2023: Un año en libros
30 Dic 2023 por Isi
Cada año elaboro una hoja de Excel en la que apunto los libros que leo cada mes junto a las categorías que me resultan relevantes, como el género, el idioma, de dónde proviene el libro o si es una lectura obligatoria para las asignaturas de la Uned, etc.
Aún no ha terminado el año pero voy a pasar unos días fuera en los que preveo leer poco y, aunque lea alguno más, tampoco nos importa demasiado que los números no sean exactos, ¿verdad?
Allá vamos con el repaso:
○ He leído 45 libros, así que no consigo superar mi reto de Goodreads, que eran 50.
○ En cuanto al idioma, han sido 28 en inglés, y 17 en castellano.
○ He leído 19 libros escritos por mujeres, y 26 por hombres.
○ Han sido 11 los libros prestados de bibliotecas públicas de tres provincias diferentes, de los cuales 7 fueron libros para mi club de lectura.
○ Según el formato, he leído 9 libros electrónicos, y 35 libros físicos, y un audiolibro. Queda patente que he sustituido los audiolibros por los podcasts.
○ En cuanto al género, han sido 3 obras de teatro, 2 poemas, 5 relatos, 1 cómic y 1 libro de no-ficción, y las 33 novelas restantes.
○ Para la Uned he tenido que leer 13 obras, entre las cuales se encuentran las obras de teatro, poemas y relatos: algunos los he leído varias veces, aunque los cuento solo una vez por ser obras cortas, pero una de las obras de teatro (The Importance of Being Earnest) la he leído dos veces este año y la he contado doble 😊
○ De los 45 libros totales, 12 eran libros que ya tenía pendientes antes de empezar el año. El número ha sido totalmente accidental, no es que me haya propuesto leer un libro pendiente al mes.
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Vamos ahora con mis favoritos de 2023 (sin orden concreto):
• The Grapes of Wrath (Las uvas de la ira), de John Steinbeck.
Ha sido una relectura; es la primera vez que lo leo en inglés, y me ha supuesto muchísimo esfuerzo leer los diálogos en dialecto, pero ha merecido la pena. Es un libro del que no se sale indemne.
• Lessons (Lecciones), de Ian McEwan.
También es un libro que pide mucho al lector; es lento y cubre toda la vida de un personaje, pero va llenándote con cada página que pasas. Lo dejé lleno de anotaciones por los márgenes.
• Cuando el abismo separa, de Nicholas Evans.
Disfruto mucho con los libros de este autor porque siempre me sorprende con un comienzo que se transforma en una temática totalmente distinta a lo que me esperaba.
• El jardín de bronce, de Gustavo Malajovich.
Un thriller que me dejó sin respiración, muy bien logrado.
• A Week in Winter (Una semana en invierno), de Maeve Binchy.
Esta autora me recuerda mucho a mi querida Rosamunde Pilcher: ambientación idílica para una novela coral que te hace soñar con conocer Irlanda.
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Y las decepciones que me llevo han surgido principalmente de un par de clásicos modernos que leí para la Uned:
The Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno), de J.D. Salinger.
Las idas y venidas de Holden Caulfield por New York no me resultaron tan trascendentales como pretenden ser. Me parece uno de esos libros sobrevalorados hasta el infinito.
Slaughterhouse-Five (Matadero Cinco), de Kurt Vonnegut.
Estaba predispuesta a que me gustara Vonnegut, incluso me caía bien, pero su “libro sobre Dresden”, como él lo llama, no ha conseguido transmitirme los horrores de la contienda. Demasiado experimental para mi gusto.
He de decir que esto suele ser una excepción, ya que normalmente disfruto muchísimo de todos los clásicos que nos mandan leer en las diferentes asignaturas, como ha sucedido con The Great Gastby, Jane Eyre o la obra mencionada de Oscar Wilde, pero de vez en cuando surgen lecturas que nos gustan menos…
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Por último, un pequeño adelanto sobre lo que me espera el próximo año.
Sigo estudiando, como muchos sabéis, el Grado en Estudios Ingleses por la Uned. Es cierto que me condiciona una gran parte de las lecturas anuales, que son «obligatorias» porque nos examinan de ellas, pero me compensa porque aprendo a sacarle todo el jugo a cada obra. Había leído novelas clásicas que pasaron por mis estanterías sin pena ni gloria y que ahora, al releer y estudiar las épocas y los autores, me apasionan.
Como norma, eso sí, me matriculo de pocas asignaturas cada curso porque no tengo ninguna prisa en terminarlo, aunque a veces me cuesta controlarme: primero, porque hay asignaturas que me hacen ojitos (tooodas las relacionadas con la literatura) y, segundo, porque a veces me entra una especie de ansiedad por acabarlo de una vez. Podría haberlo terminado hace tiempo, pero no hubiera disfrutado de todo lo que esta carrera tiene que ofrecerme, y cada inicio del año académico es un duro ejercicio de autocontrol entre mi instinto (tú puedes con 10 asignaturas, vamooooos), y mi conciencia (sin agobios: un par de asignaturas bien estudiadas, y listo).
Por el momento ha ganado mi conciencia y, mientras estudiaba, también he conseguido aprobar unas oposiciones en 2023 para una empresa pública. He estado en formación desde mayo (han sido meses muy duros de estudio de algo ajeno para mí) y tomaré el servicio definitivamente en las primeras semanas del 2024. Sé que los trabajos nuevos suelen absorbernos mentalmente, pero a partir de ahora tengo la esperanza (¡nunca se pierde!) de tener más tiempo para leer. Después de todo, ya no tengo que preparar oposiciones.
Por otra parte, me gustaría escribir más en el blog. Todos los años me lo planteo, y soy consciente de que las redes sociales han absorbido todos los contenidos que antes cubríamos en los blogs; no obstante, cuando escribo aquí me siento más a gusto que actualizando instagram y, al final, hay que sentirse cómodo con lo que haces. Intentaré que suceda.
Y termino con un proyecto que empecé hace un año y he logrado mantener: un diario de lecturas. De vez en cuando necesito escribir una reseña larga, comentando todo lo que me parece relevante de cada personaje o cada capítulo según voy leyendo, o con puntos a desarrollar más adelante, en el caso de libros para mis estudios. Sobre todo, me sirve para escribir sin preocuparme de que esté bien cohesionado, que la longitud sea la adecuada, o que contenga spoilers. Una reseña «para uso personal», vaya. Podéis ver algunos ejemplos de cómo ha ido evolucionando aquí, y os dejo una foto más abajo.
Me gustaría continuar con este diario de lecturas y, para animarme, ya me he comprado un nuevo cuaderno de mejor calidad para escribir mis próximas reseñas.
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Os deseo unas felices fiestas y un año 2024 lleno de historias emocionantes.
Salud.




