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Una vez más, leo por encima de mis posibilidades de reseñar, así que recurro de nuevo al formato “mini” para recomentaros algunos libros.

14, de Jean Echenoz

Ha sido uno de los libros para el club de lectura, y me ha gustado y disgustado a partes iguales.

Veréis, es una novela sobre un puñado de personajes franceses durante la primera guerra mundial, una guerra que solo iba a durar quince días pero que acabó destruyendo el mundo. A través de estos personajes, el autor resume toda la contienda: todas las experiencias de las personas que vivieron la gran guerra están en el libro, y en ese sentido me ha gustado que el autor haya podido recapitularlo tan magistralmente pero, a la vez, eso es lo que me ha fastidiado, porque las novelas sobre la guerra me gustan extensas, cargadas de anécdotas, de pasiones, de aventuras y desventuras… En fin, que estoy acostumbrada a que este tipo de novelas sean más intensas, lo cual es manifiestamente contrario a la verdadera intención del autor.

Vosotros me entendéis, ¿verdad?

El balcón en invierno, de Luis Landero

Otra novela que hemos leído en el club de lectura, una autobiografía esta vez. Es la primera vez que leo a Luis Landero y me he propuesto que no sea la última, porque su manera de escribir me ha encandilado.

El autor nos deleita con un homenaje a su familia y sus orígenes, hilvanando sus recuerdos sobre el pueblo, la emigración hacia la gran ciudad con la intención de ofrecer una vida mejor que la vida de los labradores para los hijos, y sus primeros pasos como adulto, dando tumbos, hasta que realmente descubre su vocación por las letras.

Ha sido un placer dejarse llevar por sus vivencias y conocer a las personas que han marcado su existencia. Es un relato nostálgico, pero alegre, recordando todos los buenos momentos; esos que, de otra manera, se perderían.

De A para X, de John Berger

Últimamente la mitad de lo que leo son novelas epistolares (razón aquí), y una de las novelas que tenía en mente era esta, que había comprado en la feria del libro antiguo del año pasado.

El libro se compone de una serie de cartas que A’ida envía a Xavier, un insurgente en un lugar indeterminado que ha sido encarcelado. Las cartas de A’ida son cartas de amor, pero se mezclan con el día a día de la chica; con esa vida que continúa aunque haya guerra, aunque estén asustados.

Hay muertes de amigos y conocidos, sí, pero también hay momentos alegres, de compañerismo, de trabajo. A veces las cartas son intentos desesperados de explicar con palabras cuánto le quiere y le echa de menos, y otras veces simplemente son relatos del día a día; es una novela diferente y creo que bastante realista. Y el final me entusiasmó.

*****

Y hasta aquí este intento de ponerme al día con los libros que voy leyendo, aunque este año realmente habré reseñado poco más de la mitad de los libros que he leído. ¡Ay, la falta de tiempo! Qué os voy a contar…

Hace ya un tiempo que os habréis dado cuenta de que tengo un nuevo hobby: escribir cartas. Siempre me ha gustado escribir felicitaciones en Navidad (¡y marcapáginas!) o enviar alguna tarjeta de cumpleaños o postal en fechas señaladas, pero desde que las máquinas de escribir llegaron a mi vida, he comenzado a escribir cartas (¡y a recibirlas!) con regularidad. Y me encanta.

Seguro que ahora que estamos en campaña navideña has enviado y recibido alguna tarjeta pero, ¿te imaginas recibir más cartas de vez en cuando, unas poquitas, a lo largo del año? Por si necesitas un empujón, te dejo unas cuantas razones por las que pienso que deberías escribir más cartas. ¿Preparado?

Cinco razones para escribir cartas:

1. Alegrarás el día al destinatario de tu carta. Abrir el buzón y encontrar una carta entre los montones de folletos de publicidad hace feliz a cualquiera, y ¿hay algo mejor que hacer a la gente feliz? Una simple postal o una tarjeta diciendo que nos acordamos de esa persona es suficiente para empezar, si no te atreves a escribir ocho folios a bote pronto; lo importante es la intención.

2. Es una  manera de desconectar. Desconectamos tanto de los aparatos con pantalla, como de las actividades y el estrés diario.

Escribir una carta requiere tiempo, pero es agradable sentarse frente al papel, imaginar a la persona a la que escribimos, y dejarse llevar por una conversación que se alargará maravillosamente en el tiempo, como cuando quedas con ese amigo para tomar un café y volvéis a casa cuatro horas después porque os habéis contado vuestra vida y milagros.

A mí me gusta reservar la tarde-noche del domingo para escribir mis cartas. Suelo escribir solo una cada semana, aunque tenga más acumuladas que esperen respuesta. El domingo es un día que dedico para hacer cualquier cosa que no hago durante el resto de la semana, y pasar un rato escribiendo en mi Underwood y preparando el sobre para enviar me parece una manera apacible de terminar la semana.

3. Mejora tus habilidades lingüísticas. Aquí no estamos hablando de que escribas la carta en un Word y luego la imprimas, sino de que la escribas a mano y tengas que concentrarte, primero en ordenar tus pensamientos para exponerlos de una manera clara, y luego en buscar las palabras que mejor expresen lo que quieres decir. Se puede tachar de vez en cuando algún error pequeñito, no pasa nada, pero no vamos a poder eliminar un párrafo o una frase entera, así que nos obliga a fijarnos en el lenguaje.

Una de mis amigas me confesó que escribía un borrador de sus cartas y luego las pasaba a limpio; fijaos hasta qué punto desconfiamos de nosotros mismos. No obstante, vamos mejorando poco a poco: cada carta la escribimos de forma más fluida y transmitimos mejor lo que queremos decir… ¡A practicar!

4. Es una actividad creativa. Considero que escribir de por sí, ya sea un diario, un blog, o una carta, es una actividad creativa, pero el mundo del correo postal ha evolucionado mucho más allá de la palabra escrita.

Veréis, desde que me he metido en este mundillo he empezado a seguir en las redes sociales a personas que hacen verdaderas obras de museo con su correspondencia. Por ejemplo, cada detalle cuenta para Lizelle, que escoge con mimo las hojas en las que escribe y cuida mucho su caligrafía para que visualmente sus cartas queden perfectas. Pero también hay personas que han llevado el scrapbooking al mundo del correo postal, como podéis ver aquí (por poner un vídeo entre miles); o que han hecho de la decoración de los sobres todo un arte.

En fin, que no hay barreras para una mente creativa. Yo todavía estoy en la fase de “copiar a los grandes” para ir aprendiendo, y me da resultados de muy diversa índole (como estas tarjetas, o este sobre), pero ya sabéis que lo importante es probar y disfrutar del proceso.

5. Es una forma de comunicación en la que la inmediatez no tiene cabida, y creo que eso le añade valor hoy día. Seguro que sois conscientes de que existen unas reglas no escritas pero presentes en la mente colectiva sobre los tiempos de respuesta en los diferentes medios de comunicación. Por ejemplo, esperamos que nos respondan a un whatsapp en un máximo de 15 o 30 minutos (dependiendo de lo ocupada que sabemos que está la otra persona), o un email en unas 24 horas como mucho. También tenemos la idea de que la respuesta debe ser más o menos inmediata a nuestros tweets, posts en facebook y comentarios en instagram.

Pero las cartas son diferentes. Para empezar, ni siquiera sabes cuándo le llegará a tu corresponsal. Mi experiencia es que, para calmar ese ansia que tenemos de controlarlo todo, nos decimos online que hemos recibido la carta pero nada más, reservando cualquier comentario sobre la misma o su contenido para escribirlo en nuestra respuesta. Después, no se espera uno que el otro se ponga a escribirnos inmediatamente tras haberla leído, ya que es algo que requiere tiempo y tranquilidad. Y es que queremos que nuestro corresponsal encuentre un momento de calma en su día a día para sentarse y dedicar su tiempo a comunicarse con nosotros, porque eso, queridos, es la belleza de la correspondencia: que dos personas separadas en la distancia dediquen un poco de su tiempo a cultivar y mantener su amistad.

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Con esta entrada espero haber despertado un poco al corresponsal que llevas dentro; seguro que hay alguien a quien te gustaría contar una anécdota o desearle unas felices fiestas, ¿a que sí?

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PD: “Al abrir el buzón” es el comienzo de una corta serie de entradas sobre este mundo tan antiguo y a la vez tan nuevo de la correspondencia. Hacía tiempo que tenía pensado hablar sobre ello, pero no sabía si tendría mucha cabida en un blog de libros. A pesar de todo, me he animado porque me parece que para eso está el blog: para escribir sobre las cosas que me apasionen.

Hace poco Nunu enlazaba en las redes sociales un post con novelas epistolares y me picó el gusanillo por leer alguna novela de este género, que me suele gustar especialmente. Es que me encantan las cartas: las ficticias de las novelas, las que me llegan al buzón,¡todas me valen! Así que me topé con este libro en la biblioteca y se vino conmigo para casa.

Querida amiga se divide en varias cartas escritas por diferentes personajes a diferentes destinatarios, pero no cuentan una historia conjunta, sino que cada una es como un relato independiente, aunque bien es cierto que algunas están relacionadas entre sí. Hay temas de lo más diverso, empezando por la típica historia de amor que una lectora cuenta a su autora favorita para que la ponga por escrito algún día en un libro, pasando por una investigación sobre una escritora que también se dedicó a asesinar a sus maridos, o por una historia de ciencia ficción en la que dos jóvenes investigadoras viajan al pasado… Esta última me gustó especialmente, dicho sea de paso.

Son tan imaginativas y están tan bien contadas que he disfrutado muchísimo leyéndolas. Además, es un libro del que nunca había oído hablar y la autora, Marina Mayoral, también es nueva para mí, así que me ha prestado doblemente; ha sido todo un acierto que se me pegara a la mano en la biblioteca 😀

Aprovecho para pediros más recomendaciones de libros de esta autora, ¿habéis leído algo suyo que tenga que leer sí o sí?

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Título: Querida amiga
Autora: Marina Mayoral
Editorial: Alfaguara
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-204-4266-2
Páginas: 152
Precio: 12,80 €

Con los libros que leemos en el club de lectura me sucede algo curioso y es que, al haberlos ya comentado con detalle en la reunión del club, después me cuesta escribir una reseña sobre ellos en el blog. No obstante, en esta ocasión creo que merece la pena dedicarle unas líneas a esta novela porque he quedado muy impresionada con el autor.

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Leo en Goodreads que Antonio Soler es un autor poco conocido por los lectores pero muy reconocido por la crítica, y no hay más que empezar El camino de los Ingleses para darse cuenta de por qué. Ha sido una novela que me ha supuesto un esfuerzo leer, pero no por utilizar un lenguaje que me sea ajeno, ni por hablar de temas que no interesan, sino porque requiere una inmersión total del lector en el relato, y es difícil dejarse llevar de esta manera por las páginas de un libro; cuesta cerrar los ojos y confiar de esa manera en el autor.

Esta novela nos presenta a un grupo de amigos que, cada uno por sus circunstancias pero siempre dentro de la pandilla, pasan de idealizar su vida y sus sueños de adolescentes a darse cuenta de que, para ellos, el destino les va a marcar un camino diferente y mucho menos especial de lo que se esperaban. Pero más que la historia en sí, lo más interesante es cómo está narrado: utiliza un narrador invisible, un chico dentro del grupo del que nada conocemos y que puede ser el mismo autor, y nos va envolviendo poco a poco con el pasado de un personaje, su presente, vuelta al pasado, ahora una panorámica del barrio, de la familia, de los deseos que mueven a los chicos; sembrando el camino de pistas sobre el drama que está por venir. En fin, una novela coral sobre la juventud y los sueños.

No obstante, como he dicho, es un libro difícil de leer. Hay muchos personajes y las tramas se entremezclan, aunque el autor sabe llevarnos muy bien de unos a otros, y quizás el lenguaje y muchas de las escenas son, no sé cómo decirlo de otra manera, obscenas. La primera parte del libro está repleta de sexo, y supongo que será una de las razones por las que la novela no acabe de agradar a todos los lectores. Yo misma pensé que quizás echaba un poco de menos algo de “inocencia” en este grupo de amigos, pero luego entiendes que es necesario, que ese verano que empieza de una manera, pero que las cosas que entonces importaban ya no lo harán al final del mismo.

Muy recomendable.

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Título: El camino de los ingleses
Autor: Antonio Soler
Premio Nadal 2004
Editorial: Booket
Encuadernación: Bolsillo
ISBN: 978-84-233-3894-8
Páginas 352
Precio: 7,95 €

Esta es una novela histórica cuyos protagonistas son dos personajes reales: Juan de Pareja, esclavo morisco al servicio de Diego Velázquez y retratado por él en el cuadro que lleva su nombre, y el propio Velázquez, desde su traslado a la corte como pintor del rey. La historia nos cuenta que los padres de Juan se ofrecieron como esclavos ante la orden de expulsión de los moriscos españoles en 1612 y que, casualidades de la vida, el joven Juan entró al servicio de la familia Velázquez cuando se trasladan a Madrid. El pintor comienza su carrera en la corte e introduce a Juan en el mundo de dibujo y del óleo, pues este ayuda al maestro en su taller aprendiendo, a su vez, el oficio. Además, en capítulos alternos, nos traslada a Roma unos años después, mientras Velázquez retrata a Juan justo antes de concederle la libertad, y nos hace partícipes del hilo de pensamientos del esclavo cuando posa para ser retratado por el pintor de reyes.

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Dado que no se conservan documentos sobre la vida del pintor, Fernando Villaverde ha querido ofrecer en El esclavo de Velázquez una posible recreación de su vida y la de Juan de Pareja, que después de obtener la libertad también se dedicó a la pintura. Y hasta aquí podría haber sido una lectura estupenda, pero me ha parecido que, dejando aparte la documentación del autor, que se ve que ha sido extensa, y la forma de narrar que tiene, impecable y que  además ambienta el relato al usar palabras y expresiones de la época, se ha quedado corta en numerosísimos aspectos. Como novela de ficción que pretende ser, la historia que nos cuenta no tiene trama ni, por tanto, interés alguno; se ve que el autor quiere acercarnos a la figura de Velázquez a través de su esclavo, pero al final habla más del pintor que del esclavo que era, pensábamos, el personaje principal. No hay ningún drama, con el juego que podrían haber dado los moriscos en aquella situación de “esclavitud voluntaria”, y todo en el libro se desarrolla de la manera más apacible: los amos de los esclavos son gente bondadosa, nadie sufre nunca ninguna desventura y, en fin, la lectura carece de emoción. Uno avanza simplemente porque los capítulos son cortos, pero no porque sienta curiosidad en lo que está ocurriendo (ya que no sucede nada, como digo). No tiene mucho sentido escribir una novela de ficción cuando el autor no quiere desarrollar esas partes ficticias.

Como novela histórica no ha sido tampoco gran cosa porque, a pesar de que nos trata de mostrar la situación de la época con respecto a los moriscos, los artistas en la corte, etc., tampoco profundiza en ninguno de estos temas, que podrían haber dado tanto de sí en otro tipo de libro. Hay cosas interesantísimas que toca de refilón y, al final, la novela es una sucesión de escenas que no tienen un hilo conductor: en un momento dado está retratando Velázquez a alguien, y en el capítulo siguiente estamos en la guerra en Cataluña porque el autor quería hablar brevemente de un cuadro que pintó Velázquez en el frente. Además, ya que es un libro dedicado a Velázquez, también considero que habla poco sobre la pintura, el autor se podría haber recreado en muchos cuadros, o en el proceso de creación, o en muchos otros aspectos que, al final, tampoco toca en profundidad. Por poner un símil que hace en el mismo libro, se dan pinceladas aquí y allá que parecen desmadejadas, pero al final no consigue el efecto de evocar el más elaborado bordado de una tela, como le sucedía al maestro.

Intercalados de vez en cuando hay fragmentos de documentos originales de la época (el edicto de expulsión, el acta de libertad de Juan Pareja, etc.) que, para mi gusto, bien podían haber sido introducidos en la novela como parte de ella. Por ejemplo, me hubiera gustado ver a Juan en los festejos de la ciudad participando en los juegos de la época en lugar de que me transcriban un documento con las reglas de tales juegos.

En fin, como veis, es una novela a la que no se le puede poner tacha en el estilo ni en la documentación, pero que como novela, como entretenimiento y como lectura para conocer sobre la época de Velázquez no da la talla. Ha sido un libro que leí para el club de lectura y salgo ahora de la reunión en la que lo hemos comentado para deciros también que a muchas compañeras les ha gustado especialmente. Ya sabéis cómo es esto de los libros 😉

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PD: Durante la reunión se nombró la novela La joven de la perla y ¡qué diferencia entre ambas novelas! Las dos tratan sobre la pintura, las dos son ficciones y, sin embargo, solo una de ellas tiene todo lo que se puede pedir a una obra de este tipo.

Título: El esclavo de Velázquez
Autor: Fernando Villaverde
Editorial: Suma de letras
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Páginas: 280
ISBN: 978-84-8365-657-0
Precio: 16,50 €

Una vez más, os traigo un relato clásico reeditado e ilustrado por la editorial Nórdica, para gran placer de nosotros los lectores.

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Os parecerá mentira, pero nunca antes había leído La dama del perrito; ni siquiera tenía la más remota idea del argumento del libro, y lo cierto es que me ha sorprendido, pues con tal título me esperaba otra historia.

Chéjov nos presenta aquí  un protagonista mujeriego y, a primera vista, desagradable, que fija su próximo objetivo en una aventura con una mujer joven, esta dama del perrito, que veranea en la ciudad. Sin ser explícito en ningún momento, se relata este affair, el primero de la mujer, que debe terminar con la marcha de ella, tal y como esperaba y deseaba el protagonista.

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Pero ¡oh, destino! En esta ocasión no solo es la dama la que se enamora de su amante, sino que él se encuentra, por primera vez en su vida, prendado de la dama y sin poder apartar sus pensamientos de los momentos que han pasado juntos, hasta tal punto que, corriendo un gran riesto y haciéndoselo correr a ella, viaja hasta su residencia para encontrarse de nuevo con la dama.

Es un relato sencillo, incluso me atrevería a decir que cotidiano, ya que grandes novelas se han escrito sobre la base del mismo argumento, y que tiene la particularidad de poseer un final abierto que me ha parecido ideal.

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En cuanto a las ilustraciones, he de decir que en esta ocasión no me han gustado tanto como en otros relatos de este estilo en los que van acompañando al texto; en éste la mayor parte son ilustraciones centradas en cuerpos femeninos, con muy pocos dibujos sobre el devenir del relato. En fin, supongo que esta apreciación dependerá de los gustos de cada lector.

Tïtulo: La dama del perrito
Autor: Antón Chéjov
Ilustrador: Javier Zabala
Editorial: Nórdica libros
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-92683-24-6
Páginas: 80
Precio: 15€

Como os decía en una entrada anterior, he estado leyendo libros cortos con el único fin de salvar mi reto anual de Goodreads, y para ello he recorrido la biblioteca en busca de libros al azar, sin llevar ninguna lista y fijándome únicamente en la sinopsis (y en el número de páginas).

Así, han caído en mis manos estas tres lecturas que he leído este fin de semana y que, además de cortas, me han parecido muy recomendables.

La hierba amarga, de Marga Minco

la-hierba-amarga-marga-mincoEsta autobiografía está considerada como un clásico en algunos países, y es que la autora sobrevivió, escondiéndose y falsificando su documentación, a la ocupación Nazi en Holanda.

El relato comienza con la entrada de tropas alemanas en Breda, la ciudad de la autora, y con el comentario de su padre, al ser preguntado por la posibilidad de que los alemanes deportaran a los judíos holandeses, que responde que “aquí nunca podrá pasar algo así“…

Marga fue la única entre su familia que sobrevivió, y lo relata sin sentimentalismos; tan solo nos muestra qué sucedió, y el lector, sin querer, adorna la narración con todo el dolor y el miedo que nos imaginamos acompañó a esta joven.

El zorro ártico, de Sjón

el-zorro-artico-sjonEste es un cuento ambientado en Islandia a mediados del siglo XIX.

Un sacerdote sale a cazar un zorro, pues su piel se vende a alto precio, pero el animal le obliga a adentrarse en la montaña. Interrumpiendo esta escena de caza, el autor nos retrotrae a los acontecimientos que han tenido lugar en los días previos, pues una joven ha muerto y hemos de conocer la verdadera naturaleza de los personajes que habitan en el pueblo.

Es uno de esos libros sobre los que es preferible no decir gran cosa para que lo descubra el lector por sí mismo. Yo me imaginaba que sería un cuento sobre el hombre y la naturaleza, pero no fue así. No obstante, si queréis saber más, debéis leerlo. Eso sí, es una historia un poco triste.

Quisiera que alguien me esperara en algún lugar, de Anna Gavalda

quisiera-que-alguien-me-esperara-en-algun-lugar-anna-gavaldaEste es un libro de relatos, pero antes de que lo descartéis, dejad que os lo recomiende 🙂

Yo tampoco soy una gran lectora de relatos, pero estos tienen la intención de impactar al lector y cumplen muy bien esa función. Es cierto que unos me han gustado más que otros, pero todos consiguen llegarte de una manera u otra.

El nexo común es un acontecimiento que, en menos de un minuto, lo cambia todo para los personajes. Aparte de eso, tenemos diferentes protagonistas, historias y géneros.

Espero que consideréis su lectura, os lo digo de corazón.

*****

Y esta ha sido mi última incursión bibliotecaria.

Contadme, ¿vosotros también os permitís vagar libremente por la biblioteca, sin listas ni títulos en mente, para dejaros sorprender? Para mí no es algo habitual pero, vista la grata recompensa que he tenido con estos libros, creo que lo voy a convertir en una costumbre cuando tenga un fin de semana enterito para dedicar a la lectura.

 

Últimamente estaba un poco preocupada por mi reto de GoodReads, que va de mal en peor al tiempo que los éxitos académicos no paran de sucederse uno tras otro, y decidí que bien podía coger algunos libros de no más de 100 páginas en la biblioteca e intentar salvarlo. Hacer trampas, que se llama 😉 Total, que allí me presenté sin ningún título concreto en mente, y me permití pasear media horita por los pasillos repletos de libros, buscando alguno que captara mi atención y fuera lo más corto posible. Salí de allí con varios libros bajo el brazo, entre ellos este de Fogwill, autor argentino del que nunca antes había oído hablar.

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La gran ventana de los sueños es una compilación de los sueños del autor durante varios años pues, al parecer, los iba apuntando cada mañana y compilando en cuadernos, dejando una obra preparada para publicar tras su muerte. Nos habla sin tapujos de las historias que va soñando; sueños que se repiten desde que era niño, sueños eróticos, sueños con personajes famosos…

Lo que me ha impresionado de este libro no han sido sus sueños que, al fin y al cabo, todo el mundo sueña, sino lo diferentes que son en comparación con los míos debido, supongo, a las diferentes experiencias personales. Por ejemplo, parece que el autor considera universales sus “sueños de agua”, en el que navega en un barco que está a punto de encallar en la arena. Yo nunca he navegado y, por lo tanto, jamás he soñado que me encuentro con problemas para dirigir una embarcación. En otro capítulo habla de los sueños en los que se nada o se vuela y, una vez más, yo solo he soñado que vuelo (a veces con alas, otras sin ellas), pero nunca he nadado en sueños, y eso que voy a la piscina varias veces a la semana.

Es curioso que, hablando de sueños con las personas que tengo cercanas (porque no se pone uno a hablar de sus sueños con cualquiera, ¿verdad?), alguna vez he preguntado si sueñan que son personas del otro sexo, como a mí me pasa a menudo, y nunca nadie me ha contestado afirmativamente. Hay tantos sueños en los que yo, claramente, soy un hombre, que me he convencido de que en otras vidas lo he sido. Y es que no me llevo ninguna sorpresa de ser hombre; en el sueño lo soy sin que ello sea algo fuera de lo común. Me sorprende un poco que a otras personas no les suceda.

Por el contrario, en muchas ocasiones me han contado que sueñan con que aún no han terminado la carrera, o el instituto (el autor también comenta estos sueños “institucionales”, como él los llama). Yo nunca he soñado esto, y mejor así, porque si tuviera que volver a la facultad de Veterinaria creo que me suicidaría en el sueño y… No sé qué pasaría despues (en la película de Origen creo que morir en el sueño suponía un grave problema). En cambio, sí que a veces he soñado que tenía que volver a trabajar en el gimnasio, solo sustituír un día a alguien, no más, y llegaba allí sin tener la clase preparada. Qué angustiosos son para mí esos sueños, inventándome una coreografía sobre la marcha que luego no me cuadra con la música, o queda mal, o a la gente no le gusta…

En fin, un libro que invita a conversar sobre nuestras aventuras nocturnas y comparar… Tendrán algún significado, no lo dudo, pero mientras lo descubrimos y no, yo disfruto muchísimo recordando los lances que suceden en este mundo paralelo de los sueños. Y vosotros, ¿tenéis algún sueño diferente, o que se repite o, en fin, que os llame la atención? Siento curiosidad…

Título: La gran ventana de los sueños
Autor: Rodolfo Enrique Fogwill
Editorial: Alfaguara
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-204-1464-5
Páginas: 140
Precio: 17€

Supongo que a vosotros también os suceda que hay géneros o estilos literarios que nunca tocáis, a no ser en circunstancias excepcionales. Últimamente, gracias al club de lectura al que asisto, leo autores y libros que yo no hubiera escogido, como por ejemplo los libros de poesía y los cómics y, además, soy cada vez más consciente de las deciciones que tomo en cuanto a lecturas; quizás también por causa de que dispongo de menos tiempo para leer por los estudios.

En todo caso, la editorial Cuadernos del Laberinto me ofreció este librito de poesía que en otra ocasión hubiera declinado pero que, por lo que os he comentado antes, ahora decidí leerlo. Como os comentaba en esta otra reseña, pienso que es una lectura ideal para las vacaciones porque es un libro pequeñito que llevas a todas partes y lees una poesía aquí, otra allá, vuelves a releer, sigues adelante…

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Más allá del mar está dividido en dos partes. En primer lugar nos encontramos poesías que tocan diversos temas; lugares, emociones, actualidad, sentimientos… No se sigue un hilo común, ni tienen versos o métricas determinadas (hasta donde yo sé, que no es mucho). Os dejo una pequeña muestra:

panacea

de colores parpadean las frívolas imágenes
pulsando truenos y congelando gritos.
ha llegado la abrumadora industria del ser.

modernas se despiertan las luces en púrpura malva
para el transeúnte día opacos respiran los versos.

luego el mismo encanto de ecos
de oro las indiferentes conciencias.

despacio y perfecto el paisaje apenas
reconozco que vivo. Viva inocencia.

en este calendario sin fechas
te quiero absolutamente
habitar
entera.

La otra mitad del libro se compone de lo que la autora llama “Viñetas para soñar”, que son apuntes de pocas líneas, también inconexos entre sí, como si fueran golosinas pequeñitas.

salgo a beber mundos de agua
en busca de una fuente para diseñar el amor de los abrazos.
como una dulce sirena tu voz me sacia el último placer.

Y así uno abre el libro, lee algo, lo vuelve a cerrar, y al poco tiempo vuelve a abrirlo por otra página al azar… No puedo dar una opinión global, porque hay versos que me dicen algo y hay otros que no los he llegado a comprender, pero creo que lo importante en este momento lector es probar cosas nuevas, ver cómo nos hacen sentir, y seguir conociendo otros textos y ampliando nuestros horizontes literarios.

Título: Más allá del mar (bibénes)
Autor: Khédija Gadhoum
Editorial: Cuandernos del Laberinto
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-945357-0-3
Páginas: 95
Precio: 14 €

¡Hola a todos!

Para cerrar el mes, un repaso a las lecturas que han ido llegando a lo largo del verano.

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De Popular libros he recibido estos dos:

Muerte de un apicultor (Lars Gustafsson): es un libro que nos recomendó una compi del club de lectura en la comida de final de curso, y parecía que la estaba gustando tantísimo que no me pude resistir.

Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido (Paloma Sánchez-Garnica): de esta autora leí una novela que me gustó así que, al ver este nuevo libro suyo, me apeteció probarlo, aunque he leído reseñas muy dispares.

También he caído en la tentación he comprado algunos libros de segunda mano en diferentes lugares; de esas compras totalmente impulsivas e innecesarias, pero inevitables:

The totally geeky guide to The pricess bride (MayAnn Johanson): ¿tengo que explicar este libro? jeje. Lo vi en Iberlibro y no me pude resistr; no creo que me cuente nada que no sepa ya, pero… ¡Tenía que ser mío! 😀

Yo confieso (Jaume Cabré): pasé el otro día por un mercadillo que ponen los sábados en el barrio húmedo, y se me pegaron a la mano este libro y el siguiente. Me acuerdo de las buenísimas reseñas que leí cuando se publicó, así que creo que he hecho una buena compra.

Aires de cambio (Robin Pilcher): casi me pongo a brincar cuando lo vi en el mercadillo, porque es un libro descatalogado y yo estaba deseando leer al hijo de Rosamunde Pilcher, al que estoy predispuesta a adorar igual que adoro a su madre ♥

En fin, lecturas todas que me apetecen y que estoy deseando disfrutar.

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