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¡Buenos días a todos!

Me alegra comunicar que voy a participar junto con otras compañeras blogueras en la lectura conjunta de la novela La chica que dejaste atrás, de la autora Jojo Moyes.

En esencia no es un nuevo libro de la autora, sino que es un libro anterior a Yo antes de ti que se publica ahora en nuestro país. Aquí tenéis la sinopsis:

La autora de Yo antes de ti vuelve con una historia que te emocionará.Dos mujeres separadas por un siglo pero unidas por su determinación a luchar por lo que más aman.

A cualquier precio.En 1916 el artista francés Édouard Lefèvre ha de dejar a su mujer, Sophie, para luchar en el frente. Cuando su ciudad cae en manos de los alemanes, ella se ve forzada a acoger a los oficiales que cada noche llegan al hotel que regenta. Y desde el momento en que el nuevo comandante posa su mirada en el retrato que Édouard pintó a su esposa nace en él una oscura obsesión que obligará a Sophie a arriesgarlo todo y tomar una terrible decisión.Casi un siglo más tarde, el retrato de Sophie llega a manos de Liv Halston como regalo de boda de su marido poco antes de su repentina muerte. Su belleza le recuerda su corta historia de amor. Pero cuando un encuentro casual revela el verdadero valor de la obra, comienza la batalla por su turbulenta historia, una historia que está a punto de resurgir, arrastrando con ella la vida de Liv.

Como veis, es una historia contada en dos tiempos, una estructura literaria que suelo disfrutar muchísimo y que difiere de las otras novelas de la autora que he tenido ocasión de leer, así que tengo curiosidad por leerla.

Sorteo express de dos ejemplares de
La chica que dejaste atrás

La editorial nos ha obsequiado con dos ejemplares para sortear entre los seguidores del blog, así que vamos a ello:

El sorteo es solo para personas que tengan una dirección postal en España.

Requisitos para participar:

  • Obligatorio: Dejar un comentario en este post diciendo que participas (+1 punto)
  • Optativo: Anunciar el sorteo en las redes sociales enlazando a esta entrada (+1 punto por cada anuncio)

Si optas por anunciar el sorteo, no te olvides de dejar el enlace directo en un comentario.

Plazo para participar: el sorteo estará activo desde hoy hasta el lunes día 20 de marzo de 2017 a medianoche.

El día 21 publicaré una lista con los participantes, y el día 22 anunciaré los dos ganadores junto con la reseña del libro.

¡Mucha suerte a todos!

Lectura conjunta

La lectura conjunta acaba de empezar, pues los libros nos están llegando estos días, y comenzaremos a publicar las reseñas muy pronto.

No es obligatorio participar en la lectura conjunta para participar en el sorteo. No obstante, si ya tienes el libro o si eres uno de los ganadores y te apetece participar, puedes hacerlo usando los hashtags #Lachicaquedejasteatrás #JojoMoyes y #Megustaleer, y aprovechar que las reseñas serán enlazadas en las cuentas de twitter de @megustaleer y de facebook de Libros de Jojo Moyes.

Un año más, puedo lucir -y luzco- orgullosa los marcapáginas del blog que me hace Mork.

Me hace una ilusión tremenda tener marcapáginas propios y enviarlos a los confines del mundo para mis amigos “virtuales”, y no tan virtuales. Es que son preciosísimos, no lo podéis negar:

Y aquí está la colección al completo desde el año 2012 hasta el 2017. Siempre han ido por parejas: uno para darme gusto a mí y el otro para que Mork se explaye y diseñe el estilo que más le apetece a él. Pero siempre son muy especiales.

¿Cuál es vuestro favorito? Os dejo que adivinéis el mío…

Es hora de recopilar todos los libros que han llegado a casa durante este otoño e invierno. Feria del libro antiguo, compras de Navidad, caprichos irresistibles, premios que me doy de vez en cuando… Son tantísimos esta vez, que solo os enseño lomos, porque de otra manera no me caben en la foto 😉

En español:

El invierno en tu rostro (Carla Montero): este libro me llegó a través de la editorial para leer y reseñar. Lo leyó primero Mork y no le entusiasmó, así que ahora me da un poco de pereza a mí… Pero bueno, hay que dejar a un lado los prejuicios.

La última confidencia del escritor Hugo Mendoza (Joaquín Camps): fue una compra en la feria del libro antiguo y creo que me va a encantar, por los comentarios de otras lectoras en las redes sociales.

La víspera de casi todo (Víctor del Árbol): lo pedí a Popular libros porque Un millón de gotas me dejó muy impresionada y quiero leer más novelas de este autor.

Liberados (Mills Fox Edgerton y Julio Santiago): es un poemario con algunas ilustraciones que recibí gracias a la editorial, y que reseñaré pronto porque ya lo he leído.

El abanico de seda (Lisa See): lo añado porque es el libro que tenemos ahora en el club de lectura y lo he empezado este fin de semana. Me está gustando muchísimo, aunque llevo muy poquito aún.

Tierra sin hombres (Inma Chacón): este libro se lo regalé a mi abuela en Navidad gracias a las reseñas que vi en algunos blogs y, ahora que ya lo ha leído, me lo ha pasado a mí. (Yo regalo con doble intención, como veis jiji).

En inglés:

Cuando me enteré de que Bruce Springsteen iba a sacar una autobiografía, pues me la compré sin más; estas cosas son así. Gracias a mi padre, me he pasado los primeros años de mi vida escuchando a este señor, y creo que aprendí inglés leyendo los libretos de los CDs con las letras de las canciones mientras los escuchaba (estos y los de Bon Jovi, todo hay que decirlo).

La edición ilustrada de La princesa prometida ha sido un autorregalo. En septiembre tuve 6 exámenes y me prometí a mí misma este libro (que era un poco caro) si aprobaba las seis. Y… ¡henos aquí! Celebración por partida doble. He de adelantar que la edición es hermosísima, con papel de buena calidad e ilustraciones muy bonitas de los personajes.

Por otra parte, Loque ha estado preocupadísima por mantener mi nivel de inglés; tanto es así que me ha enviado varios libros para que no pierda la costumbre de leer en este idioma (¡gracias guapa!):

Money (Martin Amis): no lo conocía, así que poco os diré hasta que no lo lea. Solo he visto que tiene buenas reseñas en GoodReads.

A girl could stand up (Leslie Marshall): lo mismo que el anterior.

The goldfinch (Donna Tartt): esta novela me apetecía muchísimo, aunque he de reconocer que no me había planteado leerla en inglés. ¿Quién dijo miedo?

Death on the Nile y The mirror crack’d from side to side, dos clasicazos de Agatha Christie que no, no he leído aún.

The personal history of Rachel Dupree (Ann Weisgarber): este lo compré en la feria del libro de segunda mano, sin saber nada sobre él…

To the bright edge of the world (Eowyn Ivey): me lo compré en Navidad con el dinero de mi tarro-libros, ya que la primera novela de esta autora me encandiló (reseña), y quiero repetir.

*********

Bueno, ahora ya sabéis que leo mucho menos “gracias” al grado en Derecho que estoy a puntito de acabar.

Os parecerá mentira que tenga que recurrir a estos métodos, pero me he propuesto obligarme a leer al menos 30 minutos diarios, porque hay días que no leo nada, aunque lo esté deseando. Y he decidido que es “necesario” dedicarme esos minutos “a mí”, es decir, a hacer algo que me gusta y que últimamente tengo abandonado. Además me viene muy bien para no quedarme atrás con los libros del club de lectura, ya que me encanta y algunas veces he tenido que ir con el libro a medias.

En fin, ya no me enrollo más. ¡¡A leer!!

De Stephen Hawking solo había leído su autobiografía, Breve historia de mi vida (reseña), y me apetecía desde hace tiempo leer alguno de sus libros de divulgación.

Y así fue cómo El universo en una cáscara de nuez llegó a mis manos, y lo único que puedo decir es: no he entendido nada, pero guauuuuu. Que haya gente que se dedique a investigar las leyes del universo, sabiendo que sus teorías pueden tardar siglos en demostrarse, es alucinante.

Y con esto termino. Creo que es la reseña más corta que he escrito en mi vida.

¿Os gusta leer libros de divulgación científica? ¿Soléis entenderlos o soy yo la rarita? 🙂

Título: El universo en una cáscara de nuez
Autor: Stephen Hawking
Editorial: Booket
Encuadernación: Bolsillo
ISBN: 978-84-08-13128-1
Páginas: 256
Precio: 10,95 €

Retomo la actividad del blog tras los exámenes con uno de los libros que hemos comentado en el club de lectura esta semana: un título de Torrente Ballester, nada menos, un autor al que no había leído hasta ahora.

La boda de Chon Recalde es una novela costumbrista de la posguerra española, de lectura fácil gracias a la forma de narrar del autor, pero que gira en torno a un tema por el que no he sentido especial interés: las clases sociales y las habladurías de un pequeño pueblo gallego.

Las protagonistas son dos mujeres jóvenes y huérfanas, pero de buena familia, que llegan al pueblecito desde la capital, y allí se encuentran inmersas en una sociedad encorsetada que choca frontalmente con sus costumbres más liberales: ellas trabajan, se dejan cortejar por varios hombres (o por ninguno, según cada una) sin importarles su estatus, son las últimas en enterarse de los chismes y, en fin, son el polo opuesto a la tradición histórica de ese pueblo en el que han ido a parar. En este sentido, son dos personajes atractivos y me ha gustado ver a estas dos señoritas como protagonistas fuertes que no se dejan recortar ni un ápice de su libertad e ideales.

Pero, como digo, la trama de la novela consiste en ofrecer esa otra visión del mundo femenino más retrógrado de aquella España: las madres maquinando para casar a sus hijas, las jóvenes preocupadas de conseguir un buen y uniformado partido, los chismes de boca en boca sobre lo que hizo esta o aquella, etc. Ni por un segundo he dudado que las cosas fueran (y sean aún) así en muchos lugares, pero leer un libro que habla únicamente sobre esto se me ha hecho algo pesado.

No obstante, os comento que en el club de lectura gustó mucho, precisamente por reflejar tan bien la realidad de la época en la que transcurre.

Título: La boda de Chon Recalde
Autor: Gonzalo Torrente Ballester
Editorial: Ézaro
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-937490-4-0
Páginas: 251
Precio: 18 €

Pertenezco al grupo de lectores que normalmente terminan todos los libros que empiezan, por mucho que cueste, pero hay veces que hay que rendirse ante lo evidente y abandonar ese libro por otro que realmente nos haga disfrutar.

Me sucedió el mes pasado con esta novela  de José Carlos Somoza, y no os imagináis el disgusto que me llevé, no por el hecho mismo de nogustarme, sino porque fue un regalo de una amiga muy querida para mí.

Croatoan es una palabra que unos expedicionarios ingleses se encontraron escrita en un árbol de un asentamiento colonial, habiendo desaparecido sin dejar rastro los colonos que estuvieron allí, sin que nadie haya resuelto el misterio acerca de qué les sucedió. La novela trata sobre una serie de sucesos “paranormales” que hacen que las personas enloquezcan y se maten entre ellas; una especie de apocalipsis contra los que los protagonistas han de enfrentarse.

Y la verdad es que la historia estaba bien, quizás algo forzadas algunas descripciones de los personajes al principio, como metidas con calzador, pero la historia te intriga. Si os digo la verdad, me hubiera gustado saber qué era lo que estaba provocando esa epidemia de locura colectiva, pero resulta que el libro es una sucesión, cada X capítulos, de escenas gore. Simplemente, me estaba muriendo de asco mientras leía, y como no me gustan las lecturas gore ni las películas gore, dejé de leer. Será que me sobra imaginación…

En fin, parte de una premisa interesante, pero el autor se sobrepasa con las descripciones sangrientas. Estos libros no son para mí.

PD: No obstante, a Shorby le gustó mucho esta novela.

Título: Croatoan
Autor: José Carlos Somoza
Editorial: Stella Maris
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-16541-02-7
Páginas: 342
Precio: 19,50 €

Resumen literario de 2016

Y se nos ha pasado otro año… ¡Qué rápido!

Todos los años preparo una hoja de excel para apuntar los libros que leo y las categorías que destaco (si son de autores españoles, escritos por mujeres, ebooks, de la biblio, etc.), y procedo a resumir la lista de libros leídos este año. Que quede constancia de que los libros de texto de Derecho no los he contado como lecturas (ni relecturas, que también 😉 ).

En 2016  he leído un total de 65 libros, que era lo que me había propuesto, aunque para conseguirlo he tenido que recurrir a novelas cortitas de la biblioteca, lo cual me ha permitido conocer autores nuevos que me han gustado mucho, ¡todo ventajas!

De esos 65 libros:

31 estaban escritos por mujeres y 34 por hombres.

12 eran libros que ya tenía en casa antes de que empezara el año.

12 fueron libros de autores españoles.

14 los leí en inglés.

16 fueron audiolibros en inglés (y los cuento aparte de los anteriores).

5 fueron ebooks.

24 fueron libros que saqué de la biblioteca (como si no tuviera libros en casa, ¿sabéis?). Aquí ha influido el club de lectura, evidentemente.

Para el año que viene seguiré apuntando todas estas categorías, y me gustaría incluir también el año de publicación de cada lectura y si son de ficción o no, que también me parece interesante.

Vamos ahora con los libros destacados:

El camino de los ingleses ha sido una novela que me ha sorprendido porque el esfuerzo que requiere adentrarte en la historia se ve recompensado con la profundidad de esta. Es un libro que nunca hubiera leído a no ser por el club de lectura, o que hubiera dejado a las pocas páginas por resultarme un poco desagradable.

Nunca me abandones me ha parecido una historia preciosa, de esas que te hacen ser parte de ese mundo que nos narra, aunque es una historia triste.

The storyteller  es un relato que nos plantea cuestiones morales, como todos los de Jodi Picoult, y merece la pena adentrarse en ellos. Es una pena que aún no esté en español, pero tenemos otras novelas de la autora que creo merecen ser más conocidas.

De Anna Hope he leído sus dos novelas este año y, aunque Despertar me encantó, creo que The ballroom me ha gustado un poquito más. Tiene una forma de narrar delicada, y sus historias de mujeres me han atrapado.

Una y otra vez es una novela curiosísima, en la que los acontecimientos se repiten una y otra vez, ofreciendo nuevas oportunidades a los mismos problemas, para darnos cuenta que quizás lo que creíamos que era lo mejor realmente no lo es…

La primera luz de la mañana y La carne son dos novelas que he, ahora que estoy haciendo recuento, las encuentro muy parecidas. Ambas hablan sobre relaciones, y son muy intensas.

El noviembre de Kate, aunque no lo he reseñado, me ha parecido una novela con mucho encanto y divertidísima. Es una maravilla leer a Mónica.

The fireman, pese a no ser de esas novelas que quedarán en el recuerdo como el culmen de la literatura, me ha mantenido en vilo y me lo ha hecho pasar “mal”, literariamente hablando. Así que me pareció correcto incluirla aquí.

*****

Y hasta aquí mi resumen lector del año. Para el 2017 solo espero seguir leyendo y descubriendo libros que consigan emocionarme.

¡Felices lecturas!

 

 

Hace poco Jesús nos propuso leer a Joe Hill, un autor que a él le había gustado pero que yo, pese a ver reseñas por aquí y por allá, no estaba convencida del todo de que fuera para mí (parte de la culpa la tiene el hecho de que este autor sea hijo de Stephen King, que me da miedillo). Pero claro, si Jesús lo dice, entonces tiene una que tomárselo en serio… Total, que elegí The fireman por la sinopsis.

La humanidad está siendo víctima de una infección originada por un hongo que provoca que ardas. No que te suba la fiebre, no, sino que te quemes literalmente; con fuego, humo, sufrimiento infinito y demás. La enfermedad la llaman Dragonscale y nadie sabe cómo se transmite, cómo se cura ni cómo pueden protegerse de ella. En esta situación, las catástrofes son constantes, ya que una persona que arde puede a su vez provocar un incendio allá donde esté, o puede quemar a otras personas, por ejemplo, y Harper, nuestra protagonista, prácticamente no sale del hospital donde trabaja como enfermera.

Después de un evento particularmente devastador en dicho centro, Harper vuelve a casa derrotada; su marido y ella se dan cuenta de que el fin está cerca y comienzan a prepararse para aguantar todo lo que les sea posible. Pero en un giro de los acontecimientos (que no voy a contar) Harper huye de casa y se refugia en un campamento secreto de personas con Dragonscale. Allí la gente ha aprendido a controlar la infección pero no disponen de los medios que tiene la gente “sana”, así que cada uno debe aportar su granito de arena para sobrevivir, en una nueva sociedad en la que estas personas que tienen la enfermedad son perseguidas y ejecutadas en las calles.

Ha sido una lectura apasionante, y yo he sido la primera sorprendida. El campamento está lleno de personajes entrañables que quieres que sobrevivan a este apocalipsis tan “infernal”, pero claro, el libro en realidad trata sobre estas nuevas jerarquías que se establecen en sociedades recién formadas que al principio funcionan bien, pero que luego se convierten en oligarquías en el que las voces disidentes son silenciadas, y en el fondo sabes que no todos lo conseguirán. Supongo que la intención del autor ha sido criticar a las sectas y a la sociedad en general, tan proclive a eliminar cualquier cosa que sea diferente.

Por otra parte, Harper es una protagonista que me ha caído bien: es una chica con muchos recursos para salir adelante y ayudar a todo el mundo (me recuerda un poco a Claire de Outlander), y se hace querer. Por supuesto, también está nuestro fireman (espero que en español no se titule “El bombero”, porque no suena tan imponente como “The fireman”, ¿verdad?), un inglés muy particular que dista mucho de ser el típico protagonista de acción: es egocéntrico, temerario, y está bastante chiflado, pero realmente es el que más se preocupa por la seguridad de la gente del campamento, y por ello el lector le coge cariño.

Para terminar, también quiero comentar que el libro tiene muchísimas referencias a la cultura actual, y no tan actual, haciéndolo todo más creíble. La gente del campamento canta One, de U2; se menciona si tal escritor o cual actor ha contraído la enfermedad; las ciudades aparecen desiertas y aterradoras, “como en The walking dead”; los chicos se disfrazan con máscaras de Tyrion Lannister y de Captain America; y Harper tiene como heroína personal a Mary Poppins, así que muchas de las canciones del musical aparecen durante toda la novela. Es como si todo fuera real, como si estuviera sucediendo hoy mismo porque compartes con los personajes todas esas referencias.

En fin, que es una novela que nunca pensé que me llegara a gustar tanto: he cogido cariño a los personajes, me ha gustado el elemento fantástico relacionado con la enfermedad  y sus consecuencias, y me ha mantenido en vilo. No puedo pedir más a un libro. Además, y no sé si está ya en la mente de alguien, la historia es carne de cañón para serie de TV. Eso sí, lo malo de todo el asunto es que mi lista de pendientes ha aumentado con el resto de novelas de este autor (no todo podían ser cosas buenas 😉 ).

(Actualizaré la entrada con todos los datos cuando salga el libro en español)

Una vez más, leo por encima de mis posibilidades de reseñar, así que recurro de nuevo al formato “mini” para recomentaros algunos libros.

14, de Jean Echenoz

Ha sido uno de los libros para el club de lectura, y me ha gustado y disgustado a partes iguales.

Veréis, es una novela sobre un puñado de personajes franceses durante la primera guerra mundial, una guerra que solo iba a durar quince días pero que acabó destruyendo el mundo. A través de estos personajes, el autor resume toda la contienda: todas las experiencias de las personas que vivieron la gran guerra están en el libro, y en ese sentido me ha gustado que el autor haya podido recapitularlo tan magistralmente pero, a la vez, eso es lo que me ha fastidiado, porque las novelas sobre la guerra me gustan extensas, cargadas de anécdotas, de pasiones, de aventuras y desventuras… En fin, que estoy acostumbrada a que este tipo de novelas sean más intensas, lo cual es manifiestamente contrario a la verdadera intención del autor.

Vosotros me entendéis, ¿verdad?

El balcón en invierno, de Luis Landero

Otra novela que hemos leído en el club de lectura, una autobiografía esta vez. Es la primera vez que leo a Luis Landero y me he propuesto que no sea la última, porque su manera de escribir me ha encandilado.

El autor nos deleita con un homenaje a su familia y sus orígenes, hilvanando sus recuerdos sobre el pueblo, la emigración hacia la gran ciudad con la intención de ofrecer una vida mejor que la vida de los labradores para los hijos, y sus primeros pasos como adulto, dando tumbos, hasta que realmente descubre su vocación por las letras.

Ha sido un placer dejarse llevar por sus vivencias y conocer a las personas que han marcado su existencia. Es un relato nostálgico, pero alegre, recordando todos los buenos momentos; esos que, de otra manera, se perderían.

De A para X, de John Berger

Últimamente la mitad de lo que leo son novelas epistolares (razón aquí), y una de las novelas que tenía en mente era esta, que había comprado en la feria del libro antiguo del año pasado.

El libro se compone de una serie de cartas que A’ida envía a Xavier, un insurgente en un lugar indeterminado que ha sido encarcelado. Las cartas de A’ida son cartas de amor, pero se mezclan con el día a día de la chica; con esa vida que continúa aunque haya guerra, aunque estén asustados.

Hay muertes de amigos y conocidos, sí, pero también hay momentos alegres, de compañerismo, de trabajo. A veces las cartas son intentos desesperados de explicar con palabras cuánto le quiere y le echa de menos, y otras veces simplemente son relatos del día a día; es una novela diferente y creo que bastante realista. Y el final me entusiasmó.

*****

Y hasta aquí este intento de ponerme al día con los libros que voy leyendo, aunque este año realmente habré reseñado poco más de la mitad de los libros que he leído. ¡Ay, la falta de tiempo! Qué os voy a contar…

Hace ya un tiempo que os habréis dado cuenta de que tengo un nuevo hobby: escribir cartas. Siempre me ha gustado escribir felicitaciones en Navidad (¡y marcapáginas!) o enviar alguna tarjeta de cumpleaños o postal en fechas señaladas, pero desde que las máquinas de escribir llegaron a mi vida, he comenzado a escribir cartas (¡y a recibirlas!) con regularidad. Y me encanta.

Seguro que ahora que estamos en campaña navideña has enviado y recibido alguna tarjeta pero, ¿te imaginas recibir más cartas de vez en cuando, unas poquitas, a lo largo del año? Por si necesitas un empujón, te dejo unas cuantas razones por las que pienso que deberías escribir más cartas. ¿Preparado?

Cinco razones para escribir cartas:

1. Alegrarás el día al destinatario de tu carta. Abrir el buzón y encontrar una carta entre los montones de folletos de publicidad hace feliz a cualquiera, y ¿hay algo mejor que hacer a la gente feliz? Una simple postal o una tarjeta diciendo que nos acordamos de esa persona es suficiente para empezar, si no te atreves a escribir ocho folios a bote pronto; lo importante es la intención.

2. Es una  manera de desconectar. Desconectamos tanto de los aparatos con pantalla, como de las actividades y el estrés diario.

Escribir una carta requiere tiempo, pero es agradable sentarse frente al papel, imaginar a la persona a la que escribimos, y dejarse llevar por una conversación que se alargará maravillosamente en el tiempo, como cuando quedas con ese amigo para tomar un café y volvéis a casa cuatro horas después porque os habéis contado vuestra vida y milagros.

A mí me gusta reservar la tarde-noche del domingo para escribir mis cartas. Suelo escribir solo una cada semana, aunque tenga más acumuladas que esperen respuesta. El domingo es un día que dedico para hacer cualquier cosa que no hago durante el resto de la semana, y pasar un rato escribiendo en mi Underwood y preparando el sobre para enviar me parece una manera apacible de terminar la semana.

3. Mejora tus habilidades lingüísticas. Aquí no estamos hablando de que escribas la carta en un Word y luego la imprimas, sino de que la escribas a mano y tengas que concentrarte, primero en ordenar tus pensamientos para exponerlos de una manera clara, y luego en buscar las palabras que mejor expresen lo que quieres decir. Se puede tachar de vez en cuando algún error pequeñito, no pasa nada, pero no vamos a poder eliminar un párrafo o una frase entera, así que nos obliga a fijarnos en el lenguaje.

Una de mis amigas me confesó que escribía un borrador de sus cartas y luego las pasaba a limpio; fijaos hasta qué punto desconfiamos de nosotros mismos. No obstante, vamos mejorando poco a poco: cada carta la escribimos de forma más fluida y transmitimos mejor lo que queremos decir… ¡A practicar!

4. Es una actividad creativa. Considero que escribir de por sí, ya sea un diario, un blog, o una carta, es una actividad creativa, pero el mundo del correo postal ha evolucionado mucho más allá de la palabra escrita.

Veréis, desde que me he metido en este mundillo he empezado a seguir en las redes sociales a personas que hacen verdaderas obras de museo con su correspondencia. Por ejemplo, cada detalle cuenta para Lizelle, que escoge con mimo las hojas en las que escribe y cuida mucho su caligrafía para que visualmente sus cartas queden perfectas. Pero también hay personas que han llevado el scrapbooking al mundo del correo postal, como podéis ver aquí (por poner un vídeo entre miles); o que han hecho de la decoración de los sobres todo un arte.

En fin, que no hay barreras para una mente creativa. Yo todavía estoy en la fase de “copiar a los grandes” para ir aprendiendo, y me da resultados de muy diversa índole (como estas tarjetas, o este sobre), pero ya sabéis que lo importante es probar y disfrutar del proceso.

5. Es una forma de comunicación en la que la inmediatez no tiene cabida, y creo que eso le añade valor hoy día. Seguro que sois conscientes de que existen unas reglas no escritas pero presentes en la mente colectiva sobre los tiempos de respuesta en los diferentes medios de comunicación. Por ejemplo, esperamos que nos respondan a un whatsapp en un máximo de 15 o 30 minutos (dependiendo de lo ocupada que sabemos que está la otra persona), o un email en unas 24 horas como mucho. También tenemos la idea de que la respuesta debe ser más o menos inmediata a nuestros tweets, posts en facebook y comentarios en instagram.

Pero las cartas son diferentes. Para empezar, ni siquiera sabes cuándo le llegará a tu corresponsal. Mi experiencia es que, para calmar ese ansia que tenemos de controlarlo todo, nos decimos online que hemos recibido la carta pero nada más, reservando cualquier comentario sobre la misma o su contenido para escribirlo en nuestra respuesta. Después, no se espera uno que el otro se ponga a escribirnos inmediatamente tras haberla leído, ya que es algo que requiere tiempo y tranquilidad. Y es que queremos que nuestro corresponsal encuentre un momento de calma en su día a día para sentarse y dedicar su tiempo a comunicarse con nosotros, porque eso, queridos, es la belleza de la correspondencia: que dos personas separadas en la distancia dediquen un poco de su tiempo a cultivar y mantener su amistad.

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Con esta entrada espero haber despertado un poco al corresponsal que llevas dentro; seguro que hay alguien a quien te gustaría contar una anécdota o desearle unas felices fiestas, ¿a que sí?

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PD: “Al abrir el buzón” es el comienzo de una corta serie de entradas sobre este mundo tan antiguo y a la vez tan nuevo de la correspondencia. Hacía tiempo que tenía pensado hablar sobre ello, pero no sabía si tendría mucha cabida en un blog de libros. A pesar de todo, me he animado porque me parece que para eso está el blog: para escribir sobre las cosas que me apasionen.

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