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El mes de las cartas es un evento que hemos organizado Ana Liyu y yo; pincha aquí para enterarte de todo.

Y, si necesitas buscar razones para escribir cartas,
aquí tienes unas cuantas.

Esta semana he aprovechado para contestar a algunas de las cartas que tenía pendientes. Escribí finalmente dos: una para una de mis amigas blogueras que está realmente lejos, en Holanda; y otra para para la amiga de la que os hablo en la imagen, a la que escribí una de esas laaaargas cartas de 6 páginas. ¡Siempre tenemos cosas que contarnos!

Además, mi destinataria de la pasada semana (¡¡mi abuela!!) me ha contestado. Ha sido curioso porque nos vimos este viernes por la mañana y, un rato más tarde, cuando llegué a casa, me encontré su carta en el buzón 🙂

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¿Qué tal vosotros, habéis recibido o enviado alguna carta esta semana?

Resumen de la primera semana

Resumen de la segunda semana

El mes de las cartas es un evento que hemos organizado Ana Liyu y yo; pincha aquí para enterarte de todo.

Y, si necesitas buscar razones para escribir cartas,
aquí tienes unas cuantas.

Bueno, esta semana ha sido muy fácil porque ya había pensado que escribiría a mi persona mayor favorita: mi abuela. Por supuesto, no la dije nada de que iba a recibir ninguna carta, así que cogí mi pluma de Montblanc y un papel bonito y me dispuse a hablarla acerca del “mes de las cartas” y de las cosas que he estuve haciendo la semana pasada.

Hice un sobre con papel decorado (el aparato para hacer los sobres y el papel me los había regalado ella misma) y ¡sorpresa! La carta llegó a su destino al día siguiente. Me dijo que la hizo muchísima ilusión, e incluso creo que se está planteando contestarme con otra carta, ¡qué emoción! Me contó también que ella era la que escribía a los familiares y amigos contestando las cartas que se recibían en casa en otras épocas, cuando vivía mi bisabuela, rememorando la cantidad de cartas que habían partido a otros lugares de España escritas de su puño y letra.

 

En fin, esta es la historia de la segunda semana. Como veis, me lo estoy pasando fenomenal escribiendo y recibiendo cartas, y a todos los destinatarios les ha encantado encontrarse una sorpresa en el buzón.

Para la semana que viene toca escribir a un amigo, y aprovecharé para contestar a las cartas que “debo”. Dentro de unos días os lo contaré 😉

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PD: Si quieres cotillear un poco más, aquí está el resumen de la primera semana.

El mes de las cartas es un evento que hemos organizado Ana Liyu y yo; pincha aquí para enterarte de todo.

Y, si necesitas buscar razones para escribir cartas,
aquí tienes unas cuantas.

¡Hola a todos!

Estando ya a punto de comenzar la segunda semana, me apetecía hacer una pequeña crónica de lo que ha dado de sí la semana, en cuanto al evento postal más molón se refiere (jiji).

 

Cartas enviadas

La primera semana consistía en enviar una tarjeta o una postal a alguien. Hace un tiempo vi un lote de postales en AliExpress: las ilustraciones tienen un fondo celeste y unas figuras blancas (cada postal es distinta) que brillan en la oscuridad, y a mí las pijadas de este estilo me chiflan, así que no pude resistirme a comprarlas, y son las que he ido enviando esta semana.

Las decoré con washi-tape de colorines; a veces simplemente pego una tira para separar el mensaje de la dirección del destinatario y adornar un poco y, como al final las envié dentro de un sobre, se me ocurrió también hacer una guirnalda y pegar una cita en papel cebolla con un poco de lacre (que también había comprado para la ocasión).

Además, tengo una amiga que está trabajando de cartera en Correos y, a petición suya, le he enviado una postal a su sección. Mientras escribo esto aún no sé si llegará a su destinataria, pero tengo esperanzas de que sí. Y me hace ilusión, porque puede que por sus manos hayan pasado o pasarán en el futuro algunas de mis cartas.

 

Cartas recibidas

Llamadlo karma o como queráis, pero mientras más cartas escribes, más recibes 😉

La verdad es que estas postales no tienen nada que ver con el mes de las cartas, pero se ha dado la casualidad de que han llegado esta semana, así que os las enseño: una la gané en un sorteo en Instagram gracias a una chica que decora las cartas y postales que es una preciosidad, y la otra me la envió un vecino que se fue de Erasmus a Milán al que pedí por favor que me mandara algo desde allí; ¡nueve meses he esperado por esta postal! ¡Un parto! jajaja, es que lo jóvenes ya no están acostumbrados a estas formas de comunicación tan arcaicas.

Por otra parte, tengo una amiga que se ha animado últimamente a esto de la correspondencia y ha participado en esta primera semana “a su manera”: en lugar de una postal, me ha enviado ¡¡un paquete!! Oye, cada uno tiene su estilo, ¿no? Además, en aras de mantener el secretismo, le pidió mi dirección a una amiga de mi hermana, y mi hermana, a su vez, se la ha pedido a mi madre y así, trabajando en cadena, me he llevado un sorpresón. ¡Gracias, Marta!

Me ha enviado unos marcapáginas del Museo Etnográfico, un pisapapeles pintado por ella y un colgante de cerámica hecho a mano ♥

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Así ha sido esta primera semana para mí.

Tengo muchas ganas ya de comenzar la segunda, que consiste en escribir a una persona mayor (¡mi abuela!).

Y vosotros, ¿habéis ido al buzón esta semana?

Después de que Nuria y Pi me recomendaran a Neil Gaiman por activa y por pasiva, y de que yo no las hiciera ni caso, decidieron recurrir a medidas más drásticas: regalarme un libro suyo. Y henos aquí.

El océano al final del camino es un libro de niños para adultos, por muy raro que suene. Nuestro protagonista, ya adulto, vuelve a la casa de su infancia por un funeral, y allí comienza a recordar unos sucesos que ocurrieron cuando tenía siete años… Aunque puede que no ocurrieran.

Tras la muerte accidental de uno de los inquilinos que sus padres acogían en la casa para ayudar con los gastos, se presenta en la casa una chica joven y agradable que cuidará de los niños pero que, cuando se queda sola con el protagonista, es terrorífica. El problema es que ejerce demasiada influencia sobre sus padres y su hermana, así que el niño recurre a sus únicas amigas: las mujeres que viven en una granja desvencijada al final del camino. Lettie, una niña un poco mayor que él, será su guardiana y juntos se enfrentarán a la terrible niñera.

El autor juega mezclando los recuerdos y la imaginación de un niño creando un mundo fantástico que tiene mucho de real. El rechazo de los otros niños porque a ti lo que te gusta es leer, explorar e inventar; las peleas con tu hermana, la decepción de tus padres por no ser lo que ellos esperaban que fueras… Una serie de circunstancias en la vida de un niño que le llevan a huir y buscar otras personas que, de algún modo, le entienden y le aceptan tal y como es.

Realmente no sabía qué esperar de este autor y, desde luego, no me imaginaba que hubiera tanta fantasía en sus libros para adultos, pero ha sido una experiencia fabulosa. Me han gustado especialmente los personajes de Lettie y su familia, unas mujeres que, creo, aparecen en más libros del autor, y de las que tengo ganas de volver a saber. Y, en fin, lo que me ha encantado es esa manera que tiene de contarnos los recuerdos de la infancia que, casi seguro, no sucedieron como tu cabeza te dice que lo hicieron, pero hay una posibilidad de que sí.

Título: El océano al final del camino
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca
Encuadernación: Bolsillo
ISBN: 978-84-16240-34-0
Páginas: 240
Precio: 8,95 €

Al igual que me sucedió con Harry Potter (reseña), Ana de las tejas verdes es un libro para niños que he leído por primera vez ahora, empujada en este caso por el estreno inminente de la serie de televisión, y he de deciros que ha sido una experiencia fantástica. He disfrutado de la lectura de principio a fin y, de hecho, creo que será uno de mis libros preferidos de los leídos este año.

Lucy Maud Montgomery nos presenta un lugar idílico, Avonlea, en una zona rural canadiense, y una pareja de hermanos, Mathew y Marilla que ya dejaron sus años jóvenes atrás y, ante la dificultad de continuar por sí mismos con las labores de la tierra, la casa y el ganado, deciden adoptar a un niño huérfano y procurarle educación y sustento a cambio de su ayuda en la granja. Pero este niño nunca llega ya que, por una serie de malentendidos, les envían una niña, nuestra Anne. Me perdonaréis la licencia de llamar a Anne a Ana, pues lo leí en inglés y ya no puedo asociar otro nombre a nuestra protagonista.

Anne es una niña delgaducha, pelirroja, pecosa y no muy agraciada, pero enseguida se convierte en el alma de Green Gables porque tiene una facilidad sorprendente para hacerse querer. Todo para ella es nuevo: el colegio, los picnics, e incluso las amistades, pues nunca antes había tenido otros amigos que los que viven en su imaginación. Anne se enfrenta a la vida con ilusión, y con tanta energía que es capaz de contagiar al lector en las innumerables aventuras que tienen lugar en Avonlea.

Si tuviera que resumirlo con una palabra, diría que es un libro inspirador; la fuerza del personaje de Anne es inmensa y hace que enseguida te encariñes con ella. En ningún momento tuve la sensación de estar leyendo un libro infantil, inmersa como estaba en la historia, pues es de esas novelas que pueden leerse a cualquier edad aunque, como es lógico, en cada momento parece que destacan más unos u otros aspectos de la historia. A mí me enamoró la determinación de Anne de ver la belleza de cada día, de cada cosa.

Apenas hube acabado el libro ya estaba viendo la serie (Anne with an E), y me ha encantado. Es un poco más dura que el libro pero, como bien dice la guionista, han intentado leer entre líneas e indagar en el pasado de Anne: ¿por qué una niña sana, alegre y extrovertida vive siempre encerrada en su imaginación, si no es para escapar de los horrores del mundo real? Se me escaparon algunas lagrimillas, tanto leyendo el libro como viendo la serie, y es que no sé qué tiene este libro, o esta autora más bien, pero hace que tú también formes parte de Avonlea. No lo puedo recomendar más.

Por cierto, los libros sobre Anne son ocho en total, lo cual me hace inmensamente feliz.

Os dejo los datos de una edición de RBA publicada este año:

Título: Ana de las Tejas Verdes
Autor: Lucy Maud Montgomery
Editorial: RBA
Encuadernación: Tapa dura
ISBN:978-84-272-1166-7
Páginas: 192
Precio: 12 €

¡Buenos días!

Como muchos sabéis (porque os he dado la vara con ello hasta la saciedad; si no lo sabéis, consideraos afortunados), me ha quedado una asignatura para septiembre que es, además, la única asignatura que me queda para acabar la carrera (luego vendrá el Máster, pero eso forma parte de otra historia que será contada en otra ocasión).

Lo que quiero decir es que lo único que se interpone entre mi título de graduada en Derecho y yo es Administrativo IV, y estoy dispuesta a solucionar este problemilla de raíz.

El examen es el día 8 de septiembre, y me diréis que tengo todo el verano, y especialmente todo agosto, pero ahí está el problema: en agosto es cuando tengo vacaciones en el trabajo, así que no me apetece ni lo más mínimo estar sin trabajar pero estudiando, por muy pocas horas que sean y por mucho que tenga el resto del día para hacer otras cosas. Me sería mucho más cómodo trabajar en julio por las mañanas y estudiar por las tardes, disfrutar de unas vacaciones de verdad en agosto, y repasar diez días antes del examen. Pero aquí viene el problema: me da miedo “relajarme” porque quede muy lejano el examen y, al final, estar pringada todo el verano porque en julio estudié, pero poco, y en agosto tengo que terminarlo todo porque no me da tiempo.

Así que me he retado a mí misma para hacerlo: estudiar 5 semanas intensivamente (última de junio y todo julio) y no volver a tocar un libro hasta que queden unos días para el examen. Además, quiero estudiarla a conciencia, porque es una asignatura que no me resulta nada fácil, así que pretendo leer los temas del libro, hacer mis propios apuntes y esquemas, y grabar unos audios que me ayudarán a repasar antes del examen.

Y ahora viene la locura, inspirada por la comunidad de #studygram: pretendo sumarme al postureo estudiantil en Instagram, y quizás también en el blog, compartiendo mi progreso durante estas semanas. Además, me apetece invitar a quien se quiera sumar a compartir su planning y progresos académicos estivales con el hashtag #StudythonVerano2017, porque sé que hay muchos universitarios, estudiantes de idiomas y opositores por el ancho mundo que seguramente estén interesados en programar el verano para adelantar materias sin renunciar a tener vacaciones de verdad, y oye, también se anima uno sabiendo que hay otras personas en tu misma situación, derritiéndose delante de libros y apuntes sobre leyes de costas y de urbanismo… ¿o no?

Así que os animo a comentar vuestras intenciones por aquí, en Instagram o en Twitter (usando el hashtag –#StudythonVerano2017– o mencionándome –@IsiOrejas en ambas redes- para que no me despiste), y luchar por darle un empujón a esas asignaturas que nos van a amenizar el verano. Por mi parte, os cuento mis intenciones.

Objetivos para el verano:

Estudiar 5 semanas: del 26 de junio al 28 de julio, descansando los fines de semana completos (sábado y domingo).

Descansar (=no tocar un libro) del 29 de julio al 27 de agosto.

Repasar desde el 28 de agosto hasta el día del examen.

⋅ Seguir el planning a rajatabla. He dividido la asignatura por páginas, más que por temas, para saber cuántas páginas deberé estudiar por semana, e incluye estudiar, hacer apuntes, repasar especialmente las preguntas de exámenes anteriores, y grabar audios.

⋅ Compartir semanalmente mis progresos, para que se vea que soy una persona de provecho (postureooo!).

Y, lo más importante:

⋅ Acabar aprendiéndome el Administrativo tan requetebién que al profesor que me corrija le broten lágrimas de felicidad leyendo mi examen.

¿Alguien se anima?

Hace unos meses, cuando salió a la venta esta novela, las buenas opiniones que iba leyendo sobre ella (especialmente la de Margari) hicieron que me decidiera a regalársela a mi abuela a ciegas, es decir, sin haberla leído yo primero. Pues bien, ahora que ya la hemos leído las dos, nos sumamos a las críticas positivas.

Tierra sin hombres se ambienta a principios del siglo XX en un pueblecito gallego de gentes humildes que trabajan de sol a sol para ganarse el sustento y que, en aras de buscar mejor fortuna para los suyos, emigran a América sin encontrar, a veces, esa fortuna, pero siempre dejando escindidas a las familias que los quisieron y que ahora viven en constante preocupación por la suerte de esos emigrantes que cada vez tardan más en volver.

Este es el caso de Rosalía que, al marchar su marido a Cuba, tiene ella que redoblar sus esfuerzos para sacar adelante a sus dos hijas, Elisa y Sabela. Rosalía tiene grandes planes para sus hijas, pues no quiere que tengan la misma vida de pobreza y castillos en el aire que le ha tocado vivir a ella, y por eso intenta que ambas sigan el guion que ha preparado para ellas, aunque no le saldrá como ella esperaba.

La principal protagonista es Elisa, y frustra los planes de su madre al enamorarse de uno de los mineros que vienen de fuera a trabajar en el pueblo en lugar de casarse con un chico con estudios que viene de una familia humilde pero trabajadora. No obstante Elisa, aunque enamorada de su marido, pronto se da cuenta del error que ha cometido, pues se verá en la misma situación que su madre: sola y con una niña a la que cuidar. Por otra parte, Sabela es la “rarita” del pueblo, siempre foco de habladurías y chismes por su carácter seco y por la costumbre que tiene de ir a su aire, sin importarle lo que piensen los demás, aunque al final siempre acaba poniendo la buena reputación de su hermana y madre por encima de todo.

En fin, es una novela costumbrista que, a pesar de retratar un pueblo gallego, se la puede imaginar uno en su propio pueblo por lo cercano de los personajes y las situaciones que narra. Quizás peca a veces de ser un poco “culebrón” pero se lee con gusto; me gustan las historias sobre mujeres que, pese a las promesas de felicidad y prosperidad de sus maridos, se ven al final destinadas a luchar solas por salir adelante.

PD: Me sorprendo a mí misma pensando que esta era la primera novela de Inma Chacón que leo, pero he visto que Tiempo de arena (reseña) también es una novela suya que leí hace 5 años y, aunque apenas recuerdo la trama, sé que me gustó bastante, así que me quedo con ganas de leer más libros de esta autora.

 

Título: Tierra sin hombres
Autor: Inma Chacón
Editorial: Planeta
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Páginas: 478
ISBN: 978-84-08-15975-9
Precio: 21,00 €

¡Buenos días!

Como muchos sabéis, siempre me ha gustado escribir cartas (las tarjetas de Navidad son algo sin lo que no podría vivir 🙂 ), pero desde hace un par de años la correspondencia con amigas (virtuales o no) se ha ido haciendo un hueco en mi día a día, y ya lo considero como uno de mis hobbies.

En el mundillo de Instagram sigo varias cuentas dedicadas a las cartas y correspondencia (mail art lo llaman), y he visto que organizan algunos eventos en fechas puntuales en los que intento participar a mi ritmo. Por ejemplo, abril es el “mes nacional de la correspondencia” en Estados Unidos, y se organizan retos para escribir una carta o postal diaria durante ese mes; y comentándolo con Ana Liyu, se nos ha ocurrido organizar nuestro propio mes de las cartas en Julio.

El verano es una época para descansar, realizar actividades que se salen de la rutina que tenemos a lo largo del año, engancharse a novelas interesantes, viajar… ¡Hay muchas cosas que contar! Por eso nos ha parecido la época ideal para intentar que la gente escriba más cartas y, para hacerlo más divertido, os vamos a proponer una actividad para cada semana del mes de julio. ¡Vamos allá!

Semana 1: Escribe una postal o una tarjeta

(del 1 al 7 de julio)

Vamos a empezar suavecito para no agobiarnos. Igual estás de vacaciones y puedes comprar una bonita postal de ese lugar, o puede que estés en tu ciudad y te apetezca enviar una postal a alguien que nunca la ha visitado, a ver si se anima a conocerla. Incluso puedes hacer tú mismo una postal y enviarla; yo lo hago mucho últimamente con flores que voy recogiendo en mis paseos por el río. ¡Usa tu imaginación!

Y, si coincide que el facebook te avisa del cumpleaños de alguien en los próximos días, puedes aprovechar para escribir y enviar una tarjeta al cumpleañero; seguro que le encanta recibir tu felicitación en su buzón.

Semana 2: Escribe a una persona mayor

(del 8 al 14 de julio)

En el pasado, nuestros mayores recibían muchísimas cartas y felicitaciones en fechas señaladas y, como esta tradición está casi extinta, te aseguro que les hará muy felices recibir noticias tuyas. Ya sé que hablamos con ellos por teléfono, que les vemos a menudo… Pero ¿por qué no? Cuéntales tus planes para el verano, haz una crónica de tus vacaciones si ya las has tenido, o simplemente escribe diciendo lo mucho que te acuerdas de ellos.

Semana 3: Escribe a un amigo que esté lejos

(del 15 al 21 de julio)

Lo más seguro es que, a estas alturas, estemos cogiendo gusto a esto de enviar cartas. Los destinatarios de las anteriores semanas ya han recibido la suya y te han llamado entusiasmados porque les ha hecho mucha ilusión recibir una carta tuya, y a ti también te ha dado mucha alegría sorprenderles y enviarles un pedacito de ti.

Ahora vamos a escribir a algún amigo al que veamos poquito por la distancia. Cuéntale lo de este proyecto, háblale de recuerdos que compartáis sobre el pasado. Yo me escribo bastante a menudo con mi mejor amiga, que vive en un pueblo no muy lejos, pero nos hace ilusión contarnos las novedades y pequeñas cosas del día a día por carta en lugar de usar mensajes. Es una bonita experiencia, os lo aseguro.

Semana 4: Escribe a un niño

(del 22 al 28 de julio)

¿Hay algún pequeñajo en tu círculo familiar o de amistades al que te gustaría escribir? Los niños ya no reciben cartas, y es muy probable que cuando crezcan ya se haya perdido esta costumbre, así que les va a hacer una ilusión tremenda recibir una carta en el buzón a su nombre. Yo creo que incluso te van a contestar (con ayuda de sus padres), ya lo verás.

Semana 5: Escribe a un desconocido

(del 29 de julio al 4 de agosto)

Esta es la semana más difícil, pero también la más interesante de las actividades. Después de darle un par de vueltas, hemos pensado en escribir una carta a una persona desconocida y dejar el sobre en algún lugar de la ciudad: quizás en una estación de metro o de tren, escondido en tu libro preferido de la biblioteca, en un banco del parque…

En cuanto al contenido de la carta, es libre, por supuesto, pero se me ocurre que se puede hablar sobre este pequeño proyecto y animar a ese desconocido a escribir, a su vez, a alguien de su entorno. En todo caso, se admiten ideas.

**********

Y, ahora, las cuestiones de intendencia: ¿Qué hay que hacer para participar?

Lo primero, deja un comentario en esta entrada diciendo que quieres participar en el Mes de las cartas (lo más seguro es que hagamos un sorteo al final del mes, así os vamos apuntando).

Como habrás deducido, la idea es escribir cada semana la carta propuesta y compartir fotos sobre tu “experiencia postal” en Twitter e Instagram con el hashtag #mesdelascartas2017, aunque también puede ser en tu blog o en Facebook, lo que mejor te venga. Eso sí, lo del hashtag es importante porque así no se nos despistará ninguna foto de ningún participante.

No hace falta compartir nada pero, si lo haces, te estaremos muy agradecidas (¡y no te olvides del hashtag, porfi!).

Y, por supuesto, pásatelo bien, porque es lo que realmente queremos: que disfrutéis de la correspondencia.

¿Te animas?

Tsukiko es una mujer de casi 40 años que ha renunciado al amor y huye de su soledad emborrachándose varios días por semana en una taberna, el mismo refugio que también utiliza el maestro, un antiguo profesor de Tsukiko, para escapar de la suya. Los personajes ya se conocieron en el pasado, pero se reencuentran en un momento de sus vidas en que están resignados a su infelicidad. No son conscientes de la necesidad que tienen de sentirse otra vez humanos, de tener ilusión; y este reencuentro inesperado es la chispa que lo propicia.

El cielo es azul, la tierra blanca es una novela corta con un sentimiento predominante: la tristeza. Tsukiko y el maestro son dos personajes tan solos, que dotan al relato de un halo de melancolía, sin espacio para la esperanza. Pero, a pesar de todo, la autora hace que cada momento en la vida de estos dos personajes sea, de alguna manera, bello. Las comidas, los planes inesperados, la esperanza de ver al otro en el lugar de siempre, la decepción, el miedo de comenzar algo que se aleja de la idea que cada uno tiene del resto de su vida…

Ha sido una bonita historia de amor que quiero recomendaros. La autora, Hiromi Kawakami, es japonesa y, si bien es cierto que la narración en sí es muy diferente a las historias que escribiría un autor occidental, creo que es un libro que todo el mundo puede disfrutar, como me ha sucedido a mí. Estos dos personajes son de esos que uno vuelve a recordar de vez en cuando.

Título: El cielo es azul, la tierra blanca
Autor: Hiromi Kawakami
Editorial: Acantilado
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-92649-14-3
Páginas: 210
Precio: 18,00€

Headhunters, de Jo Nesbø

¿Qué puedes hacer para llevar al altar a un pivón cuando eres bajito? Compensarlo con una billetera bien abultada, por supuesto. Y no importa de dónde venga el dinero: si hay que recurrir a las actividades ilícitas, sea pues, como bien sabe Roger Brown, el protagonista de Headhunters. A pesar de ser un importante cazatalentos para grandes empresas, debe mantener el tren de vida que lleva con su mujer así que, ¿por qué no robar obras de arte?

Este no es uno de los libros que yo escogería por voluntad propia, pero nos lo “mandaron” en el club de lectura y tuve que hacer los deberes. Había visto la película hacía tiempo pero apenas recordaba cuatro escenas, aunque sí es cierto que iba viendo imágenes mientras leía la novela. En todo caso, podemos decir que lo empecé sin saber qué me encontraría, y la verdad es que ha sido un libro muy entretenido.

El protagonista es un cachondo mental; primero te explica cómo hace su trabajo (no lo de los robos; el otro trabajo) entrevistando a los posibles candidatos mediante técnicas de interrogatorio del FBI que tiene ya más que dominadas y, de paso, otea el horizonte en busca de posibles víctimas de su otra fuente de ingresos. Además, pese a su estatura por debajo de la media, él se ve a sí mismo como un gran hombre, merecedor de la adoración que, según él mismo, le profesa su mujer, y poseedor de un gran intelecto que le permite suplir con creces esos centímetros que le faltan y desvalijar casas ajenas sin preocuparse de las consecuencias. De buenas a primeras es un pedazo de chulo. Pero, oh, al hombre todo se le vuelve en contra en cuestión de horas después de entrevistar a uno de esos candidatos perfectos que le reportarán un montón de beneficios (legales e ilegales), y la verdad es que lo pasa tan mal que al final consigue enternecer un poquito al lector.

Es un libro perfecto para pasar un rato de diversión; avanzas por las páginas casi sin darte cuenta, está narrado por el protagonista con mucho humor, y la trama tiene giros sorpresivos hasta en la última página. Quizás tenga un par de escenas sangrientas y una decididamente escatológica, en fin, pero dentro del límite de lo soportable.

No pensaba que me fuera a gustar una novela de Jo Nesbø y, aunque los crímenes no son lo mío, puede que me anime con algún otro.

Título: Headhunters
Autor: Jo Nesbo
Editorial: RBA
Encuadernación: Bolsillo
ISBN: 978-84-9056-145-4
Páginas: 288
Precio: 9,95 €

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