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El final del verano me parece la época perfecta para reencontrarse con Rosamunde Pilcher, ya que muchos de sus libros se ambientan en estos meses otoñales o en Navidad y me hacen disfrutar por partida doble de esta luz que ya llega oblicua, del fresquito de las mañanas, y del anhelo de ver amarillear las hojas de los árboles.

Bajo el signo de Géminis es una novela curiosa que comienza cuando Flora, una joven de Cornualles, se encuentra cara a cara en Londres con su hermana gemela, Rose, cuya mutua existencia desconocían hasta ese momento. Las gemelas no pueden tener personalidades más dispares así que, cuando Rose deja plantado a su prometido, Flora accede a viajar con él a Escocia haciéndose pasar por su hermana, ya que es el deseo de la abuela enferma del chico pasar unos días con los futuros novios. Por supuesto, el engaño les pasa factura, ya que la última vez que Rose estuvo allí causó estragos que aún recuerdan los lugareños.

Y, de esta manera, Pilcher nos lleva de la mano a la costa escocesa, y daremos largos paseos por la playa con los perros antes del té, amanecerám los días con niebla para luego abrir paso al sol de septiembre, y por las noches iremos a bailes y a fiestas donde habrá hermosos arreglos florales y se servirá comida deliciosa, mientras conocemos a los familiares y amigos de este chico, Antony, que ha preferido mentir a su abuela antes que disgustarla con la ruptura de su compromiso de boda.

Quizás el libro ha envejecido un poco mal desde el punto de vista feminista: la autora siempre busca emparejar y casar a sus personajes, y a los ojos actuales suena todo demasiado edulcorado. Pero la ambientación, con esos paisajes deliciosos y esas fiestas a las que una asiste tras remover cielo y tierra para encontrar el vestido perfecto, junto a los personajes, que son personas con las que te encantaría trabar amistad, hacen de la lectura un placer de principio a fin.

Colocaría este libro a medio camino entre las novelitas cortas, más predecibles, y las que yo llamo “grandes novelas” de la autora, que son El regreso, Los buscadores de conchas, Solsticio de invierno y Septiembre. Y sí, os la recomiendo, a ser posible para que la leáis en esta época del año.

Reseña de El regreso
Reseña de Los buscadores de conchas
Reseña de Septiembre
Reseña de La casa vacía
Reseña de Flores bajo la lluvia
Reseña de Tomillo silvestre

Título: Bajo el signo de Géminis
Autor: Rosamunde Pilcher
Editorial: Salamandra
ISBN: 978-84-7888-700-2
Páginas: 340

 

Dándome una vuelta por la biblioteca encontré este libro y, por pura curiosidad, me lo llevé a casa. Yo pensaba que todo el mundo leía igual, ¡pero no! Y claro, también quiero conocer esos “secretos” de los escritores.

Sobr todo, Cómo lee un buen escritor ha sido una lectura muy amena. La autora, Francine Prose, estructura la obra en capítulos que tratan sobre toda la estructura de un libro: la elección de cada palabra, las frases, los párrafos, la construcción de diálogos, etc., con montones de ejemplos, sobre todo de libros clásicos, para ilustrar los puntos sobre los que trata.

Quizás está orientado a escritores o futuros escritores, pero es perfectamente apto para lectores. Me ha gustado saborear los ejemplos de forma diferente a como lo haría si estuviera leyendo como lectora, y ahora he empezado a fijarme en cómo estructuran las frases y los párrafos los autores de los libros que he leído después que este; es verdad que prefiero dejarme llevar por la historia y los personajes cuando leo, pero a veces también es bueno cambiar el punto de vista y apreciar otros aspectos de una novela.

En fin, una lectura muy recomendable.

Título: Cómo lee un buen escritor
Título original: Reading like a writer
Autor: Francine Prose
Traductor: Sergio Aguilar
Editorial: Ares y mares
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-8432-903-9
Páginas: 307
Precio: 21,50 €

Cómics – verano 2018

Piruetas – Tillie Walden

Esta es una de las novelas gráficas que más he disfrutado este verano. Es una historia autobiográfica que pivota sobre el patinaje sobre hielo, el deporte que la autora practica desde pequeña, y que comienza cuando los padres de la autora se mudan a una nueva ciudad. Tillie debe adaptarse a su nueva escuela y a su nuevo equipo, pero poco a poco vamos comprendiendo que el deporte en sí no la reporta ninguna satisfacción.

Los horarios de los entrenamientos son durísimos (a las cinco de la mañana) y las compañeras no son muy amigables, al menos al principio. Además, se entrevé la falta total de atención de los padres de Tillie hacia sus hijos, ya que siempre están trabajando y solo “cumplen” con su obligación de llevarla y recogerla de los entrenamientos. Y, por si fuera poco, la protagonista también se enfrenta a su propia homosexualidad, viviendo su primer amor a escondidas de todo el mundo.

En fin, ha sido un libro que he devorado; Tillie me ha hecho “sufrir” con ella en esta etapa tan complicada de su vida.

¿Quién ama a las fresas? Clara Tamit

Esta novela gráfica no me ha entusiasmado, y creo que se debe principalmente a que no la he entendido bien.

Fresa es una adolescente diferente (su cabeza es una fresa, en vez de ser “normal”) y está pasando por esa etapa en la que de repente pasa de ser una niña dulce a rechazar con agresividad a su madre, que también es una fresa. Entonces sufre una especie de shock y se queda varios días inconsciente, con su madre a su lado de continuo, mientras en su cabeza vamos viendo los últimos acontecimientos: la rebeldía, las amistades, los flechazos con los chicos…

No sé, creo que no he detectado el mensaje que quería hacer llegar la autora, aparte de lo obvio sobre la adolescencia y el agobio de ser diferente a los demás, pero el tema de estar en coma, la madre a su lado en el hospital, y los pasadizos mentales de Fresa no he conseguido que me dijeran nada.

Afortunada Gabrielle Bell

Esta novela gráfica también es autobiográfica, aunque es más bien un diario de la propia autora. Está dividida en tres partes, abarcando cada parte varios meses, y he de decir que la primera parte me aburrió un poco: consiste básicamente en la autora y su pareja buscando habitaciones para compartir por todo Nueva York. Cada vez que encontraban una, había un fallo, y vuelta a buscar otro sitio, y así ad infinitum.

El resto de la novela me gustó un poco más: la autora entra en el mundo de los artistas y las  dificultades a las que se enfrentan para vivir de su propio trabajo. Además, aparecen más personajes (amigos de la autora y de su pareja) que hacen las historietas más amenas. No obstante, en general, no se encuentra entre mis novelas gráficas preferidas.

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Y esta ha sido la recapitulación de las novelas gráficas de este mes.

Sigo eligiendo las lecturas al azar: me paso por la sección de cómics de las bibliotecas y elijo alguno cuya portada me llame la atención. Espero ir atinando un poco más a partir de ahora, aunque tampoco me fastidia cuando uno de estos libros no me acaba de gustar: se leen tan rápido que ni te das cuenta de que lo has terminado y puedes empezar ya otro más interesante 😉

Siempre veraneo en el mismo pueblo costero y, cómo no, tengo mi propio carnet de la biblioteca de allí, que en verano tiene horario extra largo  por ser la época en la que hay más gente. Pues bien, se está convirtiendo ya en una tradición veraniega el ir el primer día de vacaciones a la biblioteca y emplear un buen rato rebuscando entre los libros para elegir mis lecturas veraniegas… ¡y eso que llevo siempre libros en la maleta!

Era consciente de haber visto esta portada el año pasado, cuando se publicó, en las redes sociales, pero no me había fijado que la autora era Kristin Hannah, la misma que escribió El ruiseñor, que tampoco he leído pero del que he oído maravillas. Además, era incapaz de recordar el argumento, si es que alguna vez lo conocí, y fue eso lo que me llevó a elegir El baile de las luciérnagas: quería un libro que fuera una sorpresa de principio a fin. Y, qué decir: me enganchó nada más empezarlo, en las 100 primeras páginas ya se me escapó alguna lagrimita, y a la mitad de la lectura ya sabía que iba a ser una de mis preferidas del año.

Es la historia de una amistad entre dos chicas que, en el momento de conocerse en 1974, tienen catorce años y, desde entonces, viven todo juntas. Tully es fuerte e independiente, guapísima y muy popular en el instituto en el que estudian, todo lo contrario que Kate, que es una chica tímida y con pocos amigos aparte de sus libros. No obstante, Kate cuenta con algo vital de lo que Tully carece: una familia unida que la quiere y la apoya.

Juntas perseguirán su sueño de ser periodistas, en una época en la que las madres animan a sus hijas a ser algo más que amas de casa, a demostrar su valía, aunque después de la universidad Tully y Kate deciden tomar caminos opuestos pero, eso sí, manteniendo su amistad inquebrantable. A través de diferentes décadas somos testigos de la evolución de los personajes; los sueños que tenían de jóvenes no las colman de felicidad como era de esperar, y se enfrentan a parcelas de su vida en las que han llegado a lo más alto, junto con otras que se han quedado vacías y hacen que parte de su existencia se encuentre vacía también.

La autora nos deja fascinados con Tully, que es un torbellino de actividad, imparable en su ascenso a la cima del éxito profesional y, a la vez, nos permite seguir la historia más anodina y, quizás por eso más cercana, desde el punto de vista de Kate, que finalmente decide dedicarse a ser madre a tiempo completo. Así irán sucediéndose altibajos en sus vidas y en su relación, hasta llegar a un final muy emotivo que hace perdurar esta historia en nuestra memoria lectora; es de esos libros que te humedece los ojos y te ablandan el corazón.

La autora y el libro han sido todo un descubrimiento, y ahora tengo más ganas que nunca de leer el resto de sus novelas. Espero que vosotros os animéis con esta.

Os dejo los datos de la edición de bolsillo, más económica:

Título original: Firefly lane
Título en español: El baile de las luciérnagas
Autor: Kristin Hannah
Traductor: Laura Vidal
Editorial: Debolsillo
ISBN: 978-84-663-4301-5
Páginas: 616
Precio: 9,95 €

Las últimas páginas de El pasaje dejan al lector con un mini-infarto coronario, así que recomiendo tener a mano Los doce para confirmar en sus primeras páginas que, en efecto, ha habido una masacre que Kerrville y que si, muchos de los protagonistas han muerto. Las malas noticias primero, supongo.

Después de configurar esta nueva situación de los que antes habían sido nuestros compañeros de viaje por el mundo postapocalíptico de Justin Cronin, el autor los abandona para volver al año Cero (¿o debería decir al Año De Cero?) y hablarnos de una serie de personajes nuevos que mezcla con algunos secundarios y terciarios del primer volumen para saber qué ha sido de ellos y por qué son relevantes para reconstruir una historia que, en cierto momento, vuelve a avanzar 100 años para retomar la lucha de nuestros protagonistas por eliminar a los Doce, que ahora son once.

Aún nos quedan Amy, Peter y Alicia, pero no os diré nada de los demás. Además, en esta segunda parte nos encontraremos con una comunidad de miles de personas que han pervivido durante décadas rindiendo pleitesía a los virales, por lo que los enemigos no paran de aumentar. Como siempre, será Amy la que nos deje con la boca abierta, pero sin quitarle ni un ápice de protagonismo a Peter y Alicia en un final lleno de acción y emoción.

Y sí, una vez más nos quedamos con la miel en los labios y listos para leer el siguiente volumen, La ciudad de los espejos. Cero nos está esperando…

Título: Los doce
Autor: Justin Cronin
Editorial: Umbriel
ISBN: 978-84-92915-31-6
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Páginas: 800
Precio: 5,95 €

Una vez más se me cuela un libro que he sacado prestado de la biblioteca, aun teniendo varios libros de la misma autora en casa sin leer… Me consuelo pensando que no soy la única lectora que se comporta de esta manera, ¿verdad, pillines?

Vuelvo a Maggie O’Farrell atraída por el título de la novela, tan precioso y evocador: La primera mano que sostuvo la mía. Lo empecé a ver en las redes sociales ahora que ha sido publicado en español, y aproveché que tenían un ejemplar en la biblioteca para leerlo; de repente me apetecía muchísimo.

Ha sido una lectura pausada en la que poco a poco vas conociendo a dos mujeres en dos líneas temporales diferentes. Una de ellas es Lexie, una joven que decide abandonar su tranquila vida en la campiña inglesa de los años 50 para viajar a Londres en busca de una vida más emocionante. Se enamora de un hombre muy peculiar, Innes Kent, y juntos trabajan en el mundo periodístico, editando una revista especializada en arte a la que los dos dedican todo su esfuerzo. Unas décadas más tarde, en el Londres actual, nos encontramos con Elina, una pintora que acaba de dar a luz a un niño y, lejos de traer a su vida esa felicidad y alegría de la que el resto del mundo habla, hace que tanto ella como su pareja, Ted, dejen de entenderse como lo hacían antes de que llegara el bebé.

A medida que avanza la historia, Lexie y Elina van superando esas pruebas para las que ninguna de ellas se siente preparada, y van llevando al lector de la mano por el proceso creativo, las entrevistas con los artistas del momento, la soledad y los recuerdos del pasado. Como es de esperar, ambas historias tienen un punto en común que, he de decir, se adivina en cierto momento antes de que la autora lo haga explícito, pero no le quita ni un ápice de encanto al libro.

He disfrutado muchísimo con estos personajes, de igual manera que me ocurrió con Tiene que ser aquí (reseña). Son siempre tan reales los personajes de esta autora que sientes sus miedos como propios, su lucha por la independencia, su amor por su familia… Son historias que dejan huella. Espero que os animéis a leer a Maggie O’Farrell.

 

Título: La primera mano que sostuvo la mía
Autor: Maggie O’Farrell
Editorial: Libros del Asteroide
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-17007-37-9
Páginas: 340
Precio: 23,95 €

 

Son muchísimos audiolibros de no ficción que escucho a lo largo del año, pero son muy pocos los que acabo reseñando porque, al escucharlos, pierdes un poco la estructura del libro, esa que te ayuda a categorizar y resumir las partes principales, y también porque siempre escucho estos libros en inglés y luego me resulta un poco complicado traducir las ideas del autor tal y como las he entendido en su idioma original.

Así que, si veis reseñado algún libro de estas características, por favor, tomad nota, ya que he hecho un esfuerzo un poquito más grande del normal para que otras personas puedan conocerlo porque me ha parecido un libro especial.

Natalie Goldberg es poeta, aunque también ha escrito alguna novela y libros de no ficción como este, sobre cómo escribir, y hoy os lo recomiendo porque explica todo de una manera tan sencilla e inspiradora que, aunque nunca hayas tenido intención alguna de sentarte a escribir una historia, de repente empiezan a rondarte ideas extrañas sobre las posibilidades de una hoja en blanco.

En El gozo de escribir la autora nos explica que, antes de escribir algo, tienes que escribir mucho, y anima a empezar con lo que ella llama “práctica de escritura” (writing practice), que no es otra cosa que rellenar páginas y páginas de cuadernos escribiendo sobre cualquier cosa. Lo que más me ha gustado de su explicación es el hecho de que lo que escribas no tiene que ser bueno, ni ser una historia con un principio y un final, sino que te propongas, por ejemplo, escribir durante quince minutos sobre cómo entra la luz por tu ventana. Quince minutos. Una, dos, tres, ¡escribe!

Os confieso que lo he probado, ¡y me encanta! Es liberador poder escribir sin tener que contar algo que tenga sentido, que sea parte de otro proyecto, o que tenga que estar bien escrito. Por ejemplo, he escrito sobre una pluma que no tengo, una lasaña que no he comido y un paseo que sí he dado. Es decir, puedes escribir sin querer ser un escritor, ¿no es fabuloso?

Por supuesto, ella te da muchos consejos para escribir mejor y te pone muchos ejemplos a lo largo del libro. Pero también te deja espacio para que escribas cosas malas; de hecho, dice que la mayoría de lo que vas a escribir será basura, igual que le pasa a ella. ¿Y qué pasa? ¿Alguien ha dicho que de tu pluma tienen que salir las piezas literarias más perfectas jamás conocidas?

En los capítulos también habla de cómo escribe ella: a mano y, en muchas ocasiones, en compañía. Estos detalles sacian mi curiosidad de lectora sobre cómo escriben aquellos que nos llenan con sus historias, y no me canso de leerlos. Natalie explica que escribe a mano en cuadernos que lleva siempre consigo, y que escribe en cafeterías y restaurantes, aunque a veces se le hace un poco incómodo porque la gente ya la conoce y se paran a preguntarla cosas, rompiendo el encanto. También cuenta que queda con otros amigos escritores y se ponen juntos a escribir durante una hora sobre un tema así, sin más, solo preocupados de que el bolígrafo no pare de moverse. Después leen lo que han escrito, y pueden comentarlo o no. Ay, cómo me gustaría hacer eso mismo, pero no tengo con quién 🙂

En fin, que es un libro que os recomiendo, quizás más a los no escritores que a los que ya lo sois pero, en todo caso, apuntadlo y dejad que Natalie os inspire.

Por cierto, que he visto que hay otros libros de esta autora en español, también sobre el proceso de escribir: El rayo y el trueno y La escritura, una terapia creativa.

Título: El gozo de escribir
Autor: Natalie Goldberg
Editorial: La liebre de marzo
ISBN: 978-84-87403-09-5
Páginas: 244
Precio: 15,00 €

A decir verdad, no soy mucho de releer libros que no sean La princesa prometida, pero he hecho una excepción a mi propia regla porque la semana pasada sucedió esto:

Me encantó El pasaje y, por alguna razón, nunca leí Los doce ni La ciudad de los espejos, así que el estreno de la serie este otoño ha sido la excusa perfecta para regresar a este mundo postapocalíptico que tanto disfruté en su día.

Empecé la (re)lectura un poco preocupada por si el libro no me gustaba tanto como la primera vez, pero todos mis miedos eran infundados: ¡no puedo parar de leer! Estoy disfrutando como una enana de nuevo con Amy, Lacey y Wolgast y, aunque sé a grandes rasgos cómo se desarrollarán los acontecimientos, disfruto de todos esos detalles que ya había olvidado.

Por si fuera poco, lo voy comentando con Osheaa, y me presta todavía más, porque sé que las dos estamos sufriendo en compañía. Si alguien quiere unirse a nosotras será bienvenido.

Y ahora que hablamos de leer en compañía, os confieso que echo de menos las lecturas conjuntas. Y las lecturas, en general. Estoy pasando por una época de muchísimo estudio y trabajo que me impide leer todo lo que me gustaría… Albergo esperanzas de pasar un verano de placer lector y otros placeres varios que no vienen a cuento ahora 😉

Comentar también que estoy haciendo unos resúmenes con el fin de que las personas que no puedan o quieran releer El pasaje puedan ir recordando la historia de cara a los siguientes volúmenes de la trilogía, así que si a alguien le interesa recibirlos solo tiene que enviarme un email.

Y, tras tocar todos los temas inconexos que me han venido a la mente, me despido por hoy. Espero que vuestras lecturas os absorban y os lleven lejos, muy lejos.

En Querido, quería contarte, me he encontrado con una novela sobre la Primera Guerra Mundial que me ha parecido impresionante al tocar temas que no había leído en otros libros, pero que no me ha acabado de convencer, y no sé por qué; quizás porque no he conectado con el estilo de la autora pero, en todo caso, hace que escribir esta reseña me esté resultando harto difícil.

Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, Riley, un joven pintor de 18 años, decide alistarse más que nada por escapar de la trampa de las clases sociales, pues está enamorado de Nadine, una chica de una clase superior a la suya, y ya ha sido advertido por los padres de ella de que su relación no puede llegar a más. Nadine, por su parte, sintiéndose sola e inútil ante estas circunstancias que la sobrepasan, acaba trabajando en un hospital como enfermera de guerra.

Por otra parte tenemos a la familia de los Locke, Peter y Julia, también de una clase social alta, que se ven asimismo separados por la guerra, perdiendo Julia su razón de ser en la vida: toda su existencia gira en torno a atender las necesidades de su marido, al que tardará años en volver a ver.

Louisa Young nos habla del cambio que sufre la sociedad inglesa durante el conflicto. Tenemos a las madres que, hasta ahora, solo se preocupaban de elegir un buen marido para sus hijas y, de repente, ven con pavor la escasez de hombres y no comprenden la determinación de la nueva generación de muchachas jóvenes de convertirse en enfermeras, de trabajar, de abandonar una vida entre algodones para ayudar en medio del horror. Sientes pena al ver que algunas, como Julia, no consiguen adaptarse a la nueva situación, mientras que hay mujeres que ven en este cambio que un futuro lleno de posibilidades se abre ante sus ojos.

También la guerra tiene consecuencias para los soldados que sobreviven, y así nos lo cuenta la autora a través de sus personajes masculinos. Hay algunos hombres que volverán a casa intactos por fuera, pero con graves problemas psicológicos a los que nadie sabe poner remedio. Otros llegarán inválidos, y aquí la autora hace un trabajo excelente al explicar los inicios de la cirugía plástica a través de uno de sus personajes. Son descripciones bastante explícitas de las operaciones, del aspecto que tenían los pacientes que habían perdido partes de la cara, del tratamiento que debían seguir, y de lo duro que fue para estos hombres el sobreponerse a ver esa imagen deformada de sí mismos que a partir de entonces les devolvía la mirada cada día en el espejo.

Como comenté arriba, es un libro que relata aspectos el conflicto que me han impresionado, pero creo que me ha faltado sentir esa conexión entre los personajes que hace que te encante. Por eso os recomiendo la novela; creo que ha sido una cuestión totalmente subjetiva y que puede ser un libro que otras personas lo encontrarán de 10.

Título: Querido, quería contarte
Autor: Louisa Young
Traductor: María del Mar López Gil
Editorial: Suma de letras
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-8365-380-7
Páginas: 420
Precio: 20€

Curioseando por la biblioteca me encontré este cómic, La levedad, cuya autora, Catherine Meurisse, es una de las dibujantes que trabajaba en la revista Charlie Hebdo cuando tuvo lugar el ataque terrorista en enero de 2015 pero que, por un golpe de suerte, llegó tarde al trabajo ese día.

En esta novela gráfica, la autora relata la depresión que sufrió tras el ataque, al perder a sus compañeros de trabajo de más de diez años de la manera más cruel y absurda, y cómo su vida cambia en los meses posteriores al atentado. Es muy triste ver que, de repente, todas las manifestaciones artísticas que antes la proporcionaban felicidad -la literatura, la pintura, la escultura- dejan de tener ningún significado para ella o, si lo tienen, es siempre macabro e insoportable.

En fin, Meurisse relata un viaje interior que durará meses hasta que pueda, por fin, volver a ser ella misma, aunque con la ausencia de las personas que la habían acompañado hasta este momento.

Título: La levedad
Autor: Catherine Meurisse
Traductor: Lluís Maria Todó
Editorial: Impedimenta
Edición: Tapa dura
ISBN: 978-84-16542-85-7
Páginas: 135
Precio: 24,95 €

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