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Una vez más se me cuela un libro que he sacado prestado de la biblioteca, aun teniendo varios libros de la misma autora en casa sin leer… Me consuelo pensando que no soy la única lectora que se comporta de esta manera, ¿verdad, pillines?

Vuelvo a Maggie O’Farrell atraída por el título de la novela, tan precioso y evocador: La primera mano que sostuvo la mía. Lo empecé a ver en las redes sociales ahora que ha sido publicado en español, y aproveché que tenían un ejemplar en la biblioteca para leerlo; de repente me apetecía muchísimo.

Ha sido una lectura pausada en la que poco a poco vas conociendo a dos mujeres en dos líneas temporales diferentes. Una de ellas es Lexie, una joven que decide abandonar su tranquila vida en la campiña inglesa de los años 50 para viajar a Londres en busca de una vida más emocionante. Se enamora de un hombre muy peculiar, Innes Kent, y juntos trabajan en el mundo periodístico, editando una revista especializada en arte a la que los dos dedican todo su esfuerzo. Unas décadas más tarde, en el Londres actual, nos encontramos con Elina, una pintora que acaba de dar a luz a un niño y, lejos de traer a su vida esa felicidad y alegría de la que el resto del mundo habla, hace que tanto ella como su pareja, Ted, dejen de entenderse como lo hacían antes de que llegara el bebé.

A medida que avanza la historia, Lexie y Elina van superando esas pruebas para las que ninguna de ellas se siente preparada, y van llevando al lector de la mano por el proceso creativo, las entrevistas con los artistas del momento, la soledad y los recuerdos del pasado. Como es de esperar, ambas historias tienen un punto en común que, he de decir, se adivina en cierto momento antes de que la autora lo haga explícito, pero no le quita ni un ápice de encanto al libro.

He disfrutado muchísimo con estos personajes, de igual manera que me ocurrió con Tiene que ser aquí (reseña). Son siempre tan reales los personajes de esta autora que sientes sus miedos como propios, su lucha por la independencia, su amor por su familia… Son historias que dejan huella. Espero que os animéis a leer a Maggie O’Farrell.

 

Título: La primera mano que sostuvo la mía
Autor: Maggie O’Farrell
Editorial: Libros del Asteroide
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-17007-37-9
Páginas: 340
Precio: 23,95 €

 

Son muchísimos audiolibros de no ficción que escucho a lo largo del año, pero son muy pocos los que acabo reseñando porque, al escucharlos, pierdes un poco la estructura del libro, esa que te ayuda a categorizar y resumir las partes principales, y también porque siempre escucho estos libros en inglés y luego me resulta un poco complicado traducir las ideas del autor tal y como las he entendido en su idioma original.

Así que, si veis reseñado algún libro de estas características, por favor, tomad nota, ya que he hecho un esfuerzo un poquito más grande del normal para que otras personas puedan conocerlo porque me ha parecido un libro especial.

Natalie Goldberg es poeta, aunque también ha escrito alguna novela y libros de no ficción como este, sobre cómo escribir, y hoy os lo recomiendo porque explica todo de una manera tan sencilla e inspiradora que, aunque nunca hayas tenido intención alguna de sentarte a escribir una historia, de repente empiezan a rondarte ideas extrañas sobre las posibilidades de una hoja en blanco.

En El gozo de escribir la autora nos explica que, antes de escribir algo, tienes que escribir mucho, y anima a empezar con lo que ella llama “práctica de escritura” (writing practice), que no es otra cosa que rellenar páginas y páginas de cuadernos escribiendo sobre cualquier cosa. Lo que más me ha gustado de su explicación es el hecho de que lo que escribas no tiene que ser bueno, ni ser una historia con un principio y un final, sino que te propongas, por ejemplo, escribir durante quince minutos sobre cómo entra la luz por tu ventana. Quince minutos. Una, dos, tres, ¡escribe!

Os confieso que lo he probado, ¡y me encanta! Es liberador poder escribir sin tener que contar algo que tenga sentido, que sea parte de otro proyecto, o que tenga que estar bien escrito. Por ejemplo, he escrito sobre una pluma que no tengo, una lasaña que no he comido y un paseo que sí he dado. Es decir, puedes escribir sin querer ser un escritor, ¿no es fabuloso?

Por supuesto, ella te da muchos consejos para escribir mejor y te pone muchos ejemplos a lo largo del libro. Pero también te deja espacio para que escribas cosas malas; de hecho, dice que la mayoría de lo que vas a escribir será basura, igual que le pasa a ella. ¿Y qué pasa? ¿Alguien ha dicho que de tu pluma tienen que salir las piezas literarias más perfectas jamás conocidas?

En los capítulos también habla de cómo escribe ella: a mano y, en muchas ocasiones, en compañía. Estos detalles sacian mi curiosidad de lectora sobre cómo escriben aquellos que nos llenan con sus historias, y no me canso de leerlos. Natalie explica que escribe a mano en cuadernos que lleva siempre consigo, y que escribe en cafeterías y restaurantes, aunque a veces se le hace un poco incómodo porque la gente ya la conoce y se paran a preguntarla cosas, rompiendo el encanto. También cuenta que queda con otros amigos escritores y se ponen juntos a escribir durante una hora sobre un tema así, sin más, solo preocupados de que el bolígrafo no pare de moverse. Después leen lo que han escrito, y pueden comentarlo o no. Ay, cómo me gustaría hacer eso mismo, pero no tengo con quién 🙂

En fin, que es un libro que os recomiendo, quizás más a los no escritores que a los que ya lo sois pero, en todo caso, apuntadlo y dejad que Natalie os inspire.

Por cierto, que he visto que hay otros libros de esta autora en español, también sobre el proceso de escribir: El rayo y el trueno y La escritura, una terapia creativa.

Título: El gozo de escribir
Autor: Natalie Goldberg
Editorial: La liebre de marzo
ISBN: 978-84-87403-09-5
Páginas: 244
Precio: 15,00 €

A decir verdad, no soy mucho de releer libros que no sean La princesa prometida, pero he hecho una excepción a mi propia regla porque la semana pasada sucedió esto:

Me encantó El pasaje y, por alguna razón, nunca leí Los doce ni La ciudad de los espejos, así que el estreno de la serie este otoño ha sido la excusa perfecta para regresar a este mundo postapocalíptico que tanto disfruté en su día.

Empecé la (re)lectura un poco preocupada por si el libro no me gustaba tanto como la primera vez, pero todos mis miedos eran infundados: ¡no puedo parar de leer! Estoy disfrutando como una enana de nuevo con Amy, Lacey y Wolgast y, aunque sé a grandes rasgos cómo se desarrollarán los acontecimientos, disfruto de todos esos detalles que ya había olvidado.

Por si fuera poco, lo voy comentando con Osheaa, y me presta todavía más, porque sé que las dos estamos sufriendo en compañía. Si alguien quiere unirse a nosotras será bienvenido.

Y ahora que hablamos de leer en compañía, os confieso que echo de menos las lecturas conjuntas. Y las lecturas, en general. Estoy pasando por una época de muchísimo estudio y trabajo que me impide leer todo lo que me gustaría… Albergo esperanzas de pasar un verano de placer lector y otros placeres varios que no vienen a cuento ahora 😉

Comentar también que estoy haciendo unos resúmenes con el fin de que las personas que no puedan o quieran releer El pasaje puedan ir recordando la historia de cara a los siguientes volúmenes de la trilogía, así que si a alguien le interesa recibirlos solo tiene que enviarme un email.

Y, tras tocar todos los temas inconexos que me han venido a la mente, me despido por hoy. Espero que vuestras lecturas os absorban y os lleven lejos, muy lejos.

En Querido, quería contarte, me he encontrado con una novela sobre la Primera Guerra Mundial que me ha parecido impresionante al tocar temas que no había leído en otros libros, pero que no me ha acabado de convencer, y no sé por qué; quizás porque no he conectado con el estilo de la autora pero, en todo caso, hace que escribir esta reseña me esté resultando harto difícil.

Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, Riley, un joven pintor de 18 años, decide alistarse más que nada por escapar de la trampa de las clases sociales, pues está enamorado de Nadine, una chica de una clase superior a la suya, y ya ha sido advertido por los padres de ella de que su relación no puede llegar a más. Nadine, por su parte, sintiéndose sola e inútil ante estas circunstancias que la sobrepasan, acaba trabajando en un hospital como enfermera de guerra.

Por otra parte tenemos a la familia de los Locke, Peter y Julia, también de una clase social alta, que se ven asimismo separados por la guerra, perdiendo Julia su razón de ser en la vida: toda su existencia gira en torno a atender las necesidades de su marido, al que tardará años en volver a ver.

Louisa Young nos habla del cambio que sufre la sociedad inglesa durante el conflicto. Tenemos a las madres que, hasta ahora, solo se preocupaban de elegir un buen marido para sus hijas y, de repente, ven con pavor la escasez de hombres y no comprenden la determinación de la nueva generación de muchachas jóvenes de convertirse en enfermeras, de trabajar, de abandonar una vida entre algodones para ayudar en medio del horror. Sientes pena al ver que algunas, como Julia, no consiguen adaptarse a la nueva situación, mientras que hay mujeres que ven en este cambio que un futuro lleno de posibilidades se abre ante sus ojos.

También la guerra tiene consecuencias para los soldados que sobreviven, y así nos lo cuenta la autora a través de sus personajes masculinos. Hay algunos hombres que volverán a casa intactos por fuera, pero con graves problemas psicológicos a los que nadie sabe poner remedio. Otros llegarán inválidos, y aquí la autora hace un trabajo excelente al explicar los inicios de la cirugía plástica a través de uno de sus personajes. Son descripciones bastante explícitas de las operaciones, del aspecto que tenían los pacientes que habían perdido partes de la cara, del tratamiento que debían seguir, y de lo duro que fue para estos hombres el sobreponerse a ver esa imagen deformada de sí mismos que a partir de entonces les devolvía la mirada cada día en el espejo.

Como comenté arriba, es un libro que relata aspectos el conflicto que me han impresionado, pero creo que me ha faltado sentir esa conexión entre los personajes que hace que te encante. Por eso os recomiendo la novela; creo que ha sido una cuestión totalmente subjetiva y que puede ser un libro que otras personas lo encontrarán de 10.

Título: Querido, quería contarte
Autor: Louisa Young
Traductor: María del Mar López Gil
Editorial: Suma de letras
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-8365-380-7
Páginas: 420
Precio: 20€

Curioseando por la biblioteca me encontré este cómic, La levedad, cuya autora, Catherine Meurisse, es una de las dibujantes que trabajaba en la revista Charlie Hebdo cuando tuvo lugar el ataque terrorista en enero de 2015 pero que, por un golpe de suerte, llegó tarde al trabajo ese día.

En esta novela gráfica, la autora relata la depresión que sufrió tras el ataque, al perder a sus compañeros de trabajo de más de diez años de la manera más cruel y absurda, y cómo su vida cambia en los meses posteriores al atentado. Es muy triste ver que, de repente, todas las manifestaciones artísticas que antes la proporcionaban felicidad -la literatura, la pintura, la escultura- dejan de tener ningún significado para ella o, si lo tienen, es siempre macabro e insoportable.

En fin, Meurisse relata un viaje interior que durará meses hasta que pueda, por fin, volver a ser ella misma, aunque con la ausencia de las personas que la habían acompañado hasta este momento.

Título: La levedad
Autor: Catherine Meurisse
Traductor: Lluís Maria Todó
Editorial: Impedimenta
Edición: Tapa dura
ISBN: 978-84-16542-85-7
Páginas: 135
Precio: 24,95 €

¿Os ha pasado alguna vez que los libros que te recomienda una determinada persona te dan una pereza terrible, pero resulta que te acaban encantando? A mí me pasa con las recomendaciones de mi consorte, Mork.

Esta es una de ellas.

El guerrero a la sombra del cerezo cuenta la historia de dos personajes: por un lado, el castillo de los Ikeda sufre un ataque conjunto de los clanes enemigos, pereciendo todos sus habitantes excepto Seizo Ikeda, el hijo pequeño del jefe del clan, que es rescatado por el más leal de los samuráis de la ahora extinta la guardia señorial. Así comienza una nueva vida para este niño, una vida que deberá dedicar a la venganza bajo la tutela del mejor de los maestros guerreros.

Alternando con los capítulos de Seizo, nos encontramos otros en los que el protagonista es Ikei Inafune, un médico al que su señor le encarga la peligrosa tarea de convertirse en espía en casa de sus enemigos, jugándose la vida en caso de llegar a ser descubierto. Pero, ¿quién puede negarse a los deseos de su señor?

El autor consigue transportarte a este Japón medieval lleno de aventuras, combates, muerte, lealtad y honor, con unos personajes protagonistas que se hacen querer y a los que el lector no quiere perder la pista. El autor, David B. Gil, te va introduciendo poco a poco en este mundo, desconocido para mí, haciendo incluso que llegues a familiarizanrte con algunas palabras japonesas, creando así parte de la ambientación de la historia. Porque no es lo mismo desenvainar la daisho que desenvainar el sable, ¿verdad? Además, he disfrutado muchísimo con las dos historias, sin encontrar ninguna más floja que la otra; tan solo deseando avanzar para conocer cómo iban a coincidir ambos personajes al final pero, a la vez, intentando alargar lo más posible el placer que me provocaba la lectura de esta novela.

Es una maravilla que caiga en tus manos una historia totalmente desconocida, de la que hubieras sido reacia a leer, incluso, pero que al final te atrapa sin remedio. Se me escapaban las lagrimillas al final, os confieso, de la pena que me daba acabar la historia y despedirme de Seizo y Ekei…

Título: El guerrero a la sombra del cerezo
Autor: David B. Gil
Editorial: Suma de letras
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-9129-130-5
Páginas: 800
Precio: 18,90 €

 

Este post puede resultar un tanto extraño a las personas que me conocen, o quizás todo lo contrario, precisamente porque me conocen. El caso es que he comprado dos de mis libros favoritos:

La princesa prometida, de William Goldman: es una nueva edición que acaba de publicar la editorial Ático de los Libros e incluye las introducciones al 25º y al 30º aniversario, así que no vi ninguna excusa para que no pasara a formar parte de mis estanterías. Seguro que me comprendéis.

El regreso, de Rosamunde Pilcher: un poco más justificada que la compra anterior fue la de esta novela que me encantó cuando la leí pero fue un ejemplar prestado de la biblioteca así que, desde entonces, siempre he querido tener un ejemplar propio. Lo compré de segunda mano en wallapop, y creo que, de todas formas, intentaré cambiarlo por un ejemplar en edición rústica, que es la que realmente me apetece tener. Mientras tanto, a falta de pan…

*****

Como véis, son libros que os recomiendo, y buena prueba de ello es este post: son dos libros que ya había leído y que he comprado, a pesar de todo, porque se merecen un hueco en mis estanterías.

Contadme, ¿vosotros también compráis libros ya leídos que os han encantado y os apetece tener?

Este es uno de los libros que más he disfrutado de los que llevo leídos este año. Quizás influenciada por mi recién estrenado título de graduada en Derecho, lo cierto es que me apeteció leerlo desde el momento en que lo vi, y no me ha defraudado.

El protagonista de Por ley superior es Roberto Doni, fiscal en la hermosa ciudad de Milán, a punto de jubilarse ya, y deseoso de pedir un traslado para vivir su última etapa laboral en un lugar no muy alejado pero más tranquilo que una gran ciudad. Trabajando en una apelación sobre el caso de un inmigrante tunecino que disparó a una pareja italiana, recibe información sobre la inocencia del condenado: Elena, una joven periodista, asume como propia la cruzada de poner en contacto a Doni con ciertas personas que aseguran que el acusado no estaba en aquel lugar cuando sucedieron los hechos.

Parece un caso sencillo: comprobar la inocencia de Kahled y, si procede, absolverle, pero no es así. Para empezar, el hombre ha confesado ser el autor del crimen, así que Doni y Elena se adentran en “el otro Milán” para esclarecer los hechos. Vislumbramos la tristre realidad del submundo en el que este hombre trataba de salir adelante; las amenazas veladas, la corrupción policial y, lo que más me apenó de la novela, la incapacidad de la justicia para hacer frente a todo ello, pues su función se limita a encontrar un culpable y condenarlo, sin ahondar en los problemas subyacentes que originaron cualquiera de los crímenes que se juzgan.

Es una novela no muy larga que avanza con un ritmo pausado, siempre jugando con la dicotomía entre Doni y sus “problemas del primer mundo” y los viajes orquestados por Elena a otros barrios, casi otros mundos, para esclarecer el caso de Khaled. También juega con el contraste entre la tranquila vida del protagonista y la energía de Elena para alcanzar los ideales de justicia que, en teoría, Doni debería servir.

Es uno de esos libros de apariencia y lectura sencillas que acaban dejando poso en el lector. Os dejo con la que creo que es la frase central del libro:

Hágase justicia, aunque perezca el mundo.

Título: Por ley superior
Autor: Giorgio Fontana
Traductor: Carlos Manzano
Editorial: Libros del Asteroide
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-17007-23-2
Páginas: 265
Precio: 18,95 €

Cómics – Marzo 2018

¡Otra vez estoy reseñando cómics! No lo puedo evitar: hay épocas en que me paseo por la biblioteca y saco prestados unos cuantos cómics prácticamente al azar, ya sea porque me llama la atención el título, la portada, o los dibujos al hojear sus páginas.

No siempre acierto, lo confieso, pero este género me presta cada vez más. Podría deberse a que el pasillo de los cómics es un lugar inexplorado para mí; no tengo referencia alguna sobre los títulos que aparecen esos lomos, y se me pasa el tiempo volando mirando unos y otros, tratando de escoger cuál se vendrá a casa en esta ocasión.

Hoy os hablaré de los tres últimos que he leído:

Sansamba, de Isabel Franc y Susanna Martín

Este es, sin duda, mi favorito de los tres. Cuenta la historia de un chico senegalés que, como tantos otros, emigra a nuestro país en busca de un futuro mejor para él y su familia. Tras un “viaje” en patera y varios traslados por la geografía española, acaba en Barcelona, donde intenta buscar un trabajo con el que mantenerse y, por pura casualidad, llama a la puerta de una mujer de mediana edad que necesita una pequeña ayuda para adecentar el jardín.

Comienza entonces una relación de amistad muy especial entre los dos: ella le procura pequeños trabajos en las casas de sus amigas y le ayuda a batirse en duelo con la burocracia para conseguir los famosos “papeles” y él, con toda su buena voluntad, la invita a visitar su país y conocer a sus familiares en su pequeño pueblo.

El choque cultural es brutal, y es lo que hace la historia tan intersante. A veces dudas de que se estén entendiendo ambos personajes, pero es una historia sobre superar los prejuicios, no sobre moldear a otra persona para que se parezca culturalmente a ti. Muy recomendable, y eso que está muy -pero que muy- fuera de mi zona de confort.

Abandonos, de Andi Watson

Abandonos me gustó un poquito menos. La pareja protagonista se conoce en una fiesta y comienza una relación que no funciona demasiado bien. Cada uno de los personajes tiene sus manías, que a los ojos del otro no son más que bobadas sin importancia, con lo que nunca llegan a entenderse del todo.

Mirad, os voy a hacer spoiler: al final acaban juntos y bien, pero precisamente por eso no me convenció esta historia, porque tienen tan poco interés por las pasiones del otro, que yo creo que lo mejor es que estén con otras personas con las que tengan más cosas en común.

Miércoles, de Juan Berrio

Este es un cómic curioso, porque no trata de nada y, sin embargo, no está del todo mal.

Simplemente relata los acontecimientos de un miércoles en un barrio cualquiera. Diferentes generaciones, diferentes situaciones con personas alegres, personas tristes, vecinos que se llevan bien, vecinos que se llevan mal, parejas que nunca logran mantener una conversación, perros que visten como sus dueños… No puedo decir que me haya encantado, es cierto, pero tiene escenas entretenidas que van enganchando al lector.

Eso sí, lo que no me convenció es el cancionero que viene al final; totalmente prescindible para mi gusto.

*****

Y bien, hasta aquí los cómics que he leído esta temporada. Se avecina una nueva incursión en este pasillo tan especial de la biblioteca 😉

 

Llevo una temporada escuchando audiolibros en inglés; libros sobre organización, fuerza de voluntad, etc. (ya lo habéis ido viendo en el blog durante los últimos meses) y, al terminar uno, me dejaba recomendar por GoodReads para escoger el siguiente, hasta que me topé con Organízate con eficacia, en inglés Getting things done, abreviado como GTD (GiTiDi), de David Allen. Lo he descubierto con muchos años de retraso, pero lo he descubierto, que es lo importante.

Y os digo una cosa: lo terminé e inmediatamente lo volví a empezar. Porque me ha parecido que la solución que nos ofrece David Allen hay que tenerla en cuenta.

Veréis, esto no es un libro de autoayuda que nos dice que hay estudios que demuestran tal fenómeno, luego deberías hacer esto; que hay personas a las que esto le funciona, luego deberías probar lo otro; no. David Allen ha creado un sistema para que te organices, y te lo explica punto por punto para que puedas realizarlo tú mismo. Esto, básicamente, es GTD.

El autor se basa en la premisa de que nuestro cerebro nos inoportuna recordándonos cosas que queremos o deberíamos hacer, precisamente en los momentos en los que estamos haciendo otras cosas y no podemos hacer nada para completar otras tareas. A mí me pasa continuamente: estoy estudiando y me acuerdo de que debería limpiar los cristales; o estoy trabajando y me acuerdo de que tengo que comprar leche, que está a punto de acabarse el brick. Pues bien, ¿por qué no liberar a tu cabecita de todas esas tareas para que, cuando estés haciendo algo, no gastes energía inútilmente en pensar en otras cosas que tienes que hacer? Ahí está el secreto.

Resumir el libro es prácticamente imposible, así que os comentaré algunos puntos de los que más me han llamado la atención.

Para empezar, el autor propone que hagamos listas, pero recomienda que no separes las cosas personales de las profesionales ya que tu cerebro no realiza esa distinción; para él es igual de importante comprar comida para el gato que fusionar tu empresa con otra; las dos son tareas pendientes.

Las listas que nos recomienda hacer se dividen por contexto, lo cual es maravillosamente práctico: ¿de qué te sirve estar en el trabajo con una lista que pone que tienes que leer y subrayar el tema 1 de Administrativo cuando eso solo lo puedes hacer si estás en tu casa, con el libro y los lápices a mano?

Nos enseña primero a identificar “proyectos”, que él define como cualquier cosa que requiera más de dos acciones, y luego a identificar cada acción del proyecto, porque lo que apunta en las listas son acciones individuales. Por ejemplo, si tu proyecto es “celebrar el cumpleaños de mi hijo de 8 años” (recordad que las cosas personales y las profesionales no las separamos, por lo tanto, esto es un proyecto como cualquier otro) tendremos que 1) Buscar en internet lugares de recreo con actividades para niños 2) Llamar y preguntar precios, horarios, etc., 3) Elegir un sitio y reservar, 4) Enviar invitaciones o hacer las llamadas correspondientes, y así. Quizás no tengas energía para hacer todo a un tiempo, pero puedes realizar el primer paso hoy y apuntar el siguiente para hacerlo mañana.

Hay que repasar semanalmente todo el sistema, lo cual te permite hacer inventario de las cosas que has hecho durante los últimos días, actualizar lo que te ha quedado pendiente, y ver el avance de todos tus “proyectos”. Vas de lo grande a lo más pequeño, al detalle, así que siempre tienes presente los objetivos a largo plazo porque los trabajas diariamente.

Imagen de una agenda Bullet journal muy cuqui sacada de aquí.

Os recomiendo leer este artículo para haceros una idea bastante amplia de qué es GTD. De todas formas, me parece indispensable leer el libro si estáis mínimamente interesados en el tema de la organización y la productividad; merece la pena por la cantidad de ideas que te da, y que te vienen a la mente al ir leyendo. Ya os he comentado que lo he leído un par de veces para no dejarme nada en el tintero a la hora de probarlo, y supongo que lo releeré cuando lleve trabajando con él unos meses con el fin de comprobar que lo estoy haciendo todo bien. Además, si sois fanáticos de lo que yo llamo material escolar (carpetas, clasificadores, cuadernos, etc.), va a ser un aliciente más para que lo probéis (jiji).

Avisar también de que llevar a cabo GTD requiere que cambiemos de hábitos. Apuntar tus ideas, repasar semanalmente todos los proyectos o identificar la “siguiente acción” de esto y de lo otro son cosas que yo normalmente no hacía, pero que ahora debo hacer si quiero mantener el sistema bajo control. Es, además, básico para que tu cabeza confíe plenamente en que tienes todo organizado y que puedes consultarlo en cualquier momento, dejando la vía despejada para trabajar en lo que estés haciendo ahora mismo.

He estado pensando en cómo aplicarlo para el tema de los estudios y, a riesgo de resultar pesada con este libro, creo que escribiré un post sobre mi interpretación del método GTD para estudiar en la Uned, que seguro que a más de uno le vienen bien las ideas sobre este tema. Y seguro que con las aportaciones de otros estudiantes descubrimos el secreto para sacar sobresalientes 😉

Organízate con eficacia. Getting things done. GTD. David Allen. Quedaos con ello, en serio.

Título: Organízate con eficacia
Autor: David Allen
Editorial: Empresa Activa
ISBN: 978-84-92921-30-0
Páginas: 352
Precio: 18,00 €

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