensas, pero de Zweig al fin y al cabo.

El viejo y el mar, de Ernest Hemingway

Os parecerá imposible, pero no sabía apenas nada de esta historia. Prácticamente, solo conocía el título y el autor, sin saber muy bien qué me podría esperar al abrir sus páginas… Pues bien, sabed que he pasado mucha angustia con este viejito que se empeña en pescar un pez demasiado grande para su edad, su barca y su soledad…

Hemingway nos presenta a un personaje por el que sentimos lástima y simpatía desde el principio del relato, y nos va matando poco a poco de preocupación a medida que avanzan las páginas. Para ser sincera, me esperaba un final distinto, pero me alegro de que terminara de la manera en que terminó.

Tres veces al amanecer, de Alessandro Baricco

Este libro tan cortito de Baricco, al parecer, es un libro que aparece en otra de sus novelas y, ante las dudas de los lectores, decidió que tal lectura dejaría de ser un libro imaginario para convertirse en uno real, y así nació Tres veces al amanecer.

Consta de tres relatos en los que dos personajes, un hombre y una mujer, se encuentran en el mismo hotel al amanecer en diferentes periodos de su vida y, aquí está la gracia del asunto, con diferentes edades, de tal manera que en el primer relato pueden tener la misma edad, pero en el segundo el hombre es mayor y la mujer una adolescente, y en el tercero la que es mayor es la mujer; pero en todos hay parte de los otros.

Es un ejercicio curioso; innovador. No he encontrado un “significado profundo” tras la lectura, pero ha sido agradable de leer.

¡Buenos días!

Hoy os traigo un libro de los llamo “de pasatiempos”, cuya máxima expresión han sido los libros para colorear, y que ahora ha ido un paso más allá para traernos libros con los que divertirnos decorando con pegatinas.

Jardines para decorar es un libro grande, cuadradito, y lleno de ilustraciones que recrean jardines famosos de todo el mundo. Solamente las ilustraciones, sin que haya uno empezado con las pegatinas, son una preciosidad, y luego, cuando les añades las hojas, flores, mariposas y pececitos, quedan las láminas maravillosas.

No os voy a engañar: esto de las pegatinas, aunque me ha gustado, no me ha parecido tan divertido como los libros de colorear, pero tiene otras ventajas, como el hecho de no necesitar una colección enorme de pinturas y, por consiguiente, espacio para ponerte a hacerlo, y que se puede terminar una lámina en poco tiempo, para cuando quieres hacer algo “rápido”.

Ejemplos de algunas láminas

El libro contiene una lista con los nombres, lugares y tipos de vegetación de todos los jardines; tiene también miniaturas que sirven de guía para saber dónde pegar las pegatinas, y láminas con pegatinas al final del libro, ordenadas por jardines (porque para cada uno hay unas pegatinas diferentes).

Además, me parece que queda espacio para la imaginación: yo he ido recopilando plantitas del parque para añadir en alguna lámina, y me apetece también poner en cada lámina el lugar del mundo donde se encuentra el jardín. Supongo que iré enseñando mis progresos en Instagram.

A la izquierda una lámina terminada, y a la derecha una sin terminar

En fin, Jardines para decorar es una idea más como pasatiempo creativo, y me ha gustado tanto la idea como las ilustraciones.

Título: Jardines para decorar
Ilustradoras: Angela Mckay y Mouni Feddag
Editorial: Aguilar
Páginas: 60
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN:978-84-03-51733-2

Solamente hay una librería en León donde encontrar una selección decente de libros en inglés, y hace tiempo que compré este por la fama que estaba teniendo por la blogosfera. Luego estuvo aburriéndose en la estantería un par de años, hasta que lo elegí como lectura durante los pasados exámenes de enero y febrero, y resultó ser perfecta porque, aunque tenía muy poco tiempo para leer y tardé bastante en terminarlo, la historia consigue trasladarte en cuestión de segundos al lugar donde se desarrolla: Islandia.

Sí, fui al cementerio para hacer esta foto porque me parecía el lugar apropiado 🙂

Para comenzar, debéis saber que Ritos funerarios se basa en un hecho real, la última condena a muerte y ejecución pública de una persona en Islandia en el año 1830 y que, a partir de este hecho, la autora ha querido indagar en lo que podría haberle sucedido a esta persona, Agnes Magnúsdóttir, durante los meses transcurridos desde la sentencia hasta su fatídico final.

Agnes es condenada a muerte, junto a otras dos personas, por asesinar a su patrón, que además era el amante de la protagonista. Desde este momento, el lector adivina que en el lugar en el que nos encontramos no se cometen muchos crímenes ni delitos en general, ya que las autoridades ni siquiera disponen de un lugar donde dejar encarcelada a la mujer mientras se solventa el recurso en la metrópoli, así que deciden llevar a Agnes a una granja, donde la familia terrateniente la custodiará. Además Agnes, ejerciendo su derecho a elegir un confesor que la ayude a presentarse dignamente ante los ojos de Dios, requiere los servicios de un joven sacerdote que conoció en una ocasión anterior. Así, nos encontramos con un grupo de personajes, la familia custodia y el joven confesor de Agnes, que son forzados a compartir su casa, su comida y su tiempo con una asesina, decididamente en contra de su voluntad.

Como buena trabajadora que es, Agnes ayuda en las tareas de la granja, muchas veces por encima de lo que se espera de ella. El trabajo la ayuda a no pensar en el futuro, a centrarse en lo que tiene entre manos y a seguir adelante, día tras día. Recibe las visitas de Tóti, el joven confesor que tratará de limpiar el alma a esta mujer, y por las noches, al calor de la lumbre y mientras ella teje alguna labor, porque estar parada la pone muy nerviosa, le va contando la historia de su corta vida; y es que Tóti tampoco sabe qué es lo que tiene que preguntarle o qué es lo que Dios, o las autoridades, esperan que haga con Agnes.

Y así, a través de la voz de esta mujer islandesa, Hannah Kent nos detalla la historia de muchas otras contemporáneas suyas que, pobres, comienzan a trabajar desde niñas yendo de granja en granja para realizar las labores más duras durante toda una vida, o en todo caso hasta poder casarse, si una es lo suficientemente afortunada. Nos habla de un lugar inhóspito, gélido, donde los vecinos viven a kilómetros de distancia, y la gente lucha contra los elementos tan solo para asegurarse la comida para el próximo invierno, año tras año.

Es una novela curiosa porque realmente no sucede nada, pero sucede todo; nos vamos desprendiendo de esa sensación hostil contra una asesina y, a fuerza de convivir junto a ella durante las páginas de la novela, va haciéndose un hueco en nuestro corazón. Es una lectura invernal y calentita, todo a un tiempo.

Título: Ritos funerarios
Autor: Hanna Kent
Editorial: Alba
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-8428-971-5
Páginas: 368
Precio: 19,90 €

 

 

 

Hace tiempo que leí mi primera novela de Margaret Atwood, Ojo de gato (reseña), y me quedé muy impresionada con la relación entre las niñas protagonistas, pero no volví a la autora hasta ahora, que están a punto de estrenar una serie de televisión basada en esta otra novela suya que tanta fama ha tenido: El cuento de la criada.

Esta novela es una distopía ambientada en el país que antes fue Estados Unidos, en el que se ha implantado un patriarcado extremo (más extremo que el actual…) que sigue dos líneas básicas: las mujeres no pueden acceder a ningún tipo de cultura, prohibiendo que aprendan incluso a leer y escribir, y son utilizadas básicamente para hacer las tareas domésticas y proporcionar hijos, en una época donde la natalidad ha descendido de forma drástica.

Offred (que significa “de Fred”, nombre que cambiará según el comandante al que es asignada) es una criada cuya función es poco más que salir a hacer la compra y acostarse con su dueño, el comandante, con la finalidad de tener hijos que nunca verá crecer. Es la narradora de la historia, y es una joven que ha vivido la transición del mundo “de antes”, el normal, como el nuestro, hasta la dictadura patriarcal que viven ahora. Y claro, ella sufre por todo lo que le han arrebatado, pero tampoco puede hacer nada para salir de su situación porque se arriesga a ser ejecutada.

La vida que nos cuenta es tan triste, tan solitaria, tan desesperanzadora, que según vas leyendo te gustaría estar allí con ella, aunque solo sea para poder charlar y sacarla así de su cárcel de silencio. Porque dos mujeres hablando es algo peligroso que no está permitido, no sea que estén planeando acciones contra el régimen. Tampoco es una de esas protagonistas proactivas que encontramos en otras novelas, pero precisamente por ello me pareció de lo más realista: no puede evitar las cosas que le pasan, y tampoco puede revelarse contra ellas porque estaría cavando su propia tumba. Es esa situación en la que uno se encuentra paralizado por el miedo.

El régimen totalitario que nos presenta es aterrador, pero no muy lejos de muchas realidades que vemos hoy en día estupefactos, y creo que es un tema muy actual. Supongo que la autora lo escribió (en los años ochenta) basándose en la aparición de métodos anticonceptivos que hacían más libres a las mujeres, y de ahí se originó la idea de esta sociedad que quiere volver a controlarlas y utilizarlas solo por su función reproductiva para regresar “a lo natural”, pero es que cualquier avance que permita a la mujer ser más libre se vuelve una amenaza para según qué sectores y, por lo tanto, es como si el libro pudiera convertirse en realidad en cualquier momento.

En fin, una lectura muy recomendable, y necesaria. Quiero destacar el final, que es abierto pero no es abierto, y me ha parecido espectacular. Y me quedo con muchas ganas de ver la serie de televisión. Un 4,5.

Solo encuentro ediciones descatalogadas de este libro, así que os dejo los datos de la más actual:

Título: El cuento de la criada
Autor: Margaret Atwood
Editorial: Bruguera
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 978-84-02-42096-1
Páginas: 480
Precio: 19,90 €
Premios: Príncipe de Asturias 2008

Artículos anteriores »