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¿Queréis conocer una de mis malas costumbres como lectora? Consiste en cargar la maleta con libros pendientes cuando te vas de vacaciones y, una vez en tu destino, comprar en algún mercadillo o coger prestados de la biblioteca del lugar otros libros, que son los que acabas leyendo durante las vacaciones, jijiji. Venga, no me hagáis sentir mal, que seguro que vosotros también tenéis pecadillos que confesar 😛

Suelo veranear en un pueblo asturiano y, a veces, el tiempo invita a realizar actividades más de interior (cuando llueve 48 horas seguidas, por ejemplo. Que conste que me encanta y agradezco mucho el fresquito) así que, como soy socia de la biblioteca pública, me gusta ir a echar un vistazo a los libros y las películas que hay disponibles, aunque haya llevado 2 novelas más el kindle con ciento cincuenta mil libros que no he leído, insisto. En estas estaba cuando me topé con tres novelas de Robin Pilcher y, claro, se me pegaron a la mano. Sus libros están descatalogados, así que solo se pueden encontrar de segunda mano, o en bibliotecas.

Los dados del destino nos presenta a Dan, un hombre que hace un año que se ha quedado sin trabajo y que intenta que esta etapa de desempleo le sirva para acercarse más a su mujer y a sus tres hijos, aunque sus intentos, de momento, han sido infructuosos. No le atrae la idea de volver a trabajar en bolsa en la City de Londres, aunque es lo único a lo que se ha dedicado siempre, pero le surge una oportunidad laboral en Escocia, y de la noche a la mañana se presenta en un pueblo costero escocés con su hijo Josh para trabajar ambos en un negocio de gambas. Allí el ritmo, el ambiente, y las amistades son mucho más intensas que en Londres, y Dan y Josh se sienten mucho mejor que en casa, pero también se enfrentan a nuevos problemas: la mujer y las otras hijas de Dan no quieren saber nada de Escocia, y la familia parece abocada a la ruptura.

Es un libro que me ha dejado una sensación agridulce: por un lado, el argumento me ha gustado, con esos personajes infelices que encuentran un hogar en lo que antes creían que era el fin del mundo, pero también ha habido algunas partes que me parecieron poco trabajadas y bastante estereotipadas, como “de culebrón”. Para rematarlo, he notado la traducción: hay tantas expresiones españolas que te suena rarísimo leerlas cuando tienes un grupo de hombretones escoceses.

En fin, tengo sentimientos encontrados con la novela. Me recuerda a las novelas “menos buenas” de Rosamunde Pilcher, por si os sirve el símil. En todo caso, no creo que me quede solo en este libro porque en unos días volveré a Asturias… De esta manera os podré hacer una comparativa de toda su obra 😉

Título: Los dados del destino
Autor: Robin Pilcher
Editorial: Debolsillo
Encuadernación: Bolsillo
ISBN: 978-84-8346-019-1
Páginas: 280
Precio: 8,95 €

Con Maggie O’Farrell me ha sucedido algo curioso: tengo varios libros suyos en casa sin leer, e incluso a veces he sacado alguna novela suya de la biblioteca, pero al final he acabado leyendo su última novela antes de las que ya tenía. En todo caso, esto no ha hecho más que aumentar las ganas que tengo de leer más historias suyas.

 

En Tiene que ser aquí, O’Farrell nos presenta la historia de un matrimonio que lleva ya un tiempo roto a través de pequeños fragmentos de sus protagonistas, unas veces del pasado, otras del presente, hasta recomponer esa imagen final que parece compleja, pero que en realidad se reduce a una cuestión de lo más sencilla: David y Claudette se han querido muchísimo.

Este es uno de los libros del que no quieres hablar mucho en una reseña para que cada uno la descubra por sí mismo. La estructura de la novela hace que la información que recibe el lector sea sorpresiva porque no es lineal; vamos conociendo la relación entre los dos protagonistas mediante saltos en el tiempo y en los personajes, con capítulos desde la perspectiva de los protagonistas y también de las personas cercanas a ellos, y tocando diferentes temas como la fama, la excentricidad, el autismo, los miedos del pasado… La autora dibuja a David y Claudette desde antes de comenzar su relación, y uno no puede sino preguntarse qué fuerzas son estas que unen a las personas, y por qué a veces nos empeñamos en alejar a los que queremos.

En fin, una novela que me ha gustado mucho. Quedáis invitados a descubrir esta historia

Título: Tiene que ser aquí
Autor: Maggie O’Farrell
Editorial: Libros del Asteroide
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-16213-98-6
Páginas: 470
Precio: 23,95 €

 

No suelo reseñar los libros de no-ficción que leo, pero este me ha impresionado mucho por el tema que trata y, además, está escrito de manera coloquial, así que puede leerlo cualquiera persona sin necesidad de tener conocimientos médicos, así que me pareció interesante comentarlo en el blog.

Oliver Sacks nos relata las historias de varios de sus pacientes en un hospital psiquiátrico de Nueva York a finales de los años 60, pacientes que a principios de siglo fueron víctimas de la epidemia de encefalitis letárgica y que permanecieron “dormidos” o “catatónicos” hasta que se descubrió un nuevo medicamento, un precursor del neurotransmisor dopamina, que les hizo despertar después de décadas, aunque en muchas ocasiones con graves efectos secundarios.

El autor ahonda en la biografía de cada paciente para que no solo tengamos una serie de sintomatología, efectos adversos y demás, sino que su intención es darnos a conocer a las personas que sufrieron esta enfermedad, cómo la vivieron (porque estaban ausentes pero, a la vez, eran conscientes de todo lo que sucedía a su alrededor), y cómo se enfrentaron a su aparente curación.

Despertares es un libro que al lector también le obliga a despertar; a apreciar no ya las pequeñas cosas externas a nosotros, sino las internas: la posibilidad de valernos por nosotros mismos, de poder controlar lo que hacemos, decimos y pensamos y, en fin, de ser personas. Es algo que damos por sentado, pero que a estas personas les fue arrebatado.

Además, me parece que hace un gran trabajo humanizando la medicina: Sacks está convencido de que un medicamento no realiza los efectos por sí mismo, sino que interactúa con lo que las personas somos, individualmente. Destaca su manera de presentar los casos uno por uno, con los nombres de pacientes y familiares, una breve biografía, los efectos que notan al principio del tratamiento, el sentir de las familias, que no siempre reciben con alegría la curación de sus seres queridos… En fin, es un mundo de emociones y descubrimientos muy interesante y que os recomiendo leer.

Es el primer libro que leo de Oliver Sacks y uno de sus primeros libros también, así que me ha parecido una buena forma de empezar con el autor. Y os aseguro que me he quedado con ganas de conocer más cosas sobre las enfermedades de la mente, así que seguiré leyéndole.

PD.: Hay una película basada en este libro, novelizada digamos, protagonizada por Robert de Niro y Robin Williams que espero ver pronto.

Título: Despertares
Autor: Oliver Sacks
Editorial: Anagrama
Encuadernación: Bolsillo
ISBN: 978-84-339-7405-1
Páginas: 608
Precio: 14,90 €

 

El mes de las cartas es un evento que hemos organizado Ana Liyu y yo; pincha aquí para enterarte de todo.

Y, si necesitas buscar razones para escribir cartas,
aquí tienes unas cuantas.

Os confieso que tenía planeado lo que iba a hacer para esta semana casi desde antes de empezar el mes de las cartas 🙂

Y, aunque ser youtuber no es lo mío, he grabado un vídeo para enseñaros la tarjeta/carta que he hecho. Nótese que no paro de chasquear la lengua, seguramente por lo nerviosa que me pongo (¡y eso que no salgo!).

En fin, espero que, a pesar de todo, que os guste y os dé ideas:

Aquí una imagen del interior:

Y, además, he recibido también un par de postales de dos personas que se han animado a participar en el mes de las cartas. ¡Mil gracias, Osheíta y Rocío!

Estos son todos los posts sobre el mes de las cartas:

Hace unas semanas terminaba este libro de Stef Penney, una autora que me cautivó con La ternura de los lobos, y que se adentra en esta ocasión en la época de las primeras expediciones al Polo Norte a finales del siglo XVIII.

La protagonista es Flora Mackie, una niña escocesa que desde muy temprana edad viaja con su padre, capitán de un barco ballenero, hacia Groenlandia, donde pasan gran parte del año conviviendo y comerciando con la población esquimal. Alcanzada cierta edad, su padre cree más adecuado que Flora continúe sus estudios en casa, pero para ella el hogar se encuentra en otras latitudes así que, cuando tiene oportunidad, gracias a un matrimonio de conveniencia y a un círculo social que le permite contactar con varios patrocinadores, organiza la primera expedición a Groenlandia liderada por una mujer: ella misma.

Por otra parte, la autora presenta a otro personaje, Jakob de Beyn, un huérfano que, gracias a los sacrificios de su hermano mayor, consigue estudiar Geología en la universidad y cumplir su sueño de viajar por el mundo. Jakob formará parte de una expedición americana que coincidirá con la de Flora, y allí comienza una amistad que dará paso, con el tiempo, a un precioso romance.

Es una novela que trata tantos temas interesantes, que no sé por dónde empezar. Lo primero, esa protagonista femenina que se encuentra siempre desubicada, ya sea en Inglaterra porque ha tenido una infancia distinta a la gente de su edad y condición, o en Groenlandia, donde los exploradores no están acostumbrados a que una mujer lidere una expedición de estas características, pese a que Flora lleva haciendo eso mismo desde pequeña. Ella se siente en familia con los esquimales, pues han sido como una familia para ella, pero es que tampoco es uno de ellos.

Por otra parte, la novela relata las dificultades de los expedicionarios para conseguir patrocinadores, que roza el ridículo en el momento en que llegan a tierras nunca antes descubiertas, pues tienen que bautizar los ríos, glaciares y montañas con los nombres y apellidos de las personas que les han financiado, aunque esas personas jamás pisarán esos parajes. Habla, asimismo, de esa relación contradictoria entre las diferentes expediciones que se encontraban en los campamentos base; una relación de compañerismo y rivalidad al mismo tiempo, pues ambos quieren ser los primeros en descubrir esas tierras, pero también están en un lugar en el que la cooperación es vital para sobrevivir.

Otro tema interesante es el choque cultural entre los esquimales y los occidentales: los exploradores se encuentran con una población amable, con ganas de comerciar y de trabajar con ellos. Muchas de las mujeres esquimales llegan a compartir cama con los recién llegados, pues la poligamia, al parecer, era una práctica habitual (y no solo entre los hombres) y, en fin, esta es otra de las circunstancias que hacen que Flora esté un poco fuera de lugar allí porque, aunque los hombres casados toman compañeras esquimales sin ningún pudor, estaría mal visto que ella, una mujer también casada, se acostara con otro hombre.

Y, finalmente, es una historia de amor entre estos dos personajes que no podrán compartir más que breves momentos el uno junto al otro, pero se querrán siempre. Ya sabéis que soy una romántica, y Flora y Jakob me han encandilado durante todo el libro: es una historia muy bonita y muy cruda al mismo tiempo, casi como lo es el Círculo Polar Ártico…

En fin, que me ha encantado. Se publicará en español el 29 de agosto, así que no os dejéis engañar por esta portada tan “juvenil” (¡el libro no lo es!) y dadle una oportunidad. Además, os aseguro que es una lectura perfecta para olvidarnos de las olas de calor.

Título: Bajo la Estrella Polar
Autor: Stef Penney
Editorial: Harper Collins Ibérica
Páginas: 609
Precio: 20,90 €
Fecha de publicación: 29/08/2017

Mi reseña de La ternura de los lobos.

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Y, si necesitas buscar razones para escribir cartas,
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Esta semana he aprovechado para contestar a algunas de las cartas que tenía pendientes. Escribí finalmente dos: una para una de mis amigas blogueras que está realmente lejos, en Holanda; y otra para para la amiga de la que os hablo en la imagen, a la que escribí una de esas laaaargas cartas de 6 páginas. ¡Siempre tenemos cosas que contarnos!

Además, mi destinataria de la pasada semana (¡¡mi abuela!!) me ha contestado. Ha sido curioso porque nos vimos este viernes por la mañana y, un rato más tarde, cuando llegué a casa, me encontré su carta en el buzón 🙂

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¿Qué tal vosotros, habéis recibido o enviado alguna carta esta semana?

Resumen de la primera semana

Resumen de la segunda semana

El mes de las cartas es un evento que hemos organizado Ana Liyu y yo; pincha aquí para enterarte de todo.

Y, si necesitas buscar razones para escribir cartas,
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Bueno, esta semana ha sido muy fácil porque ya había pensado que escribiría a mi persona mayor favorita: mi abuela. Por supuesto, no la dije nada de que iba a recibir ninguna carta, así que cogí mi pluma de Montblanc y un papel bonito y me dispuse a hablarla acerca del “mes de las cartas” y de las cosas que he estuve haciendo la semana pasada.

Hice un sobre con papel decorado (el aparato para hacer los sobres y el papel me los había regalado ella misma) y ¡sorpresa! La carta llegó a su destino al día siguiente. Me dijo que la hizo muchísima ilusión, e incluso creo que se está planteando contestarme con otra carta, ¡qué emoción! Me contó también que ella era la que escribía a los familiares y amigos contestando las cartas que se recibían en casa en otras épocas, cuando vivía mi bisabuela, rememorando la cantidad de cartas que habían partido a otros lugares de España escritas de su puño y letra.

 

En fin, esta es la historia de la segunda semana. Como veis, me lo estoy pasando fenomenal escribiendo y recibiendo cartas, y a todos los destinatarios les ha encantado encontrarse una sorpresa en el buzón.

Para la semana que viene toca escribir a un amigo, y aprovecharé para contestar a las cartas que “debo”. Dentro de unos días os lo contaré 😉

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PD: Si quieres cotillear un poco más, aquí está el resumen de la primera semana.

El mes de las cartas es un evento que hemos organizado Ana Liyu y yo; pincha aquí para enterarte de todo.

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¡Hola a todos!

Estando ya a punto de comenzar la segunda semana, me apetecía hacer una pequeña crónica de lo que ha dado de sí la semana, en cuanto al evento postal más molón se refiere (jiji).

 

Cartas enviadas

La primera semana consistía en enviar una tarjeta o una postal a alguien. Hace un tiempo vi un lote de postales en AliExpress: las ilustraciones tienen un fondo celeste y unas figuras blancas (cada postal es distinta) que brillan en la oscuridad, y a mí las pijadas de este estilo me chiflan, así que no pude resistirme a comprarlas, y son las que he ido enviando esta semana.

Las decoré con washi-tape de colorines; a veces simplemente pego una tira para separar el mensaje de la dirección del destinatario y adornar un poco y, como al final las envié dentro de un sobre, se me ocurrió también hacer una guirnalda y pegar una cita en papel cebolla con un poco de lacre (que también había comprado para la ocasión).

Además, tengo una amiga que está trabajando de cartera en Correos y, a petición suya, le he enviado una postal a su sección. Mientras escribo esto aún no sé si llegará a su destinataria, pero tengo esperanzas de que sí. Y me hace ilusión, porque puede que por sus manos hayan pasado o pasarán en el futuro algunas de mis cartas.

 

Cartas recibidas

Llamadlo karma o como queráis, pero mientras más cartas escribes, más recibes 😉

La verdad es que estas postales no tienen nada que ver con el mes de las cartas, pero se ha dado la casualidad de que han llegado esta semana, así que os las enseño: una la gané en un sorteo en Instagram gracias a una chica que decora las cartas y postales que es una preciosidad, y la otra me la envió un vecino que se fue de Erasmus a Milán al que pedí por favor que me mandara algo desde allí; ¡nueve meses he esperado por esta postal! ¡Un parto! jajaja, es que lo jóvenes ya no están acostumbrados a estas formas de comunicación tan arcaicas.

Por otra parte, tengo una amiga que se ha animado últimamente a esto de la correspondencia y ha participado en esta primera semana “a su manera”: en lugar de una postal, me ha enviado ¡¡un paquete!! Oye, cada uno tiene su estilo, ¿no? Además, en aras de mantener el secretismo, le pidió mi dirección a una amiga de mi hermana, y mi hermana, a su vez, se la ha pedido a mi madre y así, trabajando en cadena, me he llevado un sorpresón. ¡Gracias, Marta!

Me ha enviado unos marcapáginas del Museo Etnográfico, un pisapapeles pintado por ella y un colgante de cerámica hecho a mano ♥

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Así ha sido esta primera semana para mí.

Tengo muchas ganas ya de comenzar la segunda, que consiste en escribir a una persona mayor (¡mi abuela!).

Y vosotros, ¿habéis ido al buzón esta semana?

Después de que Nuria y Pi me recomendaran a Neil Gaiman por activa y por pasiva, y de que yo no las hiciera ni caso, decidieron recurrir a medidas más drásticas: regalarme un libro suyo. Y henos aquí.

El océano al final del camino es un libro de niños para adultos, por muy raro que suene. Nuestro protagonista, ya adulto, vuelve a la casa de su infancia por un funeral, y allí comienza a recordar unos sucesos que ocurrieron cuando tenía siete años… Aunque puede que no ocurrieran.

Tras la muerte accidental de uno de los inquilinos que sus padres acogían en la casa para ayudar con los gastos, se presenta en la casa una chica joven y agradable que cuidará de los niños pero que, cuando se queda sola con el protagonista, es terrorífica. El problema es que ejerce demasiada influencia sobre sus padres y su hermana, así que el niño recurre a sus únicas amigas: las mujeres que viven en una granja desvencijada al final del camino. Lettie, una niña un poco mayor que él, será su guardiana y juntos se enfrentarán a la terrible niñera.

El autor juega mezclando los recuerdos y la imaginación de un niño creando un mundo fantástico que tiene mucho de real. El rechazo de los otros niños porque a ti lo que te gusta es leer, explorar e inventar; las peleas con tu hermana, la decepción de tus padres por no ser lo que ellos esperaban que fueras… Una serie de circunstancias en la vida de un niño que le llevan a huir y buscar otras personas que, de algún modo, le entienden y le aceptan tal y como es.

Realmente no sabía qué esperar de este autor y, desde luego, no me imaginaba que hubiera tanta fantasía en sus libros para adultos, pero ha sido una experiencia fabulosa. Me han gustado especialmente los personajes de Lettie y su familia, unas mujeres que, creo, aparecen en más libros del autor, y de las que tengo ganas de volver a saber. Y, en fin, lo que me ha encantado es esa manera que tiene de contarnos los recuerdos de la infancia que, casi seguro, no sucedieron como tu cabeza te dice que lo hicieron, pero hay una posibilidad de que sí.

Título: El océano al final del camino
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca
Encuadernación: Bolsillo
ISBN: 978-84-16240-34-0
Páginas: 240
Precio: 8,95 €

Al igual que me sucedió con Harry Potter (reseña), Ana de las tejas verdes es un libro para niños que he leído por primera vez ahora, empujada en este caso por el estreno inminente de la serie de televisión, y he de deciros que ha sido una experiencia fantástica. He disfrutado de la lectura de principio a fin y, de hecho, creo que será uno de mis libros preferidos de los leídos este año.

Lucy Maud Montgomery nos presenta un lugar idílico, Avonlea, en una zona rural canadiense, y una pareja de hermanos, Mathew y Marilla que ya dejaron sus años jóvenes atrás y, ante la dificultad de continuar por sí mismos con las labores de la tierra, la casa y el ganado, deciden adoptar a un niño huérfano y procurarle educación y sustento a cambio de su ayuda en la granja. Pero este niño nunca llega ya que, por una serie de malentendidos, les envían una niña, nuestra Anne. Me perdonaréis la licencia de llamar a Anne a Ana, pues lo leí en inglés y ya no puedo asociar otro nombre a nuestra protagonista.

Anne es una niña delgaducha, pelirroja, pecosa y no muy agraciada, pero enseguida se convierte en el alma de Green Gables porque tiene una facilidad sorprendente para hacerse querer. Todo para ella es nuevo: el colegio, los picnics, e incluso las amistades, pues nunca antes había tenido otros amigos que los que viven en su imaginación. Anne se enfrenta a la vida con ilusión, y con tanta energía que es capaz de contagiar al lector en las innumerables aventuras que tienen lugar en Avonlea.

Si tuviera que resumirlo con una palabra, diría que es un libro inspirador; la fuerza del personaje de Anne es inmensa y hace que enseguida te encariñes con ella. En ningún momento tuve la sensación de estar leyendo un libro infantil, inmersa como estaba en la historia, pues es de esas novelas que pueden leerse a cualquier edad aunque, como es lógico, en cada momento parece que destacan más unos u otros aspectos de la historia. A mí me enamoró la determinación de Anne de ver la belleza de cada día, de cada cosa.

Apenas hube acabado el libro ya estaba viendo la serie (Anne with an E), y me ha encantado. Es un poco más dura que el libro pero, como bien dice la guionista, han intentado leer entre líneas e indagar en el pasado de Anne: ¿por qué una niña sana, alegre y extrovertida vive siempre encerrada en su imaginación, si no es para escapar de los horrores del mundo real? Se me escaparon algunas lagrimillas, tanto leyendo el libro como viendo la serie, y es que no sé qué tiene este libro, o esta autora más bien, pero hace que tú también formes parte de Avonlea. No lo puedo recomendar más.

Por cierto, los libros sobre Anne son ocho en total, lo cual me hace inmensamente feliz.

Os dejo los datos de una edición de RBA publicada este año:

Título: Ana de las Tejas Verdes
Autor: Lucy Maud Montgomery
Editorial: RBA
Encuadernación: Tapa dura
ISBN:978-84-272-1166-7
Páginas: 192
Precio: 12 €

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